Ir a contenido

Las películas del mandato

La gestión de la vivienda de Colau: ni tanto ni tan calvo

El gobierno ha entregado 2.600 llaves de pisos públicos, más que Trias y casi tantas como Hereu

El alquiler ha llegado a su récord histórico en este mandato y miles de vecinos han perdido sus casas

Toni Sust

Protesta del Sindicat de Llogaters de Barcelona contra el asedio inmobiliario, en julio del 2018.

Protesta del Sindicat de Llogaters de Barcelona contra el asedio inmobiliario, en julio del 2018. / RICARD FADRIQUE

Javier Burón no es político, aunque lo fue. Fue viceconsejero y director de planificación de Vivienda del Gobierno vasco. Ahora es técnico en la materia. Y es el gerente de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona. El artífice de una gestión que a poco que uno escuche a los grupos de la oposición se diría que apenas ha existido. Todos los rivales de Ada Colau lo proclaman a voz en grito: la alcaldesa que tenía que solucionar el problema de la vivienda ha fracasado en este apartado. Y no estaría mal detenerse un momento en los datos para ver cómo ha ido la película.

Que algo se ha hecho es indudable: las cifras de Burón, y la comparación con las de mandatos anteriores, que aquí se citarán, lo atestiguan. Que eso no ha impedido que precisamente en el mandato de Colau la vivienda se haya agravado como problema es otra verdad incuestionablelos precios del alquiler han alcanzado su máximo histórico hasta echar de sus casas, de sus barrios e incluso de la ciudad a muchos de sus vecinos, incapaces de asumir los aumentos que se escondían detrás de cada renovación de contrato. Los desalojados han sido reemplazados por inquilinos de mayor poder adquisitivo: la manida gentrificación.

Las cifras que esgrime Burón sobre el mandato 2015-2019 son las que siguen: 834 viviendas hechas (en su mayoría proyectadas en el mandato de Trias); 566 pisos comprados, rehabilitados y entregados323 viviendas privadas que estaban vacías y que se han destinado al alquiler social y 800 de rotación en el parque municipal (es decir, no pisos nuevos sino familias nuevas, gente que pasa por viviendas públicas y los dejan porque se van a una vivienda privada o porque fallecen, entre otros motivos). En total, son 2.600 llaves entregadas, concepto con el que el gerente compara con el saldo de gestiones pretéritas.

En el mandato de Trias las llaves entregadas por los mismos conceptos fueron 1.679, y en el último del PSC, con Jordi Hereu como alcalde, de 3.061. Hay que decir que Burón no dispara los dardos como lo hacen los políticos para los que trabaja. Analizando el sector, advierte de que cada uno de los alcaldes se encontró con una situación distinta. De Trias subraya que aunque la vivienda no fue una prioridad para él se topó con un escenario terrible: “Un mercado muerto, los efectos del rescate bancario”.  En cambio, recuerda que en tiempos de Hereu el sector privado trabajaba a fondo, lo que, dice, explica que se hiciera más: “Solo se hace vivienda protegida cuando se hace vivienda libre”.

Versiones para todos los públicos

A partir de aquí, cada uno decide cómo juega con las dos constataciones. Un alto cargo del consistorio del que reservaremos el nombre proclamaba incomprensiblemente enfadado con el mundo en un acto de hace unos meses: “Era imposible sumar 8.000 pisos en un mandato. Somos el gobierno que ha hecho más por la vivienda y de aquí no me sacaréis”. Como si los 8.000 pisos los hubiera prometido el PDECat.

En realidad, esa cifra fue una de las propuestas electorales de Barcelona en Comú en el 2015: que el parque público de vivienda crecería en un mandato en 4.000 viviendas hechas y otras 4.000 compradas. No ha sido así. Cuando le han preguntado a Burón por esa cifra lo ha dejado claro: él no prometió nada. El concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner, aceptó en su día la responsabilidad de esa promesa como corredactor del programa electoral.

