Encuesta 2020

Así viven los jóvenes en Barcelona: más emancipados, con poco dinero y felices aunque estresados

  • La vivienda se convierte en la gran preocupación y el riesgo sobre la salud mental afecta a un 40% de casos

  • Casi el 70% de mujeres jóvenes ha vivido acoso sexual, y un 45% se han sentido humilladas por sus parejas

Jóvenes congregados en la plaza del Sol durante durante las fiestas de Gràcia.

Jóvenes congregados en la plaza del Sol durante durante las fiestas de Gràcia. / Manu Mitru (EPC)

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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¿Cómo viven los 459.000 jóvenes de entre 15 y 34 que residen en Barcelona? La Encuesta a la Juventud de 2020, que disecciona condiciones de vida, hábitos y valores, revela para empezar que el 58% no ha nacido en la ciudad, que más de un tercio son extranjeros, que la gran mayoría (62,1%) habla habitualmente en castellano y es menos independentista que hace cinco años, que tres de cada cuatro de más de 25 años están emancipados pero con pocos ingresos y puntúan sus vidas con un 7,7 sobre 10. Les preocupa ante todo el acceso a la vivienda y el trabajo, pero aunque perciben tener una buena salud física, trascienden otros datos muy preocupantes: más del 39% tiene riesgos de salud mental, sobre todo por estrés, y casi el su 70% de mujeres dice haberse sentido acosada en algún momento de vida, sobre todo en el ámbito del ocio nocturno y el espacio público. Y en sus relaciones de pareja, una tercera parte han sufrido insultos o amenazas por parte de su pareja.

El retrato de las características sociales, económicas y demográficas del colectivo no se realizaba desde 2015. Ahora obviamente tiene elementos alterados por la pandemia, sobre todo en el aspecto laboral, ya que parte de las 1.400 encuestas se hicieron antes del confinamiento, y otra parte en verano. No obstante, el concejal de Juventud, Joan Ramon Riera, ha subrayado que los datos rompen algunas leyendas urbanas. Empezando por la idea de que muchos treintañeros siguen en casa de sus padres.

Los datos en este sentido no pueden compararse con el análisis anterior porque por primera vez incorporan la casuística del 13,4% de jóvenes no empadronados, muchas veces estudiantes, pero que residen en la ciudad y forman parte de su realidad. Así, de 25 a 34 años solo el 15% vive con sus padres, mientras que el 40% lo hace en pareja y un 22% parte comparte piso, casi siempre de alquiler. Y es que los ingresos medios mensuales de todos los encuestados apenas son de 888 euros (1.394 de 30 a 34 años), mientras que el gasto en vivienda es algo superior, de 894 euros de media, lo que “no permite vivir solo”. Por ello, la emancipación pasa en un 32,5% de los casos por contar también con la ayuda económica de los padres o la pareja. Y cabe enfatizar que incluso en la franja más alta de edad, de 30 a 34, apenas un 21,5% tienen hijos (sobre todo la población extranjera).

E implica también que la prioridad mayoritaria (31%) hayan pasado a ser las facilidades para acceder a la vivienda, seguido por la obtención de becas (15,6%), el asesoramiento laboral (11,7%) y las ayudas para el transporte público, así como la atención psicológica y emocional, ambas por encima del 10%

Importadora de jóvenes

Solo el 42% de los jóvenes ha nacido en Barcelona, es decir que la capital catalana es “una importadora de jóvenes”, aunque no están contabilizados los que puedan haber sido ‘expulsados’ por motivos económicos. Los venidos a vivir (computan los instalados hace más de seis meses) en un 33,2% lo hicieron por motivos laborales; el 27,3%, por estudios; y el 21,8%, con la familia. Dos tercios de los y de las jóvenes residentes en la ciudad son de nacionalidad española, el 7,5% de países de la Unión Europea y el 28,1% de fuera de Europa.

