Conferencia en Foment del Treball
Salvador Rueda: "El plan de ejes verdes de Barcelona no resuelve nada"
El exdirector de la Agencia de Ecología Urbana afirma que el proyecto urbanístico del gobierno de Colau no responde a los desafíos ambientales, sociales y económicos que afronta la ciudad

supermanzana sant antoni / Ferran Nadeu
Una conferencia con lecturas e interpretaciones para todos los gustos. Por el organizador, un 'think tank' dependiente de Foment del Treball liderado por el presidente de Agbar, Àngel Simón; por el invitado, Salvador Rueda, padre del concepto de 'supermanzana', y por el asunto, el modelo urbanístico y de movilidad de Barcelona. Habrá quien quiera intuir una feroz crítica, una más, al gobierno de Ada Colau por parte de la patronal catalana. Habrá quien lea cierto aire de revanchismo por parte del que fue fundador y director durante 20 años de la Agencia de Ecología Urbana del ayuntamiento. Y habrá quien vea un interesante y entretenido viernes de 'déjà vu' de lo que la capital catalana tenía entre manos hasta que nació el proyecto de ejes verdes, una idea en la que Rueda no ha participado y con la que, a su modo de ver, "no se resuelve ninguno de los principales retos a los que se enfrenta Barcelona".
El plan de supermanzanas, por ahora descartado, o aparcado, por el gobierno municipal, planeaba unas 500 unidades urbanísticas pacificadas distribuidas por toda la ciudad que intervenían en siete millones de metros cuadrados, creando 162 nuevas plazas y transformando 2.000 calles para entregarlas al peatón, de manera que pudiera convertirse, además, en ciudadano, con todo lo que implica ese concepto en cuanto a uso y disfrute de la vía pública.

Salvador Rueda, durante su intervención de este viernes en el foro Rethink BCN. / Ricard Cugat
Todo ello, ha expuesto el ahora presidente de la Fundación Ecología Urbana y Territorial, con mucho urbanismo táctico y por un coste cercano a los 300 millones de euros, no mucho más, ha recordado, que lo invertido en los dos túneles de Glòries. Si nadie es profeta en su tierra, Rueda parece no ser la excepción. Ha explicado que son muchas las ciudades de todo el planeta que han aplicado y están aplicando la filosofía de supermanzana, nacida hace 35 años, por eso le duele -sensación que se adivina aunque no expresa- que la urbe que lo inspiró todo haya cambiado de rumbo después de haber impulsado solo una decena de estas células urbanas.
Sin 'corpus' urbanístico
El plan de ejes verdes se centra básicamente en el Eixample y convierte 21 ejes de la ciudad en calles prácticamente peatonales, creando sendas plazas de unos 2.000 metros cuadrados. En este mandato se intervendrá en los primeros cuatro, con Consell de Cent como nervio principal de la actuación. El gobierno lo llama Superilla Barcelona, denominación que Rueda rechaza y no reconoce porque, básicamente, no son supermanzanas. Pero no solo eso: "Usan la palabra por marketing, pero solo se han trazado líneas y poco más para crear calles de peatones. No hay 'corpus' urbanístico ni tiene el modelo para combatir el cambio climático". "Los ejes verdes no resuelven nada", ha remachado, en referencia al desafío ambiental, social y económico que afronta la capital catalana de cara al 2030.
Su plan, en cambio, sí da respuesta, ha defendido, a los principales retos de cualquier metrópolis. Apoyado en un 'power point' durante su intervención en el foro Rethink BCN, ha comparado ambos proyectos. Con las supermanzanas, el porcentaje de ciudadanos que viven por encima del límite máximo de contaminación atmosférica (NO2) es del 6%, respecto al 46% del escenario actual. Con los ejes verdes, según sus cálculos, la cifra se queda a medio camino, en el 25%.

Cartel contrario a la supermanzana del Poblenou, en 2017 / Ricard Fadrique
Si se analiza el ruido, el 43% de los barceloneses viven hoy rodeados de un estruendo inaceptable. Con su hoja de ruta serían solo el 27%. Con el esquema de los 'comuns' se bajaría solo al 40%. También hay mucha más biodiversidad y las emisiones de CO2 bajarían un 45% respecto a 2005 por un 19% con los ejes verdes, lo que no supone avance ninguno porque en 2022 ya estamos en ese mismo valor.
Lo mismo sucede con el comercio. Según Rueda, con las supermanzanas, el incremento de la actividad económica crece entre el 15% y el 60% (es el caso del Born, la primera 'superilla', instaurada en 1993), mientras que con los ejes verdes "esta cuestión es un interrogante pero lo más probable es que en la mayor parte del territorio sea inapreciable". Y por último, las virtudes para la movilidad, estancas para el proyecto de Colau, transversales y bien articuladas con las unidades urbanísticas que plantea el exdirector de la Agencia de Salut Pública de Barcelona, que en su esquema prevé que la red viaria principal pase de 912 a 355 kilómetros de calles reduciendo solo un 15% la cifra de vehículos en circulación.
"¿Por qué no los planteamos ya si todos salimos ganando?", se ha preguntado Rueda, que sí se ha posicionado a favor de la conexión del tranvía por la Diagonal. "No entiendo por qué lo hacen en todo el mundo y no en Barcelona", ha concluido.
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