Recuento electoral

Chorizos en los sobres y tensión entre Comuns y PSC, que pugnan por un concejal

Empieza el recuento definitivo de votos de Barcelona que dirimirá el duelo Collboni-Colau

El PSC se abre a pactar con el PP en Barcelona para que Trias no sea alcalde

La Junta Electoral de Zona revisa la votación y confía en que el proceso acabe este mismo viernes

Una de las personas que recuentan los votos de Barcelona para la Junta Electoral de Zona, este viernes, esperando a los apoderados de los partidos junto a las cajas preparadas

Una de las personas que recuentan los votos de Barcelona para la Junta Electoral de Zona, este viernes, esperando a los apoderados de los partidos junto a las cajas preparadas / Eli Don / ACN

Toni Sust

Toni Sust

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La sala de la Junta Electoral Central de la Ciutat de la Justícia, que suele estar vacía entre elecciones, se encuentra este viernes llena de gente con esperanzas distintas. Son los que participan en el recuento de los resultados de las municipales, si bien la palabra no es del todo correcta. Porque no puede haber recuento de los votos válidos emitidos a las diferentes candidaturas: las papeletas ya han sido destruidas. Los votos nulos si se guardan, junto con las actas de cada mesa.

Lo que se comprueba es que las actas elaboradas por cada mesa electoral coincidan con los listados que los funcionarios –que dependen de la Delegación del Gobierno central- enviaron el domingo desde los colegios a Indra, empresa contratada para el proceso electoral. Con esos listados se llegó a los resultados de las elecciones municipales. Es fácil que un error de línea en la transmisión de datos genere un error.

Mejor el Caribe

También se revisan los votos nulos en los casos en los que fueron impugnados por los apoderados o interventores de los partidos (el matiz entre ambos es que los interventores están en las mesas electorales en tanto que los apoderados, no, lo que les permite visitar varios colegios durante una jornada electoral). Si no hubo impugnación, no hay revisión del voto nulo, según ha anunciado el juez Joan Marsal, encargado de dirigir la ceremonia poselectoral.

“Me ha tocado por sorteo presidir la Junta Electoral de Zona. Hubiera preferido que me hubiera tocado un viaje al Caribe”, ha advertido con retranca Marsal a la pequeña multitud que esperaba para participar. Marsal ha organizado con órdenes claras la distribución de los representantes de los partidos: socialistas y Comuns han querido estar en todas. Los otros partidos, en algunas determinadas.

“Tenemos que acabar hoy”

No está claro cuánto tiempo durará el proceso, pero aunque se partía de que si es necesario el recuento podría prolongarse dos o tres días, Marsal ha sido rotundo antes de que todo empezara: “Tenemos que acabar hoy”. A las 13.30, la mitad de los participantes, primer turno, se han ido a comer. “En tres horas hemos hecho casi la mitad”, decía una de las representantes del PSC, que ha añadido que por ahora no se aprecian grandes cambios que sugieran que pueda variar el reparto de concejales. Los cálculos más optimistas indican que el recuento podría acabar cerca de las seis de la tarde.

En cada mesa hay un funcionario, un apoderado elegido por sorteo y representantes de los partidos. Se abre el sobre que llegó del colegio, donde están el acta y los votos nulos. En varios, explicaban asistentes al recuento, han aparecido trozos de chorizo en los sobres, como es habitual hace años en las votaciones.

30 votos para ERC

Cuando se aprecia una irregularidad, se eleva a la Junta, que decide. Por ejemplo, un voto anulado a Ada Colau porque llevaba el nombre subrayado ha sido validado. En otro caso, ERC ha ganado 30 votos por otra irregularidad que ha dejado de ser vista como tal.

Los más numerosos, los del PSC y Barcelona en Comú, que son los que más se juegan en el recuento: 141 votos les separan. Si por algo los Comuns lograran ese apoyo durante la revisión de las actas y los listados, obtendrían el décimo concejal, en detrimento de los socialistas, que bajarían de 10 a 9. Así, la lista de Ada Colau pasaría a ser segunda y la de Jaume Collboni sería la tercera.

Es un matiz relevante aunque a estas alturas no muy decisivo. Sin duda no tan relevante como se barruntaba el domingo en La Paloma, donde los Comuns pasaron la noche electoral: entre algunos cundía la convicción que de ser segundos, aunque fuera por un voto, podrían conseguir que ERC les apoyara para que Colau fuera alcaldesa, algo que veían más viable que un respaldo explícito de los republicanos a Collboni. Pero cuatro días después, está claro que los de Oriol Junqueras no entraran en esas fórmulas. Más peso puede tener el hecho de que el PSC pierda un edil: ya no sumaría los 21 que dan la mayoría absoluta con Junts. Aunque por ahora Collboni insiste en tratar de lograr la alcaldía, por lo que no defiende pacto alguno con él.

El caso de Vox

Según algunos de los asistentes, ha habido cierta tensión entre representantes del PSC y Barcelona en Comú, en su pugna por esos 141 votos. De entrada, los socialistas se han mostrado preocupados, y algo mosqueados, ante su convicción de que los Comuns puedan asistir a Vox en su reclamación particular.

El partido ultraderechista está a algo más de 1.500 votos del tercer concejal, y cree que muchos de sus votos fueron considerados nulos porque presentaron dos papeletas, una con recuadro en el logo y otra sin. Sospechan de que unas cuentas fueron invalidadas por esa diferencia pese a que, sostienen, la Junta Electoral de Zona les validó ambos formatos. Esta vez ha habido cuatro veces más votos nulos en las municipales en Barcelona que en 2019: 6.402 contra 1.540.