Orgullo gay

La valentía sale a la calle en el primer 'Pride' tras la pandemia

  • Miles de personas se concentraron en las avenidas Paral·lel y Maria Cristina para celebrar la fiesta del orgullo gay

  • El colectivo LGTBI reclama visibilidad ante el auge de la extrema derecha y el aumento de las agresiones

JORDI OTIX

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

Escribe desde Barcelona

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"No tengáis miedo Barcelona!", gritan desde la avenida del Paral·lel en una de las caravanas que han participado este sábado de la desfilada del 'Pride! Barcelona', la fiesta para conmemorar el Día del Orgullo del colectivo LGTBI (lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales). Pere, un joven de Terrassa embadurnado de purpurina dorada, les aplaude entusiasta. "¡Viva el amor libre, viva que cada cual decida como quiere ser, viva la tolerancia y el amor!", grita sin dejar de bailar al son de la música. Como él, miles de personas se han aplegado este sábado en el desfile del orgullo. Turistas, familias, jóvenes y no tanto han acudido a la fiesta para reivindicar la diversidad y la tolerancia.

"Somos invisibles, y lo importante de la fiesta de hoy es que nos hace visibles", insiste Alex, un turista australiano que este sábado cerraba sus vacaciones en España junto a su pareja, David. "En mi país, muchas personas me han discriminado, me han llegado a decir pederasta", dice el segundo, que lleva una bandera arcoíris a modo de capa y un bañador para soportar el calor. Faltan solo diez minutos para que empiece el desfile pero la fiesta ya está asegurada: la música suena por todos lados y no hay quien se resista a bailar.

Mariña y Iolanda cruzan la calle y se dan un beso en los labios. "Es importante no quedarse en casa un día así, debemos participar en estos actos reivindicativos que, además, son una auténtica fiesta", cuenta Mariña. Las dos chicas, de 20 y 21 años, vienen de Galicia. Es allí donde empezaron su relación. "Mis padres han sido bastante duros: no me dejaban verla, ni a ella ni a mis amigos", explica. "A mí me han insultado por quererla", sigue Iolanda. Este año, el Pride! está dedicado a las mujeres como ellas, bajo el lema "Bollomamis".

Un acto de valentía

"Aún estamos muy invisibilizados, venir aquí, ser LGTBI, es un acto de valentía", exponía Cathy Pallàs, vicepresidenta de la asociación de familias LGTBI. "La gente debe saber que el mundo es diverso", insiste. "La transexualidad infantil es algo natural y los padres queremos acompañarles y que se respeten sus derechos humanos", expone Cristina Sevillano, miembro de la junta de Chrisallys. "Lo importante aquí es que estén las generaciones más mayores, los que suben ahora no tienen la mochila llena de prejuicios como antes", insiste.  

Y de mayores los hay. Por ejemplo Maribel, de 55 años, que acompaña a su hijo Miguel Ángel, de 19. "Venimos para apoyar a mi hijo y a todas las personas que lo han pasado mal", dice la madre. "Hace 30 o 40 años era mucho peor, a un amigo mío le insultaban, le miraban mal, le humillaban...", cuenta una amiga de la madre. "En el fondo, esto es política. A mí me han discriminado sólo por parecer gay", dice el chico, con dos rallas negras y azules pintadas en los párpados y una sonrisa de oreja a oreja.

Ningún espacio es 100% seguro

"Soy un chico y tengo coño", se lee en el cartel de Guille, un chico trans que ha vencido al miedo y camina orgulloso por la fiesta con sus amigos, Nico y Ainhoa. "Sufrí bullying en el colegio, es algo que nunca olvidas. Pero ahora es gratificante verme en el espejo y sentirme bien conmigo", agradece. "No podemos hacer otra cosa que reivindicar nuestros derechos: en muchos países del mundo nos están matando", exclama Nico. ¿Os preocupa el auge de los discursos del odio? "Ningún espacio es 100% seguro para nosotros, hoy viniendo a la marcha un hombre en moto nos ha insultado", explica Nico.

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Mientras la marcha iba avanzando por la calle Paral·lel, el colectivo La Crida LGTBI convocaba otra manifestación, entre la plaza de Universitat y la plaza de Sant Jaume, crítica con el Pride!. Consideran que el desfile es "capitalista" y busca el lucro económico.

Michail, un hombre rumano de más de 50 años, se miraba la fiesta desde un rincón, mientras iba moviendo los pies al son de la música. "No había visto nunca una fiesta así, que se va moviendo por la calle", dice. Cuando descubre que el desfile es una reivindicación del colectivo LGTBI zanja. "No, en mi país no hay de esos". Quizás, no pueden serlo.