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Seguridad vial

Barcelona augura más congestión de tráfico e inseguridad en 1.500 cruces si aplica la nueva norma de semáforos de la DGT

El Ayuntamiento pide a la DGT criterios claros para aplicar la nueva regulación y advierte de sus posibles efectos sobre la movilidad

CONTEXTO | Los semáforos cambian: el ámbar intermitente ya no podrá coincidir con el verde peatonal

Los semáforos cambian: el ámbar intermitente ya no podrá coincidir con el verde peatonal

Los semáforos cambian: el ámbar intermitente ya no podrá coincidir con el verde peatonal / FOTO Y VÍDEO: MANU MITRU

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Edu Gil

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Barcelona
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El Ayuntamiento de Barcelona augura mayor saturación de coches e incremento de la inseguridad para peatones en caso de acabar aplicando la nueva norma de semáforos de la Dirección General de Tráfico (DGT) que formalmente entra en vigor este 1 de octubre. La nueva regulación obliga a revisar una configuración habitual en los semáforos urbanos: aquella en la que los vehículos disponen de luz ámbar intermitente mientras los peatones tienen el semáforo en verde. Por ese motivo, el consistorio ha pedido a la DGT estudiar más profundamente la aplicación de la nueva norma y establecer criterios claros.

A partir de ahora, ambas señales no podrán coincidir. La nueva normativa obliga a separar estas fases de circulación y establece que, cuando los vehículos tengan ámbar intermitente, este deberá haber ido precedido de una luz roja fija. El cambio afecta a los pasos de peatones regulados mediante semáforo y no supone la desaparición del ámbar intermitente, sino una modificación de cuándo puede utilizarse en relación con el verde peatonal.

"La estricta aplicación de la norma implicaría la reducción de la capacidad de las vías y el aumento de la congestión, por el aumento de los ciclos semafóricos y la introducción de nuevas fases", explica el consistorio a EL PERIÓDICO. A ojos de la administración, "más fases significa menos tiempo de verde, también peatonal", por lo que "se perderían beneficios por la seguridad de los peatones del amarillo intermitente, como la visibilidad del paso de peatones, la advertencia a los conductores y el refuerzo del cumplimiento de la obligación de ceder al paso", rubrica el Ayuntamiento.

Aunque el consistorio asegura compartir la necesidad de garantizar la seguridad vial, reclama a la DGT criterios claros sobre la aplicación de este punto del reglamento y advierte de las consecuencias que puede tener una aplicación estricta en la red viaria de la ciudad. Según los datos municipales, Barcelona cuenta actualmente con unas 1.550 intersecciones donde el ámbar intermitente asociado principalmente a giros de vehículos coincide con el verde peatonal. El consistorio sostiene que modificar todos estos cruces obligaría a introducir nuevas fases semafóricas y ampliar los ciclos de los semáforos.

El Ayuntamiento defiende la configuración actual

Barcelona sostiene que el actual sistema no solo tiene una función de movilidad, sino también de seguridad vial. El consistorio argumenta que el ámbar intermitente permite advertir al conductor de la presencia de un paso de peatones, obliga a extremar la precaución y refuerza la obligación de ceder el paso cuando haya personas cruzando.

Por este motivo, el Ayuntamiento considera que la eliminación de esta configuración sin tener en cuenta las características de cada cruce puede tener efectos no previstos. "No pedimos más tiempo de verde, sino tener en cuenta las derivadas que puede tener la aplicación de la norma sobre la seguridad y la gestión de la movilidad", explican desde el consistorio.

La petición municipal se centra en disponer de criterios homogéneos para decidir cómo adaptar cada intersección, ya que algunas podrían requerir modificaciones diferentes en función de sus características.

También afecta a los semáforos para bicicletas

El cambio normativo también puede afectar a la movilidad ciclista. Barcelona dispone de unas 500 intersecciones con ámbar intermitente para bicicletas, una configuración pensada para favorecer la continuidad de los itinerarios ciclistas y mejorar la fluidez en cruces donde coinciden bicicletas, peatones y vehículos.

El Ayuntamiento advierte de que la aplicación del nuevo reglamento podría afectar a estos sistemas y reclama que se valore la complejidad de unos cruces donde conviven diferentes modos de transporte. La entrada en vigor de la modificación se produce este 1 de octubre, mientras el consistorio barcelonés mantiene abiertas las conversaciones con la DGT para concretar los criterios de aplicación de la nueva regulación.

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