Emblemático mejorado

El colmado Múrria de Barcelona regresará el martes con tienda, degustación y restauración

El histórico establecimiento reabrirá tras meses de obras con su oferta de siempre más la cocina de Jordi Vilà

Imagen de archivo de Joan Múrria en su colmado, que estos días afronta la recta final de obras.

Imagen de archivo de Joan Múrria en su colmado, que estos días afronta la recta final de obras. / JOAN PUIG (Bcn)

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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En agosto se bajó temporalmente la persiana de uno de los comercios emblemáticos más arraigados (e imprescindibles en términos de identidad local) de Barcelona: el centenario colmado Múrria del Eixample. Tras meses de duelos por tantos negocios perdidos por los efectos colaterales de la pandemia, hubo más de un susto en el barrio. Pero lo de Queviures Múrria solo era un hasta luego. El histórico local de Roger de Llúria con València ha vivido varios meses de puesta a punto pero también de ampliación de horizontes: a partir del próximo martes volverá con la tentadora oferta comercial de siempre, más los platos para degustar (y para llevar) del chef Jordi Vilà una semana después.

El local de 1898, que en 1943 adquirió el padre de Joan Múrria, Josep, tras separarse de su socio en su anterior etapa con Quílez y volar por libre, ha estado unos meses sin actividad para reinventarse. Hay que advertir a los adictos a las 'delicatessen' de la casa de que no tienen por qué preocuparse. La oferta sigue vive --acaso más en forma que nunca--, pero enriquecida para garantizar un futuro tan longevo como su pasado.

Imagen virtual del nuevo aspecto del colmado Múrria, con la barra y mesas introducidas a la izquierda del local, que ahora está en obras.

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Joan relata que el colmado en el que ha invertido 53 de sus 72 años seguirá vendiendo comestibles y bebidas de calidad (tanto de proximidad como internacionales) como ha hecho durante tanto tiempo. Es más, anuncia nuevos quesos premiados --su gran pasión--, entre otros productos gurmet. Pero el establecimiento modernista, que forma parte del Catálogo de protección arquitectónico, histórico y paisajístico de los establecimientos emblemáticos de la ciudad de Barcelona, y cuyos escaparates encandilan tanto a barceloneses como a turistas que lo han descubierto en alguna guía, prepara nuevas sorpresas.

Mesas, terraza y reservado

El curtido comerciante, aliado con su nuevo socio Ernest Pérez-Mas y bajo la batuta culinaria del chef Jordi Vilà (Alkimia), se prepara para una nueva etapa en la que al producto para comprar y llevar se sumará el que se preparará para comer en su barra y mesas. Han incorporado una moderna cocina con horno, salamandra y fogones eléctricos, mientras que en la sala se ganan una barra a la izquierda, y varias mesas altas. Como guinda, hay un pequeño reservado para grupos de hasta 10 personas en lo que antes fue un pequeño almacén de vinos.

Cuando instalen la terraza (pendiente de los trámites finales), sumarán un aforo de unos 30 comensales que podrán gozar de un horario ampliado, de 10.00 a 00.00 horas (cocina abierta hasta las 23.00 horas). No más, porque Joan quiere preservar un espíritu de negocio más afín al modelo europeo que al americano, enfatiza. "Lo más importante para mí es la dignificación del comercio", subraya. Es decir, la conciliación laboral. Por su parte, quiere continuar al pie del cañón, tras el mostrador o "asesorando" al cliente. Pero nunca tras la barra, que tendrá su propia dinámica.

Pérez-Mas, CEO de Parlem Telecom y al frente también de la bodega Heretat Mascorrubí, ha inyectado al nuevo proyecto los recursos necesarios para "mantener un colmado del siglo XIX, actualizado al siglo XXI y donde la gente quiere comprar pero también tener experiencias gastronómicas", cuenta a este diario. Múrria contaba con la ventaja de disponer desde 1970 de una licencia C1 que nunca había utilizado y ahora le permitirá servir comidas y bebidas.

Otro diseño de Múrria, con el reservado que albergará.

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Será una cocina con identidad local y de territorio, relata. Las degustaciones tendrán servicio continuado, mientras que en el reservado se servirán menús degustación o carta, avanza. El repertorio irá de unas albóndigas con sepia a un 'cap i pota' o una ensaladilla rusa con caviar, por ejemplo, con la magia de Vilà.

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Los trabajos realizados en el establecimiento, más allá de incorporar los nuevos usos de restauración, han supuesto pequeñas mejoras en la tienda, donde se han pulido maderas antiguas pero manteniendo todos su elementos protegidos. Estos días están en plena recta final de reformas, con tantos nervios como ilusión, confiesa Joan.

Agrega que iniciarán la nueva etapa cerrando domingos y lunes, pero con la opción de abrir (más adelante) los domingos por la mañana en horario de aperitivo. Se plantean también el incorporar algo de coctelería, según funcione la cosa. De momento, los incondicionales podrán realizar compras navideñas a partir de la próxima semana, y tras unos días de prueba, la degustación estará plenamente disponible a partir del martes 20 de diciembre.