HISTORIAS METROPOLITANAS

Vecinos del barrio viejo de Santa Coloma, en lucha por preservar su esencia

La plataforma Salvem el Barri Antic, en pie de guerra contra los derribos de edificios históricos para levantar pisos

Se oponen también a la construcción de un macroedificio de 13 plantas, a medio construir desde la crisis del ladrillo

Lucha en Santa Coloma contra los derribos en el casco antiguo del municipio, ahora luchan contra el derribo de tres fincas en la calle Josep Pedragosa 6, 8 y 10. En la foto la calle Vistalegre con los vecinos Antoni Sancho y Montse Oller delante

Lucha en Santa Coloma contra los derribos en el casco antiguo del municipio, ahora luchan contra el derribo de tres fincas en la calle Josep Pedragosa 6, 8 y 10. En la foto la calle Vistalegre con los vecinos Antoni Sancho y Montse Oller delante / ELISENDA PONS

Helena López

Helena López

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El 30 de mayo de 2018, los operarios entraban en el 14 de la calle de Pedró, edificio de 1900 que acogió el Estudi Nou; la que fuera la primera escuela republicana de Santa Coloma, en el casco antiguo de la ciudad, a un puñado de metros de la plaza de la Vila. Un numeroso grupo de vecinos logró detener el derribo 'in extremis', poniendo literalmente el cuerpo frente a las máquinas, y la exitosa movilización frente a la hoy salvada finca sirvió para que tomara cuerpo la Plataforma Salvem el Barri Antic, cuya semilla se había sembrado apenas unos días antes.

Antoni Sancho y Montse Oller, activos miembros de la plataforma, recuerdan aquel ya épico episodio al pasar frente al edificio, convertido en centro social okupado, nacido también aquella mañana, que el consistorio se ha comprometido no solo a mantener en pie, sino a comprarlo y convertirlo en equipamiento municipal.

Lucha en Santa Coloma contra los derribos en el casco antiguo del municipio, ahora luchan contra el derribo de tres fincas en la calle Josep Pedragosa 6, 8 y 10. En la foto la calle Vistalegre con los vecinos Antoni Sancho y Montse Oller delante 

Antoni Sancho y Montse Oller, frente a las casas afectadas en la calle de Vistalegre, en el barrio viejo de Santa Coloma, a finales de julio. / ELISENDA PONS

Justo al lado, un solar cuyo derribo no estuvieron a tiempo de evitar y, un poco más arriba, el esqueleto del que iba ser el icono del plan urbanístico contra el que luchan. Un edificio 'singular' -así lo llamaban- de 13 plantas -planta baja más 12-, cuyo proyecto a no pocos en el barrio y la ciudad les trae a la memoria el controvertido Cubics, símbolo de un modelo de ciudad y de política urbanística que acabó con el exalcalde Bartomeu Muñoz entre rejas.

Preservar la esencia

El objetivo de la plataforma vecinal es, han insistido siempre, “preservar la estructura y la tipología de las edificaciones propias del núcleo antiguo mejorando el espacio público”.

Pedró, 14, edificio de 1900 cuyo derribo fue evitado por los vecinos en el 2018.

Pedró, 14, edificio de 1900 cuyo derribo fue evitado por los vecinos en mayo del 2018. / ELISENDA PONS

Con la crisis del ladrillo, el macroedificio proyectado en pleno barrio viejo quedó parado y solo se llegó a levantar la estructura, el esqueleto, de cinco pisos, que allí sigue. Desde la plataforma plantearon dejarlo así -terminarlo, se entiende, pero dejarlo con esa altura-, e intentar una permuta en otra zona de la ciudad para compensar a la propiedad por la pérdida de edificabilidad. El consistorio escuchó la propuesta y la llegó a estudiarla, pero la descartó después de las conversaciones con el propietario mayoritario. "Obligaba al erario público a abonar a una empresa privada con dinero público una compensación; lo que hizo descartar esta posibilidad con tal de preservar el bien común y los intereses generales de la ciudadanía", defiende el primer teniente de alcalde, Esteve Serrano.

Así las cosas, hoy por hoy el macroedificio está previsto que llegue a la altura prevista en el viejo proyecto inicial. ¿Cuándo? En cuanto al estado actual del 'pirulí' -como se refieren coloquialmente los vecinos al polémico edificio-, en cuyas vallas hace semanas aparecieron nuevos carteles tras años de abandono, lo que hizo saltar las alarmas de la plataforma, Serrano señalaba a finales de julio que se encuentra “pendiente de licencia de obras, que ya han presentado”. 

Algunos compromisos

Además de la conservación del Estudi Nou, tras las primeras movilizaciones de la plataforma los vecinos arrancaron también del consistorio el compromiso a que las tres casitas afectadas en la misma operación en la calle de Vistalegre -de planta más uno, en una fisonomía típica del barrio viejo- no se derribarán mientras las dos personas mayores que viven en ellas con contratos indefinidos vivan.  

El PERI se empezó a gestar a finales del siglo pasado, aunque a lo largo las dos primeras décadas del XXI ha ido sufriendo distintas modificaciones. A ojos de Sancho, la ejecución del PERI comporta “abrir en canal el barrio antiguo”. “Hasta ahora el barrio antiguo tenía una barrera física que era la calle del Pedró, que aún mantiene unas singularidades propias de barrio antiguo de un cierto valor. La ejecución del PERI supone introducir en el casco viejo esta arquitectura de la Santa Coloma ‘moderna’, con un plan que además comporta 120 viviendas, es decir, 500 vecinos más en una trama urbana de barrio antiguo con una densidad bajísima”, argumenta el vecino y activista de la plataforma, quien considera la operación "un pelotazo en toda regla". 

Una de las fincas que está previsto derribar ene breve en el centro de Santa Coloma.

Una de las fincas que está previsto derribar en breve en el centro de Santa Coloma. / ELISENDA PONS

En cuanto a los nuevos derribos en la calle de Josep Pedragosa -entre el Estudi Nou y las casitas de Vistalegre-, de los que los vecinos se enteraron por a un anuncio oficial en este diario a principios de este mes de julio, el primer teniente de alcalde apunta que "se llevarán a cabo cuando se liciten en su totalidad". "De momento están aprobados todos los proyectos, pero no todos licitados, en consecuencia, no todos adjudicados", argumentaba el edil.

Necesidad de zonas verdes

Una de las principales demandas de la plataforma vecinal es, insisten, la necesidad de "menos ladrillo y más zonas verdes" en la segunda ciudad catalana con menos verde por habitante después de L'Hospitalet. Los vecinos movilizados censuran que el PERI "ni siquiera cumple con la zona verde marcada por el PGM", extremo que Serrano niega. "El PERI incrementa los metros cuadrados destinados a espacios libres y equipamientos de carácter público; en este último caso hemos llegado a acuerdos para adquirir el edificio de Pedró, 14, y más recientemente la masía de Can Pata", zanja.