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La diada del 23 de abril

La cultura gana en Sabadell el simpático pique de Sant Jordi entre dos librerías: "Lo importante es que la gente lea"

Una librería local, La Llar del Llibre, lanzó una sutil campaña para reivindicarse ante la gran cadena La Casa del Libro

Los vecinos han abarrotado con largas colas la ciudad, que ha rebosado cultura durante toda la jornada

CONTEXTO | Una librería histórica de Sabadell se reivindica tras el aterrizaje de una gran cadena a la ciudad

La librería La Llar del Llibre, en Sabadell.

La librería La Llar del Llibre, en Sabadell. / Edu Gil

Edu Gil

Sabadell
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Si Sant Jordi ya representa el 'Día D' para la mayoría de librerías, este 23 de abril apuntaba a serlo mucho más si cabe para dos librerías de Sabadell (Vallès Occidental). Hace unos meses, la histórica librería local La Llar del Llibre lanzó una curiosa campaña para reivindicarse ante la llegada a la cocapital del Vallès de una gran cadena como La Casa del Libro. "Ni mejores ni peores, simplemente distintos”, explicó Miquel Fàbregues, uno de sus propietarios. La diada de este 2026 ha funcionado como el primer escenario donde ha cobrado forma este simpático pique local.

A las 10:00 h, la Rambla de Sabadell empezaba a llenarse de gente entre paradas de libros y rosas, en un goteo constante que, con el paso de los minutos, iba tomando forma de multitud. El ambiente invitaba a pensar en una tarde aún más concurrida, aunque la jornada arrancaba con un protagonista inesperado: el viento. Las ráfagas, sumadas a los árboles de la Rambla, levantaban polen en el aire y dejaban a su paso estornudos y ojos llorosos entre los paseantes.

En dirección al eje central, una de las escenas más llamativas se encontraba en La Casa del Libro, abierta el pasado agosto. A esa hora, una cola poco habitual para un jueves cualquiera ya se extendía en la entrada. “Si esto es por la mañana, no queremos imaginar la tarde”, comentaban a EL PERIÓDICO trabajadores del establecimiento, que aseguran que durante toda la semana el flujo de clientes ha ido en aumento. La ubicación, en la Rambla y junto a la calle Montserrat, juega a su favor en un día en que pasear puede convertirse casi automáticamente en comprar.

"Los tenemos que apoyar para que estén siempre"

Entre quienes estaban en la tienda estaba Anna, de 16 años, llegada con su clase desde el Institut de Sant Quirze, que no dudaba al explicar que siempre compra en esta cadena. Sin embargo, en el mismo escaparate, una pintada introducía un lema: “Menos monopolio español, más comercio de barrio”. Un mensaje firmado por Joventut Republicana que conecta con un debate latente en la ciudad desde la llegada de la gran cadena.

A poco más de diez minutos a pie, el contraste tomaba forma en La Llar del Llibre, librería de referencia en Sabadell desde 1957. Allí, a la misma hora, el ambiente era incluso más intenso. El amplio espacio de 300 m² absorbía a decenas de visitantes en una escena donde, por momentos, resultaba difícil distinguir al personal entre el público.

El movimiento en la tienda ya dejaba entrever la intensidad de la jornada. “Esto irá a más”, apuntaba el personal de seguridad. Al salir, Jordi, de 63 años, lo tenía claro: “Son de aquí de toda la vida, los tenemos que apoyar para que estén siempre”. Frente a ello, mostraba reticencias hacia las grandes cadenas: “Cuando bajen las ventas, se irán. Sin embargo, esto es compromiso”, sentenciaba.

La escena se repetía en la calle. Preguntados por este diario, la mayoría de una veintena de vecinos consultados coincidían en su elección: La Llar del Llibre. Aunque también había espacio para miradas más amplias. “Lo importante es que la gente compre y lea libros, sea donde sea”, reflexionaba Lluís, de 67 años.

"Hoy lo importante es encontrarse con gente"

Más allá de esta dualidad, la ciudad vivía una jornada plenamente volcada con la cultura. En total, Sabadell ha autorizado más de un centenar de puntos de venta de rosas y decenas de paradas de libros repartidas por distintos barrios. La Rambla concentraba buena parte de la actividad con carpas de entidades, mientras que la plaza del Doctor Robert se consolidaba como otro de los epicentros.

Precisamente allí, las dos librerías ya mencionadas y otras como Abacus coincidían en señalar el esfuerzo que hay detrás de un día como este. “Son tres meses de preparación para una jornada”, explicaban desde La Llar del Llibre, donde detallan que el trabajo empieza en febrero y se alarga incluso hasta junio, cuando toca gestionar las devoluciones de los libros no vendidos.

Entre el bullicio, también había quien reivindicaba la jornada con otra mirada. Una pareja mayor, paseando sin prisa entre las paradas, lo resumía así: “Hoy lo importante es salir, encontrarte con gente y mirar”. Admitían que, por momentos, la cantidad de público hacía difícil avanzar con calma, pero no les restaba ganas de quedarse. “Cuesta, pero vale la pena. Es el día”, rubricaban.

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