Vivienda, educación y ocupación son los ejes sobre los que pivotan las proyecciones de futuro. La precariedad de los jóvenes sigue patente, pero no tanto por el acceso al trabajo (casi el 60% trabajan en algo relacionado con lo estudiado y una cifra similar lleva más de un año en el actual empleo, mientras que dos tercios tienen contratos indefinidos), sino por los ingresos. “Hay más estabilidad laboral que hace cinco años”, pero su economía no va de la mano, precisa el edil.

También mejora el ámbito educativo, ya que el 55,5% de los y las jóvenes de 25 a 34 años tienen estudios universitarios, y baja al 10% el porcentaje que llega hasta la ESO como máximo. Pero la cifra está vinculada a que la ciudad sea “referente” para jóvenes del resto de España o el extranjero que quieren realizar estudios superiores. Al incorporarse al mercado laboral, el 27% se sienten sobrecualificados en sus puestos. La pandemia sí hizo crecer casi seis puntos el paro juvenil en un año, pero el concejal de Juventud ha asegurado que los datos están mejorando en los últimos meses.

Mejor salud física que mental

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El apartado del cuestionario vinculado a salud y hábitos es igualmente agridulce. Por un lado, el 93% percibe su salud como buena o excelente, pero al ser interrogados sobre aspectos emocionales, casi un 40% evidencian riesgos sobre su salud mental. Así, un 55% ha notado constantemente “carga o tensión” y un 48% ha perdido el sueño a causa de sus preocupaciones, entre otros aspectos. Igualmente preocupa que casi el 23% de jóvenes fumen a diario, y un 7,8% consuman porros con la misma frecuencia, ademán de los consumos esporádicos, que en el caso del tabaco alcanzaría ya a casi el 40%.

En el ámbito psicológico y emocional resulta aún más alarmante poner el altavoz a las mujeres. Un 69,8% de las jóvenes confiesan haber sufrido acoso o alguna agresión sexual alguna vez desde los 15 años por parte de algún hombre con quien no tenían relaciones, sobre todo en el ocio nocturno o espacios públicos, tanto de día como de noche. Pero también hay datos que revelan la reproducción de patrones machistas en las nuevas generaciones, como que en sus relaciones sentimentales un 45% de las mujeres encuestadas se haya sentido ridiculizada o humillada por su pareja alguna vez, un 41% controlada a través de las redes sociales o el móvil, un haya 33% ha recibido insultos y amenazas y un 16,7% incluso haya sufrido alguna agresión física.

Felices y moderadamente optimistas

Dan un notable a sus vidas, y sobre todo un sobresaliente a sus relaciones de familia, amigos y su tiempo. Ni la situación económica individual (el estudio divide los barrios en tres estratos según rentas) afecta apenas a la nota global, ya que entre los extremos apenas hay dos décimas. La satisfacción es aún mayor (8,1) en la franja más joven, de 15 a 19 años. Por el contrario, la situación económica o laboral no es grata para más del 40% de jóvenes.

Esos valores no impiden que la mitad de la juventud en Barcelona crea que en el futuro estará en mejor posición social que sus padres. En estos momento, un 56% se identifica como de clase media-media, frente a un 13, 3 de media alta y un 22,7% de media baja.

En su tiempo de ocio, hacer deporte (el 60% más de dos veces por semana) y ver la televisión son las dos actividades más frecuentes. Por delante de las actividades culturales o la lectura.

Ideológicamente, hasta un 73% se siente de izquierdas o centro-izquierdas, mientras que su posicionamiento en el debate independentista varía respecto a hace cinco años. Ahora son mayoría los que prefieren que Catalunya siga siendo una autonomía (34,4%) frente a un 32,9 independentista (el catalán como lengua habitual baja al 28,4% de los encuestados, perdiendo cinco puntos), seguidos por el 22,1% que se decantan por una España federal. La política interesa a más del 56% (por encima de 5 en una escala hasta 10).

Precisamente, preguntados sobre los motivos de discriminación o agresión que hayan podido percibir, despuntan las creencias políticas (22%) y la manera de vestir (18,4%), por encima de cuestiones de género o libertad sexual. Y curiosamente en una ciudad tan multicultural, el 46% de jóvenes opina que en Barcelona vive demasiada gente de otros países.