Balance municipal

Barcelona exhibe el ritmo de construcción más alto del ayuntamiento

  • El gobierno de Colau tiene en curso en la actualidad 2.329 viviendas, cerca de la mitad con las obras ya iniciadas

Colau, pala en ristre, durante la colocación de la primera piedra de una promoción de vivienda pública de alquiler, el pasado 14 de mayo en la Marina del Prat Vermell.

Colau, pala en ristre, durante la colocación de la primera piedra de una promoción de vivienda pública de alquiler, el pasado 14 de mayo en la Marina del Prat Vermell. / RICARD CUGAT

Se lee en minutos
Toni Sust
Toni Sust

Periodista

ver +

El gobierno de Ada Colau exhibe el ritmo constructor del ayuntamiento en el segundo mandato de la alcaldesa, el más alto de la historia, según sus cálculos. Después de cerrar el primer mandato con cifras modestas, que la oposición atribuyó a la mala gestión y el gobierno al periodo de tramitación que requiere construir vivienda pública, la alcaldesa ha encabezado este viernes la colocación de la primera piedra de una promoción de 72 pisos públicos en la Marina del Prat Vermell, en Sants-Montjuïc, acto que ha servido de punto de apoyo para que el gobierno destacara su actividad inmobiliaria.

El ayuntamiento ha llegado, según las cifras del consistorio, al máximo histórico de la construcción de vivienda pública. En estos momentos, tiene en curso 2.329 pisos en 34 promociones. Más o menos la mitad, según datos municipales, están ya en obras, y el resto en licitación, cerca de que empiecen los trabajos. Se trata de viviendas que estarán acabadas en 2023 y en 2024. Del total, un 77%, 1.782 pisos, se dedicará al alquiler social o asequible y un 13%, 304 viviendas, a la venta, con la fórmula de la cesión del derecho de superficie , del uso de una vivienda, durante 75 años con una prórroga posible de otros 15. Pasado ese periodo, retornarán a manos del consistorio. Se prevé que otros 154 pisos que serán para afectados urbanísticos acaben destinados también al alquiler. Otros 89 serán para covivienda, la cesión de suelo a una cooperativa durante décadas. El coste aproximado del alquiler social es de menos de cinco euros por metro cuadrado al mes; el del asequible, de entre siete y ocho euros por metro cuadrado, y el de mercado está en 15 euros por metro cuadrado.

Además de Colau, han intervenido los concejales de Vivienda, Lucía Martín, y de Sants, Marc Serra, así como de la decana del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, Assumpció Puig, y el presidente del Gremi de Constructors d’Obres de Barcelona, Josep Gassiot. 

“Es un día muy feliz”, ha dicho la alcaldesa: "Estamos celebrando el máximo histórico en la construcción. Hemos hecho un salto definitivo. Nos propusimos doblar el parque público en dos mandatos, y nos estamos acercando. Nunca se había impulsado tanta vivienda de alquiler social. Sabemos que no es suficiente, pero tenemos que pedir a las otras administraciones que hagan su parte”, ha subrayado Colau antes de recordar, de nuevo, que la Generalitat, “que tiene la principal competencia”, solo cuenta con dos promociones en marcha en la capital catalana, lo que ha tildado de “cifras ridículas”.  “Dijimos que se podía y lo hemos demostrado”, ha remachado.

Interrogada sobre cuántas viviendas ha sumado al parque público la medida que obliga a destinar el 30% de una promoción a pisos protegidos, Martín ha asegurado que en breve se informará de ello y que los frutos de la iniciativa ser verán “a medio y largo plazo”. La concejala de Vivienda ha afirmado que el gobierno de Colau ha impulsado en total 6.100 viviendas, que están en distintos puntos del proceso, de la reserva de suelo hasta la construcción, desde 2015.

3.350 puestos de trabajo

Siguiendo con las estadísticas, el gobierno de Colau calcula que la construcción de esas viviendas generará 3.350 puestos de trabajo, partiendo de que por cada millón de euros de inversión se crean 10,6 empleos. Dicen que es un cálculo conservador. La inversión total que supone la construcción de las 34 promociones es de 316 millones de euros. De esa cantidad, el ayuntamiento aporta un tercio, en tanto que el resto se pide a crédito a banca pública, en buenas condiciones, menos del 1% de interés. El coste de construcción de cada piso es de entre 140.000 y 150.000 euros. En el caso de la venta del derecho de superficie, se recupera la inversión. El comprador del derecho de superficie se convierte en una especie de inquilino a muy largo plazo. En el caso del alquiler, la inversión tarda mucho más en recuperarse. La novedad de esta era es que, salvo cambios no previstos, los pisos no dejarán de ser público. En las décadas pasadas, todas las administraciones, de todos los colores políticos, vendieron su obra pública, que con el tiempo perdió su protección y pasó a ser libre.

El gobierno municipal saca pecho de la lista de construcción de vivienda pública de 2020. Durante el año pasado, según el balance de la Cámara Oficial de Contratistas de Obras de Catalunya, el Instituto Municipal de Vivienda y Rehabilitación de Barcelona fue el segundo organismo público en licitación de obra pública, por detrás de la empresa de infraestructuras de la Generalitat, y el primero en licitar vivienda pública.

En cuanto a la comparación con épocas anteriores, el gobierno local subraya que el ritmo tradicional de construcción de vivienda ha sido de entre 500 y 800 viviendas por mandato, por lo que el actual lo multiplica. Cuando Barcelona en Comú llegó al gobierno, en 2015, el parque de vivienda pública constaba de 7.500 viviendas. Ahora lo integran unas 10.000 viviendas y la previsión es que al final de este mandato, en 2023, la cifra llegue a 12.000. El avance es considerable, pero falta mucho para que se alcance el porcentaje necesario, un 15%, es decir, más de 90.000 viviendas protegidas, ya que el total de viviendas en la ciudad es de 684.000.

Aquellas 8.000 viviendas no natas

Noticias relacionadas

Las cifras del mandato 2015-2019 fueron estas: 834 viviendas hechas (en su mayoría proyectadas en el mandato del alcalde Xavier Trias); 566 pisos comprados, rehabilitados y entregados; 323 viviendas privadas que estaban vacías y que se destinaron al alquiler social. La gestión de vivienda de Colau quedó considerablemente marcada por una promesa incumplida. Barcelona en Comú anunció en campaña que si gobernaba sumaría 8.000 viviendas durante el mandato al parque público, 4.000 de nueva construcción y 4.000 de compra. No fue así.