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El Govern congela de nuevo las tarifas del transporte público de cara a 2022

El 'conseller' Puigneró afirma que la lucha contra el cambio climático "pasa por descarbonizar la movilidad"

Pasajeros del metro de Barcelona, con mascarillas, en la estación de la Sagrera, en mayo del año pasado.

Pasajeros del metro de Barcelona, con mascarillas, en la estación de la Sagrera, en mayo del año pasado. / Ricard Cugat

  • El bus de Barcelona ya ha recuperado el 83% del pasaje previo a la pandemia, mientras el porcentaje del metro es del 81%

  • El uso del vehículo privado está en niveles muy similares a los de 2019, con menos tráfico interior y más lío en accesos y rondas

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

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La noticia quizás habría sido lo opuesto, esto es, que la Autoritat Metropolitana del Transport (ATM), en plena recuperación del bus y el metro, decidiera incrementar las tarifas de cara al 2022. Sucederá, si no hay marcha atrás, lo previsible en tiempos en los que el vehículo privado ha resucitado con mucho más brío: congelación de precios. Es, por lo tanto, una cuestión más de mensaje que empresarial, porque las empresas públicas del gremio arrastran una deuda histórica que quizás requeriría de otro rumbo tarifario a no ser que se incremente la financiación pública. El anuncio, por cierto, lo ha hecho este viernes el ‘conseller’ de Polítiques Digitals i Territori, Jordi Puigneró. No en rueda de prensa, no en una presentación, no tras una reunión de la ATM. Con un tuit. 

Las tarifas ya se congelaron en 2021, aunque entonces la razón quizás estaba más vinculada a la crisis generada por la pandemia que al bajón estratosférico de usuarios, casi un 50% menos que en 2020, de 1.057 millones de validaciones a 565. También era menester recuperar la confianza de los usuarios, puesto que muchos dejaron de subir a autobuses y vagones porque no se sentían seguros antes el covid a pesar de los esfuerzos técnicos en materia de renovación del aire. Todo ello generó, en el caso de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) un gasto extra de 180 millones de euros.  

Puigneró ha compartido este mensaje después de que la alcaldesa Ada Colau dijera en una entrevista en eldiario.es que no sería aconsejable “subir las tarifas porque la ciudadanía está saliendo de una crisis muy dura”. El ‘conseller’, sin embargo, suma a la cuestión económica una pátina medioambiental aprovechando su presencia en la cumbre de Glasgow: “La lucha contra el cambio climático pasa por descarbonizar la movilidad”. 

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, en conversación con El Periódico, explica que la posición de Barcelona ya quedó clara en una reunión de la ATM semanas atrás. "Reclamamos la congelación y que se mantenga el servicio, sin una sola reducción". Sobre posibles rebajas de la tarifa, o, como reclamó en su momento Manuel Valls, la gratuidad del sistema, la concejala de los 'comuns' recuerda que la millonaria deuda del transporte público (más de 500 millones de euros) deja escaso margen de maniobra. "Que sea más asequible seria una gran política, pero no estemos en esta situación. Cerremos la deuda y volvamos a empezar".

Reparto de poder

Así las cosas, y a pesar de la sorpresa del anuncio, y el método usado para hacerlo público, el consejo de administración de la ATM deberá dar por buena esta congelación en una reunión que suele celebrarse la segunda o tercera semana de diciembre. No debería variar mucho la cosa, puesto que el Govern ostenta la mayor representación de este organismo, con un 51%. El resto está en manos de administraciones locales: Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y la Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU).

El año pasado, por ejemplo, la noticia se conoció el 21 de diciembre, y al igual que ha sucedido ahora, Colau también se avanzó días antes solicitando por carta al Govern que no se tocarán los precios. La Autoritat Metropolitana del Transport mandó un comunicado tras la reunión al más alto nivel y el entonces ‘conseller’ de Territori, Damià Calvet, también compartió el dato a través de las redes sociales. En esta ocasión parece que se ha empezado por el final.

Una mujer se coloca la mascarilla antes de entrar en el metro, en La Rambla de Barcelona.



/ MANU MITRU

En cualquier caso, incrementar los precios no habría sido una buena política de incentivos, habida cuenta de que el transporte privado se está recuperando mucho más rápido que el transporte público. El coche está un 5% por debajo de los registros de desplazamientos previos a la pandemia, con un desglose que demuestra que el tráfico es inferior dentro de la ciudad -con una reducción media del 8%- que en los accesos y las rondas, donde la circulación es similar o incluso superior que en 2019. Por contra, y según datos facilitados por TMB, el bus a un 83,3% de la operativa habitual precovid y el metro se mantiene algo por debajo, con un 81,2%. La evolución, sin embargo, es francamente positiva, ya que en mayo, la doble oferta de Transportes Metropolitanos de Barcelona estaba en valores cercanos al 60% y el 2021 empezó en el 50%.

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Las cifras en hora punta, sin embargo, se acercan bastante más a los valores previos a marzo de 2020, según indica un portavoz de TMB, mientras que en el resto del día sí se nota más bajón de viajeros, lo que demostraría que el usuario habitual está volviendo con mayor rapidez, mientras que el viajero puntual es más reticente.

El taxi sí subirá sus tarifas

En la reunión de hace tres semanas, el Instituto Metropolitano del Taxi (IMT) planteó a las asociaciones del gremio un incremento de la tarifa del 2,3%, teniendo del cuenta la subida de precios de todo lo que tiene que ver con el servicio. El jueves, sin embargo, se incrementó esa propuesta hasta el 2,8% de subida, después de que en 2021 los precios quedarán congelados igual que el transporte público de la ATM. Fuentes del colectivo, sin embargo, avanzan que la batalla ahora se centra más en el «uso fraudulento» de la T3 (tarifa de precio cerrado que usan las aplicaciones móvil). Exigen al IMT un mayor control, sobre todo de compañías como Uber y Free Now, a las que acusan de hinchar la factura, y que la futura ‘app’ pública para pedir un taxi incorpore la T3 y la posibilidad de pagar por la carrera.