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Doll photography: muñecas ‘influencers’

Visten alta costura y posan mejor que las 'top model'. Ken cortaría con Barbie nada más verlas. Son 'influencers' en miniatura. 'Dollfluencers', las llaman en Instagram. Estas muñecas tienen hasta juguetes sexuales

Edel Dévora, el hombre que nunca dejó de jugar, nos enseña sus muñecas. / ZML/Miriam Lázaro

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Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

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Apenas mide 29 centímetros, pero tiene apartamento en Barcelona y más vida social que Anna Wintour. Se llama Tina. Viste alta costura y posa mejor que una 'top model'. Ken cortaría con Barbie nada más verla. Es una 'influencer' en miniatura. Dollfluencers, las llaman. Estas muñecas tienen hasta juguetes sexuales.

Es un 'hobby' que ya acumula más de tres millones de 'post' en Instagram: Doll photography. Fotografía de muñecas de moda. Estilismos a escala mini dignos del 'Vogue'. Ya tienen toda una artillería de 'hashtags' virales: #fashiondoll, #dollstagram, #instadoll… No, no son los únicos juguetes que posturean en las redes. Hace años que se popularizó la #toyphotography. Por Instagram ya campan 10 millones de muñecos con más vitalidad que los de 'Toy story'.

“Una vida a escala”, la llama Edel. Es el director de moda de Tina y del resto de minimodelos de su agencia de muñecas. Edel Dévora, @yoedelmo en Instagram. Una institución del gremio. Te entran ganas de empequeñecer a lo 'Cariño, he encogido a los niños' solo para que te vista. Se nota que trabaja en consultoría de moda desde hace más de 20 años.

¿Edad? “La suficiente como para no dejar de jugar”, sonríe él. No sale a la calle sin al menos una muñeca. Aún conserva la primera Barbie Superstar con la que empezó a jugar a los 11. Su armario –te confirmarán enseguida sus colegas de juegos- parece el de Narnia. “Es otro mundo”, suspiran. Edel ha convertido buena parte de sus cajones en una “prendoteca” en miniatura.

Anastasiya Slepkova, Edel Dévora, Beatriz Martínez, Ciro Borghese y Mary Martínez (agachada), se hacen selfis con sus 'fashion dolls'.

/ Laura Guerrero

Si preguntas aquí a cualquiera cuántas muñecas tiene, todos lanzarán onomatopeyas: “¡¡¡Uuuuuh!!!”. Hace años que dejaron de contar. Sus mini modelos tienen más ropa que ellos.

Hoy han quedado 5 humanos y una decena de 'fashion dolls'. Suelen reunirse para hacer fotos por Barcelona una vez al mes desde hará al menos 7 años. Ya están acostumbrados a que les miren con cara de 'meme'. “¿Y no eres muy grande ya para esto?”. “Pues no”, menean la cabeza. Todos se han tirado alguna vez por los suelos con sus muñecas en busca de un buen ángulo.

Hoy Tina viste 'looks' inspirados en la última colección de Chanel: la chaqueta es de Huang Weiyuan (@weiyuannnnnn); la falda, de un traje de Chanel de @barbieandintegrity. “Hay muchísima gente que hace cosas increíbles –detalla Edel-. Mucha, mucha, mucha”. Puedes encontrar desde ropa en miniatura por 6 dólares (del Zara de las muñecas, ClearLan) hasta vestidos de 600. Tienen moda retro (@mydollydolls.me), 'jeans' rotos (@my_integrity_daisy), hasta piezas de piel (@MilagrosCambronero las confecciona con la que sobra de arreglos de humanos).

Edel Dévora fotografía a la estrella de su Instagram, Tina, en los jardines del Palau Robert.

/ Laura Guerrero

No, no son muñecas de juguetería. “Ojalá”, suspiran todos. Son fashion dolls. Muñecas maniquí. “Lo que hacemos es customizarlas bastante –detalla Edel-. Puedes partir de una Barbie de juguetería de 30 euros o de menos incluso y hacerla tuya cambiando el maquillaje, el pelo, el cuerpo… Nos gusta articulado porque para las fotos da un poco más de vida”.

Mary da fe con fotos del antes y el después, como en una clínica de cirugía estética. Sí, estas muñecas tienen más retoques que Kiko Matamoros. Mary les cambia el pelo, repinta la cara, les pone un cuerpo articulado de la Barbie yoga. Son auténticos doctores Frankenstein, asiente todo el grupo. 

