Réplica al consistorio

La ministra Sánchez recuerda a Colau que los cruceros dieron 500 millones a Barcelona en 2019

  • La titular de Transportes acepta la propuesta de la alcaldesa de debatir sobre el fenómeno pero subraya la aportación del sector

El crucero más grande del mundo, en primer término, en el Moll Adossat.

El crucero más grande del mundo, en primer término, en el Moll Adossat. / Joan Cortadellas

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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La ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, ha respondido este viernes por carta a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que el martes propuso al Gobierno central, al catalán y al Puerto de Barcelona, crear una mesa para acordar cómo limitar la llegada de cruceros a la ciudad.

Sánchez se abre a debatir la cuestión, pero recuerda a la alcaldesa que Barcelona recibió en 2019 cerca de 500 millones de euros gracias a los cruceros, “un impacto económico que considero que debe tener una lectura en clave de oportunidad”. Con un tono cordial, la ministra da a entender que renunciar a esa aportación no resultaría comprensible, y agrega que otros factores resultan más contaminantes que los barcos que llevan a los visitantes a la capital catalana.

La carta de Colau

La alcaldesa envió cartas al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès; a la ministra Sánchez, y al presidente del Puerto de Barcelona, Damià Calvet, y les emplazó a “hablar y acordar cuál es el límite de cruceros que Barcelona puede acoger y establecer en consecuencia una regulación clara y precisa”.

Sánchez informa en la misiva a Colau, a la que ha tenido acceso este diario, de que está a favor de la constitución de esa mesa, pero destaca el impacto económico positivo que tienen los cruceros, una argumentación que acompaña de datos sobre el fenómeno.

Tres millones de cruceristas

Y subraya que Barcelona recibió algo más de medio millón de cruceristas en 2021, mucho menos del máximo histórico que constituyen los 3,13 millones de pasajeros del 2019. Sobre este año, la ministra se centra en el “impacto directo imputable a las compañías navieras, los cruceristas y las tripulaciones, como el indirecto sobre el resto de sectores vinculados con los cruceros y el inducido por las rentas generadas por el puerto”.

Con la consolidación de Barcelona como puerto base y la captación de clientes de países con una “elevada propensión al gasto”, entre los que destaca a EEUU, el gasto medio de los cruceristas, siempre según Sánchez, “es claramente superior al del turista medio, llegando a 230 euros por persona y día con pernoctación”.

De ahí llega a la cifra de la aportación en 2019, los ya citados 500 millones de euros de “contribución en un año como 2019 al PIOB de Barcelona”, cifra que, indica, sube a los 650 millones en el total de Catalunya.

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La ministra también subraya que en 2019 hubo 8.000 “ocupaciones equivalentes a tiempo completo en Barcelona y 10.500 en Catalunya” vinculadas con los cruceros, de las que 1.400 se dieron en el distrito de Ciutat Vella.

El caso de Baleares

Sánchez envía una precisión a la alcaldesa sobre el caso de Palma, que Colau pone como ejemplo de limitación de cruceros. “En referencia a la mención que haces de Palma de Mallorca, tengo que aclararte  que se trata de un memorándum de entendimiento entre el Gobierno balear y las navieras que recoge la voluntad de las partes de tomar en consideración una serie de medidas dirigidas a mejorar la sostenibilidad del turismo, sin condicionar a les Administraciones portuaria y marítima en el ejercicio de sus competencias”.