Actualización del PEUAT

Barcelona aprueba la revisión de la regulación hotelera

  • La norma permitirá hogares compartidos, el alquiler de habitaciones menos de 30 días, a quien renuncie a una licencia de piso turístico

  • El plan incorpora cambios por las sentencias contrarias: los hoteles del centro no tendrán que renunciar al 20% de plazas para hacer una gran reforma

Turistas en la plaza de Catalunya de Barcelona.

Turistas en la plaza de Catalunya de Barcelona. / JOAN MATEU PARRA

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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La semana de los acuerdos entre los socios del gobierno de Barcelona deja como una de sus herencias la revisión del plan especial urbanístico de alojamiento turístico (PEUAT), sobre la que Barcelona en Comú y el PSC discrepaban seriamente en un punto concreto: los hogares compartidos, el alquiler de habitaciones por un periodo inferior a 30 días. En el caso de periodos superiores, la ley ya permite ese alquiler.

Los de Ada Colau son partidarios de vetar los hogares compartidos y los socialistas defienden la regulación, apelando a que ese ingreso es decisivo para muchas familias de la ciudad y a que “cerca de 10.000” están practicando esa actividad sin amparo legal.

Por otra parte la revisión del plan era imprescindible porque el PEUAT debía adaptarse a sentencias contrarias recibidas. La revisión ha sido aprobada definitivamente en la comisión de Urbanismo con el voto favorable de los socios del gobierno y de ERC, y el voto contrario del resto de grupos, si bien ‘comuns’ y socialistas ya avanzaron el viernes su acuerdo al respecto.

El anfitrión, en casa

El punto medio alcanzado por Bcomú y el PSC es el siguiente: en adelante, en Barcelona un propietario podrá hacer de la suya una vivienda compartida en el caso de que esta cuente con licencia de piso turístico y de que ese propietario renuncie a ella. Esta vía entrañará un cambio que no es menor: el propietario tendrá que residir en la vivienda de la que alquila habitaciones.

El plan hotelero divide la ciudad en cuatro zonas. En la 1, la más céntrica (Eixample, Ciutat Vella, Poble Sec, Sant Antoni, Hostafrancs, Vila Olímpica y Poblenou), no se pueden abrir más hoteles y si uno cierra, se extingue su licencia. En la zona 2 (Les Corts, Diagonal, Vila de Gràcia, Baix Guinardó, Sagrada Família, Fort Pienc, Font de la Gualla, El Parc i la Llacuna del Poblenou y Diagonal Mar, junto al 22@ desde hoy) solo se puede abrir un hotel si otro cierra. Pero ahora se añade otra restricción: en adelante, en esa segunda corona, cuando un piso turístico cierre su plaza se verá extinguida. Las zonas 3 (Les Corts, Sarrià, Vallcarca, Horta, Guinardó, Sagrera, Verneda y Nou Barris) y 4 (La Marina del Prat Vermell y una parte de La Sagrera) permiten crecimiento con un número de plazas limitado.

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En la zona 1 estaba establecido que si un hotel quería hacer una gran reforma debía renunciar al 20% de las plazas. Ahora, ese requisito se elimina. Una sentencia indicó que solo la Generalitat puede imponer esa norma. Otro cambio: el 22@ pasará de integrar la zona 4 a la 2, es decir, ya no podrá crecer más.

El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, comentaron juntos el viernes la revisión del plan, aunque cada uno trató de acercar su versión a la posición respectiva. Sanz subrayó que se mantiene el veto a la mayoría de hogares compartidos y Collboni celebró que se haya iniciado su regulación. Sanz recalcó que “la barra libre” no volverá al turismo en Barcelona y Collboni enfatizó que ahora los hoteles del centro podrán renovarse, “como es de sentido común”, y que el decrecimiento ya no es la norma. En la comisión, los grupos de la oposición han subrayado su rechazo a la regulación hotelera, no solo desde su revisión, sino desde que se aprobó el plan en 2017. De hecho, Jordi Martí Galbis, de Junts per Catalunya, considera que la regulación todavía incluye elementos que la justicia podría reprobar.