Nuevo edificio

Así son los (millonarios) áticos más espectaculares de Barcelona en el Fòrum

La torre Antares, el nuevo rascacielos de 28 plantas, amplía la cuota del superlujo en la ciudad

Presentación edificio con los pisos más caros de Barcelona y el restaurante Le Grand Café Rouge en el nuevo edificio de rambla prim 6.

Presentación edificio con los pisos más caros de Barcelona y el restaurante Le Grand Café Rouge en el nuevo edificio de rambla prim 6. / MANU MITRU

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Con techos de cinco metros de altura, panorámicas de alto impacto, acabados de ultralujo, servicios elitistas, arquitectura icónica... los dos áticos (que podrían ser solo uno si alguien los adquiere conjuntamente y los unifica, como barajan sus promotores) que rematan la torre Antares, en la zona del Fòrum, son ya una realidad que maneja datos de vértigo en Barcelona. Precios (por separado) que rondan los ocho millones de euros, el complemento de una piscina panorámica infinita a 101 metros de altura, vistas de 360 grados que permiten rendirse ante a la metrópolis y sus contrastes, desde Collserola al Montseny, o de la Sagrada Família a los rascacielos de la zona, pasando --al otro lado-- por las modestas viviendas de La Mina.

La preventa ha comenzado (son 88 viviendas, incluidas 11 de servicio) y unos cuantos interesados han firmado ya la compra, que en las plantas más bajas parten de los 850.000 euros por unos cien metros cuadrados. Una oferta que se suma a la nueva arquitectura residencial multimillonaria local, dibujando un tridente con el que fuera el edificio Winterthur en la plaza de Francesc Macià y el sibarita bloque de apartamentos de Mandarin Oriental, donde antaño se ubicó el Deutsche Bank, en el paseo de Gràcia, y que ya está en su recta final.

La arquitecta francesa Odile Decq, en la azotea de la torre Antares.

/ MANU MITRU

A unos pasos de la parada de tranvía del Fòrum y su explanada, la crisis del ladrillo dejó un inquietante esqueleto de hormigón. El número 6-8 de la Rambla Prim, donde nace la avenida Diagonal, durante años quedó sin talonario, huérfano de proyecto y futuro. Hasta que Shaftesbury Asset Management se hizo con las riendas hace ya más de un lustro y confió en la rompedora arquitecta francesa Odile Decq para dotar de alma a la controvertida construcción y reinventarla como edificio de viviendas 'top' en la nueva Barcelona. La pandemia ha retrasado el final de obra de la torre residencial más alta de la capital catalana, que se presentará en sociedad en marzo, cuando comenzará la campaña de comercialización.

Así es el nuevo rascacielos de lujo torre Antares

Sótano con spa de 1.000 metros cuadrados

El Periódico ha visitado sus piezas más singulares, los áticos, situados en el equivalente a dos plantas bajo una azotea panorámica donde los residentes podrán ver cine a la fresca o darse un chapuzón viendo la puesta de sol. Decq, que se ha inspirado en ese mar que brilla a solo unos metros para ondular la fachada, rompe moldes con un edificio blanco coronado en un rojo vibrante, desarrollado para este proyecto. El subsuelo cuenta con la friolera de mil metros cuadrados de spa, piscina climatizada, gimnasio, jardín vertical y un epicentro ovalado de madera donde practicar yoga que ya fue presentado en la Bienal de Venecia por su singularidad. Los espacios comunes son el preámbulo a los pisazos, que en plantas menos altos no varían mucho de los precios ya instaurados en las torres de Diagonal Mar.

Pero claro, han pasado varios lustros desde los primeros rascacielos que rasgaron ese 'skyline', y ahora Antares rompe más moldes y presume de los áticos más espectaculares de la ciudad. No solo por sus 380 metros construidos, con amplias balconadas, sino por su revestimiento acristalado que convierten cada habitación y algunos de sus lavabos en un mirador urbano. Uno podría pasar horas recorriendo la fisonomía barcelonesa, descubriendo un millón de rincones al día. Cuenta Decq que no pensó en millonarios, ni en gustos sibaritas, sino en el hogar que construiría para sí misma. Diseñó hasta los picaportes. Cada detalle lleva algún sello. De puertas adentro, el blanco nuclear aún incrementa más la imponente altura de los techos. Da miedo pensar en cortinas a medida.

Vistas desde la zona de cocina del ático, en la rambla de Prim.

/ MANU MITRU

Anna Casadellà, directora de ventas, es discreta sobre los compradores, aunque asegura que el interés abarca tanto a barceloneses que ya han tenido experiencias residenciales similares en otros países, como clientes foráneos que buscan segunda o tercera residencia en la ciudad. Por no hablar de inversores que piensan en alquilar. Porque aunque localmente resulten estratosféricos, los precios están muy por debajo de los edificios residenciales de alto 'standing' de otras grandes urbes internacionales.

Uno de los lavabos panorámicos.

/ Patricia Castán

Fuentes de Idealista señalan que en la actualidad en su web no hay ningún otro piso que le haga sombra en precio total. Sí hay piezas más caras en los dos edificios antes comenzados, pero la altura, vistas y ubicación a pie del Mediterráneo son los que los elevan al podio. Eso sí, la exclusividad y la burbuja de servicios que posibilitan implica 3,5 euros por metro cuadrado y mes para gastos de comunidad, y otro tanto para el mantenimiento de las instalaciones comunes. Se incluyen entre una y tres plazas de párking.

Los barceloneses pueden contemplar la rotundidad del edificio a pie de calle, o adentrarse un poco a sus vanguardistas líneas si acuden a comer al restaurante que acaba de inaugurarse en su planta baja, bajo la batuta del chef Romain Fornell. Su estructura era tan enorme y compleja que la arquitecta lo ha dotado de elementos a varios niveles, trabajando con "artesanos locales". Con cifras de nuevo imposibles, como los 9,5 metros de las cristaleras que lo envuelven, creadas por un productor local, que es además uno de los tres únicos del mundo que trabajan con ese tipo de piezas, ha relatado.

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Restaurante Le Grand Café Rouge, en los bajos, poco antes del servicio de cena.

/ MANU MITRU

La cocina de esos bajos, Le Grand Café Rouge, pese a la dosis de diseño, será mucho más popular que las viviendas. Fornell ha reformulado algunos clásicos de la cocina francesa buscando un tíquet medio de 35 a 40 euros y un menú fórmula de 22 euros a mediodía, acorde con los tiempos que corren. Sin duda, muchos de los vecinos de la torre optarán por sus fogones, antes que encender los de casa.