Ruta de madrugada (1)

Barcelona, 5am: con el dios Apolo en las Tres Xemeneies

Es la hora en la que la ciudad se levanta, o se acuesta... o se va a dormir la mona

Tumultuosa salida de la sala Apolo, en el Paral·lel.

Tumultuosa salida de la sala Apolo, en el Paral·lel. / JORDI COTRINA

3
Se lee en minutos
Bernat Gasulla
Bernat Gasulla

Subdirector

ver +

Barcelona, 5am. Al oírlo muchos dicen: “Cuando la ciudad se levanta”. Quien recorra las calles a esa hora piensa de inmediato: “Y se acuesta. O se va a dormir la mona”.

Barcelona, 5am. Reina el sopor en la ciudad. El sopor de los que se han levantado a horas imposibles para ganarse la vida. Empleados de hotel, de supermercados, de limpieza (en edificios o en las calles)… Poco entusiasmo en sus ojos. La mayoría de ellos caminan lentamente. A esa hora es imposible llegar tarde. Entran en el metro y se dejan llevar.

Pero a esa misma hora, cierran las discotecas. Y el paseante se encuentra con el otro sopor. El sopor etílico del que vuelve a casa tras la noche de marcha. El que se va a dormir… o a lo que surja.

EL PERIÓDICO ha recorrido Barcelona a las 5 am siguiendo diferentes rutas, sin buscar nada en concreto pero sin eludir nada. Así es la ciudad cuando se levanta y cuando se acuesta.

Hoy le toca el turno a una ruta cuya meta volante es un templo del ocio nocturno: la sala Apolo del Paral.lel. El vídeo muestra acelerado el recorrido en bicicleta desde el entorno del Poblenou y la Vila Olímpica hasta la plaza de Espanya.

Barcelona a las 5 de la mañana. Ruta Paral·lel. / EL PERIÓDICO

El ciclista madrugador ya empieza a encontrar indicios de lo que va a encontrar en la avenida de Icària. Raro es ver a transeúntes solos. Parejas o tríos. Jóvenes, ya de vuelta al hotel o al piso turístico. Autobuses, taxis y alguna furgoneta. Risas y algún grito aislado que devuelve el eco de los edificios.

Jaume Collboni tenía razón. Muy pocos de los bicitaxis que antes eran legión y devolvían a los turistas entusiastas como fitipaldis enloquecidos. Algo hemos ganado.

La cosa se anima al cruzar la plaza de los Voluntaris Olímpics. Parece una especie de punto de encuentro de los que salen de los locales del Port Olímpic y de los que abandonan la zona de ocio del entorno de las ‘torres gemelas’. Más gritos, risas, y en los porches de Salvador Espriu, grupitos probando sustancias que jalean al esforzado ciclista…por decirlo fino.

Por Doctor Aiguadé circulan los grupos que buscan el metro de la Barceloneta para retirarse. Poca luz, mucha conversación. En el paseo de Colom y en el Moll de la Fusta vuelven a juntarse los dos mundos: el laboral y el, digamos, hedonista. Minibotellones en los bancos, parejas conversando y ‘currelas’ en movimiento.

'Low cost'

No se esperen multitudes. Son como pequeñas bombas de racimo de ocio en retirada. La cosa cambia al llegar a las Drassanes y enfilar Paral.lel arriba. Si el paseante acierta con el día (es fácil, ocurre casi todas las madrugadas) se encontrará el anticipo 'low cost' de la sala Apolo. Los jardines de las Tres Xemeneies. Música, alcohol, gritos… el lado más crudo de los botellones urbanos. Mossos y Guardia Urbana intervienen con decisión a partir de cierta hora para que la fiesta no se eternice.

La sala Apolo cierra, pero la fiesta no para. La masa de fiesteros parece no aceptar que la cosa toca a su fin y se arremolina a ambos lados del Paral.lel

Pocos metros más allá, la salida de la sala Apolo. El local cierra, pero la fiesta no para. La masa de fiesteros parece no aceptar que la cosa toca a su fin y se arremolina a ambos lados de la avenida. Algunos hacen planes para seguir. La mayoría se busca la vida para volver a casa. Han bailado con el dios Apolo y cuesta abandonarlo.

El Paral.lel actúa como un túnel del espacio-tiempo. De la juerga pasas, con cierta solución de continuidad por el ritmo dominicano y, como quien no quiere la cosa, llegas a la plaza de Espanya.

Noticias relacionadas

Volvemos a la cruda realidad. Barcelona, efectivamente, se pone en marcha a las 5 am. Apenas 10 minutos después de cerrar Apolo, decenas de trabajadores se amontonan frente a la parada de bus situada justo antes de la carretera de la Bordeta o cargan baterías en el bar Espanya antes del inicio de la jornada.

Barcelona, 5am. Apolo se ha acostado pero Paco se va a trabajar.