Asistencia a los desahuciados

Si uno llega a la conclusión de que el gobierno local no tiene armas para frenar la subida de los alquileres, ponga el empeño que ponga, tendrá que constatar que la culpa de esos aumentos no es de ColauY a renglón seguido deberá concluir además que tampoco lo era de Trias, el anterior alcalde, que tan señalado fue por los ‘comuns’. Un razonamiento que meses atrás indignó a otro alto cargo colauista: “Es profundamente injusto decir eso: Colau ha dedicado recursos para atender a los desahuciados, lucha contra los fondos buitre y pugna para que el Gobierno central limite los salarios. Trias no lo hacía”. Lo cierto es que para el inquilino que no puede seguir en su casa, el mayor o menor esfuerzo de un político no suele resultar de consuelo ni utilidad.

Y eso nos lleva a elegir dos películas para enjuiciar la gestión de la vivienda de la alcaldesa. Una es la colombiana La estrategia del caracol, que casaría con esa parte que elogiaba el alto cargo ofendido, la de plantar cara a los que desahucian -por ejemplo, comprando algunos edificios para proteger a sus inquilinos- y atender a los desahuciados, aunque al final resulte una lucha simbólica, minoritaria y no logre eliminar el fenómeno. En la película, un grupo de inquilinos amenazados de expulsión de su edificio se conjuran para vaciarlo por dentro y trasladarse a otro lugar, dejando así con un palmo de narices al dueño y los planes que tenía para el inmueble.

Pese a esos intentos, la trama de la española El pisito sigue vigente en Barcelona 60 años después de su estreno. En la película de Marco Ferreri, una pareja madrileña que intenta lograr un piso para casarse opta por que el novio se case con una anciana con el fin de heredar su contrato de alquiler.

Burón, Messi con Argentina

Burón fue el fichaje técnico más destacado de Colau cuando esta tomó el mando del consistorio. Incluso los rivales de la alcaldesa, o muchos, hablan bien de él. Existe una descripción de su situación tan particular que obliga a citar al autor. Carles Cols, periodista de esta casa que ha pasado buena parte del mandato constatando la crisis del alquiler, comprobando cómo las comunidades caían una a una, cómo vecinos con seis décadas en su piso debían abandonarlo,  define la posición del gerente de vivienda denunciando que le ha faltado apoyo: “Es Messi jugando con Argentina”.

"Burón se defiende apelando al esfuerzo municipal, a la falta de colaboración de otras administraciones y al vacío competencial: “Lo que no se puede pedir al ayuntamiento es que haga de Estado, de comunidad autónoma y de mercado”. Sostiene que inaugurar obra empezada en el mismo mandato es casi inviable por lo complejo de la tramitación pública: “En nueve años se dan tres ciclos de construcción de vivienda privada y solo dos de vivienda pública, por la cantidad de exigencias legales añadidas en el segundo caso”.

Un parque público de 14.000 pisos

Sobre la obra hecha, resume los frutos parciales de un plan previsto hasta 2025“Hay 70 promociones en marcha que suman 4.600 viviendas. Alguien las inaugurará en el próximo mandato o incluso en el siguiente”. Y eso, prosigue, se notará en el parque público de vivienda, que entre activos y derecho de superficie (vivienda cedida en suelo municipal que 75 años después vuelve a ser del consistorio) alcanzará en el próximo mandato los 14.000 pisos, cuando era de 7.283 al finalizar el de Hereu y de 7.538 después del de Trias.

Las películas

'La estrategia del caracol' (1993)

Los inquilinos de un edificio de Bogotá se conjuran para vaciarlo por dentro y trasladarlo a otro lugar, frustrando así los planes del dueño, que intenta echarlos. 

Cartel de 'La estrategia del caracol'.

'El pisito' (1959)

Una pareja de novios trata infructuosamente de encontrar un piso en Madrid para casarse. Al final acuerdan que él se case con su anciana casera para heredar su contrato de alquiler.

Cartel de 'El pisito'.

Y la semana que viene: ‘Bwana’, la gestión del ‘top manta’ en la era de Colau.

Temas: Ada Colau