11 estaciones pendientes

El metro de Barcelona aspira ahora a tener todas las estaciones accesibles en 2028

Cuatro ascensores resolverán todos los transbordos de la estación de Passeig de Gràcia sin salir a la calle

Adjudicadas las obras para instalar dos ascensores y conectar tren con metro en la estación de Sants

La L2 de metro hasta Montjuïc y otras ampliaciones del suburbano pendientes en Barcelona

El ascensor de la estación de metro de Sagrada Família, en agosto de 2022

El ascensor de la estación de metro de Sagrada Família, en agosto de 2022 / Ricard Cugat

Carlos Márquez Daniel

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"Llegaremos al 100% antes de 2025". Con estas palabras, Ricard Font, secretario general del Departament de Vicepresidència, daba por hecho en julio de 2022 que en los siguientes tres años se alcanzaría un hito histórico: la total accesibilidad del metro de Barcelona. Cosas de la vida, Font es hoy director general de Bimsa, la empresa municipal que adjudica las obras públicas de la ciudad. Y es Territori, su último destino laboral antes de que el gobierno de Ada Colau le fichara en el mandato anterior, quien tendrá que enmendar su predicción. No será 2025. Tampoco será 2026.

Solo faltan unas pocas estaciones, pero son las más complicadas de transformar. Son 11 en total: Verdaguer (L4 i L5), Urquinaona (L1 y L4), Plaça de Sants (L1 y L5), Espanya (L1 y L3), Maragall (L5), Ciutadella-Vila Olímpica (L4) y Clot (L1). Todas, en distintas fases de ejecución. O de no ejecución. Si quieren más promesas, el Govern dijo en 2019, por boca del entonces 'conseller' de Territori, Damià Calvet, hoy concejal de Junts en la capital catalana, que todo estaría terminado "entre 2023 y 2024". Ahora ya no hay fecha oficial, pero no esperen alcanzar el 100%, como mínimo, hasta 2028.

Ascensores de la estación de la L5 de El Carmel

Ascensores de la estación de la L5 de El Carmel / Ferran Nadeu

El 93% de las 163 estaciones de metro de Barcelona ya están adaptadas para que las personas con algún tipo de discapacidad puedan acceder a su interior con total autonomía. Básicamente con ascensores, pero también con rampas o direccionadores para personas ciegas; la eliminación de barreras que permitan trazar un itinerario seguro y accesible desde el andén hasta la calle, y viceversa. Queda trabajo por hacer, pero basta con darse una vuelta por otras grandes ciudades para certificar que hay pocos subterráneos en el mundo con un nivel tan alto de adaptación universal. Las comparaciones son odiosas, pero en el caso de Madrid, un tercio de las estaciones no son aptas para todos los públicos. Lo de Nueva York es todavía más palmario, con solo el 20% de la infraestructura accesible.

Obras complicadas

Todas las estaciones de metro de la capital catalana que se han construido o rehabilitado desde 1992 tienen la obligación de pincelar un diseño inclusivo. Y así ha sido. Pero el metro cumple el año que viene 100 años, y eso significa que muchos apeaderos, la inmensa mayoría, de hecho, son previos a la efeméride olímpica. De las 11 estaciones pendientes de transformación, nueve coinciden con intercambiadores, lo que complica mucho la ejecución del proyecto. Ciutadella-Vila Olímpica (L4) es la única que no comparte espacio con otras líneas y tiene previsto el inicio de las obras a principios de 2024, con la idea de terminar en otoño de 2025. Clot (L1 y L2) comparte el mismo calendario.

Ascensor para bajar al subterráneo de Plaça Catalunya

Ascensor para bajar al subterráneo de Plaça Catalunya / Ricard Cugat

Hay otras tres que también están encarriladas. En Maragall (L5) se está trabajando y los ascensores deberían estar funcionando la primavera de 2024, y en Espanya (L1 y L3) también se perfora el suelo para que todo esté terminado en otoño del año que viene. Otro cantar son los intercambiadores de Verdaguer, Plaça de Sants y Urquinaona. En estos tres casos, detalla Territori, se están redactando los proyectos. Luego deberán ser aprobados y, si hay presupuesto, se licitarán las obras para poder ser ejecutadas. Teniendo en cuenta la velocidad de crucero de la cosa pública, si en 2024 hay licitación y a final de año, adjudicación, y en el caso de que el Govern disponga del dinero, las obras podrían empezar en 2025, con un mínimo de dos años de obras.

Eso, en el caso de que se acometieran las tres a la vez. De ahí la predicción: yendo bien, antes de 2028. Yendo no tan bien, antes de 2030. Más tarde de lo prometido, sin duda. Pero teniendo en cuenta que los retrasos son un mal endémico de la obra pública, sobre todo en lo que hace referencia a infraestructuras, previsible.

Urquinaona, sin espacio

En el caso de Urquinaona, sostienen fuentes de Territori, nada tiene que ver el eterno debate sobre la reforma de la plaza. Porque no es la infraestructura la que se adapta a la transformación urbanística, sino al contrario. Este es quizás el caso más delicado de cuantas estaciones quedan por adaptar. "La L4 sube por Via Laietana y el espacio que queda en el subsuelo es muy reducido; todavía no tenemos claro cómo acometer la obra", concreta el Govern. Pero cuando se acometa, como ha sucedido en todos los otros casos, darán comienzo como mínimo dos años de obras: "Son trabajos de constante cirugía, de mucha afectación a nivel de calle. Es mucho más que encajar unos ascensores".

¿Y cómo está el resto de la red ferroviaria? En el caso de Ferrocarrils, el 100% de la red ya está adaptada (81 estaciones metropolitanas y 17 de la línea Lleida-La Pobla de Segur), mientras que en Rodalies todavía hay mucho por hacer: un total de 201 estaciones, 32 de las cuales (el 84%) ya son accesibles.