Comercio en extinción

Liquidación por cierre de dos tiendas centenarias del centro de Barcelona

Emotivo cierre de un bar de toda la vida en Barcelona, la Granja Montsant: "El corazón se nos rompe"

Cierra para siempre El Brusi, el restaurante con los mejores callos de Barcelona

La papelería Hija de J. Batlle Horta en Via Laietana y la textil Casa Gallofré en Sant Antoni bajan la persiana en las próximas semanas

Descuentos de hasta el 50% en la papelería Hija de J. Batlle Horta, en la Via Laietana, para liquidar el stock antes de jubilarse

Descuentos de hasta el 50% en la papelería Hija de J. Batlle Horta, en la Via Laietana, para liquidar el stock antes de jubilarse / Ricard Cugat

Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

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Sobrevivieron a la Guerra Civil, a la postguerra y a innumerables crisis, pero ha podido con ellas la falta de relevo generacional delante y detrás del mostrador. Dos tiendas centenarias del centro de Barcelona, dedicadas a productos cotidianos para el público local, han colgado el cartel de "liquidación por cierre" este mayo y prevén bajar la persiana para siempre en pocas semanas.

Se trata de la papelería Hija de J. Batlle Horta en la Via Laietana, que no llegará a ver la esperada pacificación de esta arteria de Ciutat Vella, y la tienda de 'géneros de punto' Casa Gallofré de la calle Manso, situada frente al renovado mercado de Sant Antoni (Eixample). Su cierre se suma al adiós reciente de otros dos negocios históricos en los mismos dos distritos: la Granja Montsant de la calle Urgell y el bar Brusi de la calle Llibreteria.

Carteles de despedida y liquidación en la Casa Gallofré de la calle Manso número 68, frente el Mercat de Sant Antoni

Carteles de despedida y liquidación en la Casa Gallofré de la calle Manso número 68, frente el Mercat de Sant Antoni / Ricard Cugat

También los cuatro casos la causa principal es el agotamiento, el fin de una etapa comercial en la ciudad. No son cierres forzados por una coyuntura concreta, como la sangría que se produjo en 2014 por el fin de los alquileres comerciales de renta antigua. Tampoco son fruto directo de la turistificación del casco antiguo o la gentrificación del Eixample, que atenazan negocios de otro tipo. Este goteo silencioso es más bien consecuencia de una ruptura generacional.

Sin relevo tendero

"Nos jubilamos y no hay relevo", musita Josep Bramon, que junto a su esposa regenta la papelería de Via Laietana. Su rótulo de antaño, con letra mayúscula azul sobre fondo blanco, delata el carácter de esta tienda que se ha mantenido impertérrita a modas y nuevos hábitos. Bajan precios para conseguir colocar el máximo de stock posible antes del cierre, que tienen previsto para finales de junio.

Carpetas, bolígrafos, sobres, bolsas de regalo y todo tipo de papelería en la tienda Hija de J. Batlle Horta

Carpetas, bolígrafos, sobres, bolsas de regalo y todo tipo de papelería en la tienda Hija de J. Batlle Horta / Ricard Cugat

El local es de propiedad, con lo que no se ven inmersos en el encarecimiento disparado de rentas en las arterias turísticas. Y no quieren participar de él alquilando su local a un negocio solo para visitantes. Inmersos en su propio cierre, aún no han concretado mucho qué futuro desean para el local pero sí que quieren que sea un comercio "al que pueda entrar a comprar cualquier persona pero sobre todo los vecinos, un negocio transversal, de continuidad".

Imagen de mayo de la antigua papelería Hija de J. Batlle Horta, en la Via Laietana número 48.

Cierra la papelería Hija de J. Batlle Horta, en la Via Laietana número 48 / Ricard Cugat

Sin relevo de clientela

La tristeza en Gèneres de Punt Casa Gallofré es parecida pero no idéntica. No se retiran: la bisnieta del fundador aún despacharía en la tienda si no fuera porque las ventas “ya no cubren los gastos” a causa de “un cúmulo de cosas”. “Desde 2005 había ido bajando poco a poco la facturación y de la Covid ya no nos hemos recuperado”, lamenta Rosa Maria Gallofré, la tercera generación de la saga.

Identifica al menos tres factores que les han llevado a la actual situación: “el dinero que no entró” durante la pandemia, la desaparición desde entonces de mucha clientela de la tercera edad “que habrá muerto o ya no viene en bus al centro” y que el barrio de Sant Antoni “ha cambiado mucho”. Sobre este último punto, avisa de la mala salud de Manso, que antaño era una calle comercial destacada y hoy se le acumulan persianas bajadas.

Interior de la tienda de géneros de punto Casa Gallofré, fundada en 1914

Interior de la tienda de géneros de punto Casa Gallofré, fundada en 1914 / Ricard Cugat

La propiedad, subraya una y otra vez, “se ha portado bien” con ellas: “Nos hizo un descuento en el alquiler durante la pandemia y nos lo ha mantenido, sino ya habríamos cerrado”. Sin embargo, ahora se les acaba el contrato de 10 años y el nuevo incluye una actualización de precio que ha hecho descuadrar definitivamente las cuentas.

Desde que colgaron el cartel de liquidación el jueves pasado tienen la tienda llena: “Vienen muchos clientes de años con mucha pena, y también gente que no habíamos visto nunca”. Calculan que cerrarán “entre junio y julio” pero no saben cuándo: “Aún nos tenemos que serenar”, reconoce Gallofré.

Lo que saben seguro es que no piensan dejarse arrastrar por la producción ‘low cost’ asiática para llegar a nuevos públicos. No es por no adaptarse, que ya su abuelo y el hermano de éste se adaptaron a no ser el ‘hereu’ de su casa pairal de Tarragona y se mudaron al Poble Sec para abrir una tienda, incluso llenando estanterías con cajas vacías para que pareciera que había más producto del que tenían. También se adaptaron, y de qué manera, a la Guerra Civil: con tricotadoras y cosidoras en la trastienda confeccionaban camisetas básicas que paliaban la carestía.

Un repunte de clientes despide la Casa Gallofré de Sant Antoni desde que colgó los carteles de liquidación

Un repunte de clientes despide la Casa Gallofré de Sant Antoni desde que colgó los carteles de liquidación / Ricard Cugat

Pero hoy adaptarse supondría cambiar totalmente la visión de su negocio, el tipo de textil, abaratar precios como sea... Y vender online no tiene sentido con un producto poco masivo y sin grandes márgenes de beneficio. Así que se han plantado. “Siempre hemos vendido ropa de hilo, lana, algodón y materiales naturales, nuestros proveedores son de aquí y de calidad… “¿Después de 109 años tenemos que ponernos a vender este género que tienen todos? Pues no”, zanja Rosa Maria Gallofré.