Nueva puerta de entrada

Glòries: una inmensa plaza sin coches asoma ya en Barcelona

Con la inauguración este domingo del túnel en sentido Llobregat, la superfície, libre de tráfico, empieza su candidatura a nuevo gran parque barcelonés

Plaza de las Glòries, en Barcelona

Plaza de las Glòries, en Barcelona / Jordi Otix

Ignasi Fortuny

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No era, no, el mejor día para que los barceloneses salieran a pasear por la plaza de las Glòries Catalanes, con copos de nieve cayendo en Vallvidrera y un frío impropio de abril, e imaginarse lo que allí debe florecer. Una zona verde de 12 hectáreas, la llamada Canòpia Urbana (nombre del proyecto arquitectónico), que debe abrirse paso y crecer en el hoy helado asfalto.

Una suerte de parque que está previsto que sea una realidad en un máximo de tres años y que, de esta manera, acabe con el panorama actual de la plaza de las Glòries -un rompecabezas para los últimos cuatro alcaldes de la ciudad-, repleta de bloques de hormigón amarillo y restos de material de obra, rastro inequívoco de ocho años de trabajo para eliminar el vehículo privado de la superfície.

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Coches entrando en las entrañas de la plaza de les Glòries por primera vez, este domingo / Jordi Otix

Se inauguraba este domingo el túnel en dirección Llobregat seis meses después de que las entrañas de la plaza abrieran su paso ya en sentido Besòs. Por tanto, una puerta de entrada y salida de Barcelona totalmente operativa. Hasta la hora de comer, y a pesar de que a esta novedad se le sumaban las restricciones de tráfico por el medio maratón que se disputaba en las calles de la capital catalana, el resultado parecía bastante satisfactorio. Hoy, una agradecida primera toma de contacto; este lunes, primer día laborable con el túnel viario plenamente en marcha, atentos.

La arteria barcelonesa ha visto como con los años iba disminuyendo el volumen de coches que pasaban por ella. Hasta hoy, circulan diariamente 78.000 vehículos (43.000 de entrada y 35.000 de salida), mientras que en tiempos de Trias, cuando se derribó el anillo viario, eran 95.000 diarios (45.000 en sentido Llobregat y 50.000 hacia el Besòs).

Conductores advertidos

Al mediodía una pareja jugaba a calcular cuantos coches pasaban cada vez que el semáforo situado justo al salir del túnel (en el cruce con la calle Padilla) se ponía en verde: una decena desde el carril que obliga a seguir recto; unos cinco para el que da la opción a girar a la derecha. El tercer carril está reservado para bus y taxi. Agentes de la Guàrdia Urbana situados a la salida del túnel y en los laterales de Gran Via advertían a los conductores que se equivocaban de que hoy les daban el título de despistados, pero que más adelante pasarían a ser infractores (no han concretado cuanto durará el periodo de tolerancia).

Barcelona abre túnel viario de Glòries que liberará una gran área como zona verde

El gerente de Mobilitat del ayuntamiento, Manel Valdés, ha recomendado este domingo hacer uso del transporte público y ha pedido que los que no puedan dejar el vehículo privado, sobre todo los primeros días, vayan con antelación y eviten el tramo entre las 7 y las 9.30 horas. La pareja calculadora, que para ir a trabajar este lunes deberán pasar por el túnel, repensaban su hora de salida de casa: adelantarán de 8 a 7 horas.

En la superficie esta mañana no se hablaba de otra cosa: desde los clientes que tomaban algo en la terraza del bar El Portal dels Encants, situado justo cuando los vehículos vuelven a asomarse a la ciudad ("el que se pierda por aquí arriba, ya verás la vuelta que tendrá que dar"), hasta vecinos que el puente de la calle Bilbao que cruza la C-31/Gran Via. Aquí, estrategas del urbanismo, debatían sobre el semáforo previo a entrar al túnel, que pretende oxigenar el interior del mismo.

Antonio, un veterano vecino del barrio, contemplaba la obra faraónica y, con cierto alivio, aplaudía que ya diese señales de vida: "Hacía tiempo que lo estábamos esperando; y ahora, a por la zona verde". Porque, en resumen, el propósito es que haya vida donde antes solo había humo.

En la superficie, con escasísimo tráfico (tan solo pueden circular por los laterales los vecinos, transporte público y servicios), madres y padres con sus hijos desafiaban montados en bicicleta un cielo amenazante. "¡Anda, es verdad, que hoy abrían el túnel!". La zona del parque de la Gran Clariana y las pistas de básquet y pimpón, al lado montaña de la plaza, hoy con mucha más vida que grados el termómetro, son ejemplo de lo que puede llegar a ser las Glòries en tierra firme. Otra cosa será el alboroto en su subsuelo.