Barceloneando

Mi perro es skater | VÍDEO

Entre las hordas de skaters del Macba de Barcelona, últimamente se ve alguno a cuatro patas. No, no son turistas de resaca. Al ver a estos perros son los humanos los que sueltan "¡guau!"

Compa, @compatineta en Instagram, rueda sobre un skate detrás de la plaza del Macba.

Compa, @compatineta en Instagram, rueda sobre un skate detrás de la plaza del Macba. / ALVARO MONGE (EPC)

5
Se lee en minutos
Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

ver +

Todos los que lo ven desenfundan el móvil a velocidad de 'cowboy' peliculero. Eso es una proeza en la plaza del Macba de Barcelona, un ecosistema urbano que haría caerse de culo a un antropólogo. Entre las hordas de skaters, últimamente se avista alguno a cuatro patas. No, no es ningún turista de resaca.

Las cámaras persiguen una tabla con nombre: Compa, se lee cuando se le da la vuelta. Él ni se inmuta. No es de los que posturean de reojo. Se sube a su skate con la confianza de un dibujo animado, se da impulso con la pata, gira el skate con la boca cuando se le vuelca. Al ver a este perro son los humanos los que sueltan “¡guau!”

Así patina Compa, el perro skater de Barcelona.

Da la impresión de tener menos preocupaciones que Pancho, el perro de la lotería. Se deja acariciar con mirada de famoso resignado. Es mezcla de border collie y setter. La misma cara de buenazo que Lassie. Cumplió 2 años la semana pasada. La mayor parte los ha pasado sobre ruedas.

Se llama Compa. Compatineta, en Instagram. “Me gusta el skate y la vida perruna”, resume su mini biografía. Se le suele ver detrás del Macba, en las Tres Chimeneas o por el puerto. Hace tiempo que tiene tabla propia con su nombre. “Aquí el skater es él”, asiente el dueño. Pablo ni siquiera sabe patinar. “Yo voy en bicicleta”, se ríe.

Pablo Arias es el humano que va corriendo detrás de este perro rodante. Lleva 20 años en Barcelona, pero mantiene intacto el acento argentino. Solía organizar eventos cuando las discotecas no eran una especie en extinción. ¿Cómo ha conseguido tener un perro skater? “No hice nada –promete-, simplemente le gusta”. Se nota nada más verlo: el perro mira las tablas con la misma cara de felicidad que a una pelotita. “Lo de dar la vuelta al skate –asegura Pablo- lo aprendió él solo”.

Compa patina por el Macba ante la mirada de su dueño, Pablo Arias.  

/ Alvaro Monge

Compa, como cualquier perro estándar, siempre ha ladrado a los patinadores que se cruza. “Pensamos que era porque no le gustaban”, recuerda Pablo. Hasta que un día frenó a uno. “Se le puso en medio –cuenta el dueño-. El skater se cabreó, dejó la patineta y el perro se subió y se piró en ella”, se ríe. “Ahí nos dimos cuenta de que en verdad le gustaba”.

Y Compa empezó a patinar. “A su manera –explica Pablo-. Se fue perfeccionando con el tiempo. Desde el principio, ya entendía que lo de la pata era importante, aunque no sabía cómo. Se ponía sobre el skate y hacía así [imita con la mano el movimiento de darse impulso rascando la tabla]”. El dueño –asegura- solo “posicionó” al perro. Le puso tres patas sobre la tabla y le indicó cómo impulsarse con la cuarta en el suelo. “Y él, como es muy listo, lo pilló enseguida”, añade Pablo. No lo entrena, no. “Yo solo quiero que sea feliz y haga lo que quiera –apunta-. Que él, si se perfecciona, lo haga de manera natural”.

Compa ladra hoy con más entusiasmo que un tertuliano. Le ha robado a su compañera de piso un 'longboard' (una tabla más larga). “¡Arriba!”, le insinúa Pablo para hacerle un vídeo. El perro le ignora con la misma destreza que Chabelita cuando le ponen un micro sin cobrar. Compa –avisa Pablo- solo patina cuando le da la gana. “Y le da la gana cuando no le digo nada –se ríe-. Es cuando me acuerdo de Hitchcock. [“Nunca ruedes ni con animales ni con niños”]. Creo que el problema es lo de ‘rodar’ –añade-: exigirle a un niño o a un animal algo que no le importa”.

Apenas pone la pata en la tabla –Pablo lo tiene asumido- se vuelve a formar un revuelo de móviles alrededor. “Pero más allá de que es el perro que va en skate –puntualiza el dueño-, es el perro que da ilusión a la gente. Como quien ve un truco de magia –compara-. Ves a la gente con una sonrisa de niño”.

El mini pincher viral

No es el único perro que se codea con skaters en Barcelona. Por las redes de Macbalife – epicentro de las piruetas con patín de la plaza- se suele ver a Gypsy. Él no se sube a la tabla –aún no-, pero se ha hecho viral paseando con su dueño skater: pega unos saltos que ni la mascota de Spiderman.

Así salta Gypsy, el mini pincher viral.

Es un mini pincher. Un doberman en miniatura. Tiene 4 años y medio y apenas abulta lo que dos manos. Da igual, te ladra con la confianza de un San Bernardo. Va por los 4 kilos. “El veterinario me ha dicho que está gordo –se ríe Mario-. La cuarentena”.

Mario Cano habla con el mismo reprís que rueda en su skate. Tiene 28 años, empezó a patinar con 10. Llegó de Colombia hace 20. Es skater y 'filmmaker'. Lo mismo graba vídeos profesionales que ejerce de guía turístico sobre una tabla. Va a todas partes con su skate y su mini pincher. Sí, hace tiempo que Gypsy aprendió a corretear junto a la tabla con distancia de seguridad.

El perro no le ha salido skater. A Gypsy le va más el salto de longitud. Aún sigue multiplicando visualizaciones un vídeo viral en el que vuela a cámara lenta sobre un enrejado callejero de la Barceloneta. Solo en The Berrics (plataforma internacional de skateboarding) lleva más de medio millón de reproducciones. 

Noticias relacionadas

Ahora se presenta como "modelo" en Instagram. Sigue sin subirse a un skate. “Pero se podría subir –asegura Mario-. Hay un truco: dicen que si dejas al perro unas horas en una habitación en la que no haya nada, solamente el skate, él mismo por aburrimiento se va a subir encima". Hay unos cuantos tutoriales en Youtube con los que enseñar a patinar al perro. Mario no los seguirá. “Nooo –reniega el dueño-. Yo le dejó ser él mismo”.

¿Que qué más sabe hacer Gypsy? "Reírse", promete Mario. "Se ríe cuando ha hecho algo malo". Pues sí -el dueño lo confirma con un vídeo casero-, este perro enseña dientes mejor que la Pantoja en sus buenos tiempos.