Barceloneando

Pedro Sánchez en el Camp Nou

Salió y disfrutó en un momento dado del estadio con la celeridad del presidente del Gobierno pendiente de encontrarse con el 'emperador' Biden. No probó bocado y cumplió incluso con un breve discurso

Los premios Pimec en el Camp Nou con Laporta, Colau, Aragonès, Sánchez, Cañete Gay y Marín, entre otras personalidades

Los premios Pimec en el Camp Nou con Laporta, Colau, Aragonès, Sánchez, Cañete Gay y Marín, entre otras personalidades / Ferran Nadeu

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Joan Vehils

Solo hay dos tipos de imprevistos que pueden arruinarte una fiesta, una gala o un acto al aire libre. Uno es el tiempo y el otro son los discursos de los políticos. Por suerte, ni una cosa ni la otra pudieron con la espectacular entrega de premios que la Pimec celebró en el Camp Nou. Eso sí, previo pago de unos 25.000 euros, descuento del 50% incluido, por el alquiler del césped del estadio.

La puesta en escena fue espectacular. Eso sí, hubo amago de tormenta. Es verdad que solo fueron cuatro gotas, pero cuatro gotas que empaparon las 1.400 sillas acolchadas provocando que todos los presentes cenaran con el trasero mojado. El acto es solidario y se celebra anualmente para premiar a las pymes. Así que todo el dinero recaudado se destina íntegramente al programa de la fundación Pimec.

Se trata de un evento único donde no falta nadie. Vimos a expresidentes como Artur Mas o José Montilla, a la delegada del gobierno, Maria Eugènia Gay, y a buena parte de la directiva del Barça. Hasta aquí todo fantástico, pero antes de la cena y los premios hay turno de parlamentos y eso quiere decir que hablaron, por este orden, Joan Laporta, Miquel Camps, Antonio Cañete, Ada Colau Pere Aragonès y Pedro Sánchez.

Vayamos por partes. Laporta hizo de anfitrión y Laporta, con un micro de por medio, nunca falla. Miquel Camps, en su condición de vicepresidente del Barça de la Pimec, también estuvo breve y conciso. Por su parte, el presidente de la Pimec, Antonio Cañete, realizó un discurso reivindicativo, sincero y muy acorde al cargo que representa. Es más, incluso tuvo un guiño en un buen italiano, francés y chino para los algunos representantes llegados de estos países.

Y, claro, llegó el turno de los políticos. Dicen que les habían puesto un límite de 12 minutos. Colau utilizó 25 aunque parecieron muchos más. Llevaba un discurso muy elaborado, recibió aplausos por presionar a Sánchez con el tema Melilla, pero resultó eterno y fuera de lugar cuando empezó a citar su interminable lista de bondades realizadas durante su mandato. Soy de los que pienso que no todo lo malo que sucede en Barcelona es culpa de la alcaldesa, pero alguien debe decirle que no puede estar casi media hora hablando de lo suyo ante unos empresarios faltos de mensajes concretos, hartos de parlamentos sin fundamentos y con ganas de disfrutar la noche. En fin, que llegó el momento de Pere Aragonès, correcto, y el cierre del presidente del Gobierno.

Encuentro en el palco: Joan Laporta, Pedro Sánchez y Antonio Cañete

/ Joan Vehils

Pedro Sánchez había aterrizado minutos antes en el aeropuerto de El Prat algo aturdido. Tuvo un vuelo con muchas turbulencias y al día siguiente le esperaba Jon Biden y la cumbre de la OTAN en Madrid. O sea, que tuvo el detalle de presidir la cena, aunque tenía la cabeza en mil cosas antes que en el Camp Nou. Quizá por ello, al pisar al antepalco, con quien más departió fue con el presidente del Barça. Hablaron de baloncesto, que es lo suyo y poco de fútbol.

Baloncesto más que fútbol

Cuentan que parecía más interesado cuestiones del Barça que en entrar en temas políticos. Y eso que Aragonès le realizó un férreo marcaje. En fin, que llegó el turno de su parlamento. Subió al escenario y lo primero que dijo fue: "Buenas Noches. Seré breve". Fue lo mejor de la noche. La gente sintió un profundo alivio tras una hora larga de largos discursos. Luego, se extendió más de lo previsto para decir bien poco.

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Pues eso, que acabó su discurso y sin probar bocado se fue camino de la capital. O sea, que todas las autoridades tuvieron que levantarse y le siguieron hasta el túnel de vestuarios por donde desapareció. A pesar de todo, la cena fue un éxito atribuible a Antonio Cañete y a su equipo. Por su parte, el presidente Sánchez pasará a la historia por ser el primer presidente de un gobierno español que pisa el césped del Camp Nou.

Solo Calvo Sotelo, acompañado del entonces rey Juan Carlos, estuvo antes en el palco. Fue en la inauguración del Mundial de fútbol de 1982. Eso sí, ningún presidente español desde la época franquista ha tenido la valentía de presidir un partido del Barça. Ninguno. Ni cuando el Barça lo ganaban todo…