Mary fotografía a su muñeca postureando en un álbol.

/ Laura Guerrero

Mary Martínez es @SalemCityDolls entre otras cuentas de Instagram. Es solo un 'hobby', te dirá, pero ella saca hasta colecciones propias. Te enseña en el móvil una de las últimas: muñecas-brujas. “Todo lo que llevan lo he hecho yo: escoba, ouija, libros, ropa, joyas...”. En hora, hora y media –explica-, estaban todas vendidas”. Cuestan unos 250 euros cada una. “Depende de la faena que lleven –detalla-. Son un montón de horas”.

La primera palabra que aprende un neófito aquí de carrerilla es “Poppy”. Se refieren a las Poppy Parker de Integrity Toys. Son las muñecas favoritas de estos estilistas a escala, junto a la omnipresente Barbie. En otra liga juegan las muñecas de autor de ediciones limitadas. “Puedes cambiarle hasta los ojos”. Anastasiya le abre la cabeza a su muñeca con destreza de cirujana y le toquetea los ojos por dentro. “Esta es BJD (Ball Jointed Doll, muñecas articuladas). Son las más caras. Sin maquillaje y sin nada, empiezan desde 800, 900 euros –dice sin aspavientos-. Con 'look' total, pueden salir hasta por 5.000 euros”.   

Foto callejera de grupo de la quedada en miniatura.

/ Laura Guerrero

Anastasiya Slepkova (@mad.for.dolls). Hace 7 años que se mudó de Rusia. Empezó de pequeña a coser ropa para muñecas y ha acabado siendo diseñadora para humanos. Confecciona biquinis de competición de 'body building'. “Tardo dos o tres veces más tiempo cuando hago prendas para muñecas –cuenta-. Por eso no pueden ser baratas”.

“Las muñecas tienen hasta consoladores –se ríe Bea-. Y esposas y bolas chinas”. Beatriz Martínez (@be.a.doll.bcn) se compró su primera Barbie con 18 años, con su primer sueldo. Su “trauma”, se ríe, es que sus padres se negaron a comprarle una de pequeña. Ahora, con 35 años, tendrá en casa unas 200 muñecas. Hay mucho 'boom', apunta ella. “De todas las edades. De todos los gremios”. Han coincidido en alguna convención con la actriz Macarena Gómez.

Edel saca de repente un butacón del Ikea a escala Barbie. El grupo se revoluciona. “Oooooh”. “Ikea lanzó hace años una serie de muebles en miniatura -explica-, y le he vendido uno a Mary”. En cuanto se descuidan los dos, Ciro ya ha sentado allí a una de sus 'fashion dolls'.

Ciro Borghese (@ohmydoll_bcn). El vestido y el abrigo que viste hoy otra de sus modelos mini los ha hecho él. “Cuando no tengo tela, corto mi ropa y hago para ellas –se ríe-. Por eso tienen más ropa que yo”.

Detalle de una de las 'fashion dolls' de Ciro. El vestido y el abrigo de pelo los ha confeccionado él.

/ Laura Guerrero

“Conoces gente maravillosa, muy generosa y con muchísimo talento”, asegura Bea. Por ejemplo, @instagramdesandra, apunta Edel. “Desde su blog comparte muchos imprimibles que crea ella misma para que hagamos revistas, libros… mil cosas”. “@desdemiapartamento –añade Mary- hace unos dioramas espectaculares”.

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Ahora, dicen, te van a enseñar sus caballos. “Tenemos de todo”. Y te muestran sus caprichos de millonario mini: caballos, coches, motos, elefantes. Un mundo paralelo a escala. “Es un nicho de mercado”, apunta Edel. Él tiene su propia marca de mobiliario de muñecas: Marcia Harrys. “Se vende todo”, asegura.

Mary saca una bolsita y se pone a repartir mini pulseras a discreción. “En realidad –sonríe- son adornos para trenzas”. Y te enseñan a hacer fotos con perspectiva. Es todo un arte. “Estás flipando con todo este mundo, ¿no?”, te pregunta Anastasiya al ver que no cierras la boca desde hace media hora. “Nuestra secta empieza así”. Pues sí, ahora mismo te quedarías a vivir con sus muñecas. “Nosotros dentro de nuestra vida tenemos otras 50”, se encoge ella de hombros. Mini vidas paralelas “donde puedes hacer lo que quieras”.