Barcelonès nord

Sant Adrià no reabrirá hasta 2022 la playa contaminada

El Ministerio de Transición Ecológica asume el reto de eliminar los metales pesados y otros tóxicos y la Generalitat estudiará el futuro del viejo colector al aire libre

La playa del Litoral, cerrada a los bañistas desde el pasado 29 de mayo y hasta nueva orden.

La playa del Litoral, cerrada a los bañistas desde el pasado 29 de mayo y hasta nueva orden. / Jordi Otix (EPC)

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Carles Cols
Carles Cols

Periodista

Especialista en Barcelona, en sus cuatro dimensiones periodísticas, las tres físicas, a lo largo, ancho y alto, y la cuarta, la temporal. Vamos, una gran macedonia de temas.

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La playa del Litoral de Sant Adrià de Besòs no será reabierta al público, en el mejor de los casos, hasta la primavera del 2022. Así se dedujo de la reunión que el pasado lunes por la tarde mantuvo la alcaldesa de la ciudad, Filo Cañete, con diversos representantes del Ministerio de Transición Ecológica y de la Generalitat. La playa fue clausurada el pasado 29 de mayo por el ayuntamiento de la ciudad después de que un análisis de la arena con motivo de las obras de instalación de un cableado de fibra óptica revelara la presencia de un cóctel de productos químicos absolutamente incompatible con la salud de los bañistas, en especial de los niños. Plomo, cobalto, arsénico, cobre, molibdeno, vanadio… El uso que durante los años 70, 80 y parte de los 90 se hizo de aquel lugar por parte de industrias altamente contaminantes salía de repente a la superficie. El cierre de la playa fue una medida impopular a las puertas del verano, pero inevitable. La reapertura es, hoy por hoy, incierta.

Según la alcaldesa, la reunión fue todo lo fructífera que cabía esperar de un primer encuentro entre todos los actores posibles. Un primer acuerdo fue llevar a cabo un análisis más profundo de la situación, que abarque una diagnosis sobre cómo está toda la costa entre Badalona y Barcelona, o sea, todo el frente litoral de Sant Adrià. El problema, claro, no es certificar lo que ya se intuye, sino programar una descontaminación, algo técnicamente viable, pero caro, y proceder después a una estabilización de la arena para evitar que futuros temporales se llevan mar adentro la arena. Esa parte afectaría al ministerio, titular de las costas, que podría echar mano de los fondos europeos ‘next generation’ para financiar los 30 o 40 millones de euros que se calcula que podría costar la operación.

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La Generalitat estaba presente en la reunión porque de ella depende el otro gran problema de las playas de Sant Adrià. En los años 80 se construyó allí mal dimensionado y mal ejecutado un colector interceptor que recorre la playa longitudinalmente y que ha sufrido periódicos accidentes. Es toda una anomalía. En apenas ninguna playa de España los bañistas tienen que pasar junto a un gran colector de aguas fecales para llegar a la zona de baño. Sant Adrià es, se dijo días atrás, la Cenicienta metropolitana, con el agravante de que la suya es una porción del litoral con un enorme potencial urbanístico y medioambiental cara al futuro.

Este año, por ejemplo, el Ayuntamiento de San Adrià tiene previsto convocar el concurso que permitirá adjudicar la concesión del centro deportivo situado justo al lado de la playa del Litoral y a los pies de las tres grandes chimeneas que ahí dejó en pie Endesa. La anterior concesión fue parcialmente un fiasco de gestión. En la nueva, el ayuntamiento pretende que el centro deportivo se abra al mar, que los deportes acuáticos sean una parte cotidiana de su vida. El estado actual de la playa es, desde este punto de vista, un tapón que es imprescindible descorchar para que se puedan encarar con garantías el resto de planes pendientes para la zona.