Barceloneando

El barrio de Canyelles tiene aire de Nueva Jersey

  • El polifacético Andrew M. Dawes ha abierto una galería de arte en el barrio de Barcelona que más le recuerda a su tierra natal, en las afueras de Nueva York

  • La sala, que inauguró el 1 de mayo con obra de Víctor Bayonas, se ha convertido en punto de reunión de los vecinos para gran alegría de su promotor

Andrew M. Dawes, impulsor y propietario de Gallery Opening, la sala de arte que ha abierto en el barrio de Canyelles.

Andrew M. Dawes, impulsor y propietario de Gallery Opening, la sala de arte que ha abierto en el barrio de Canyelles. / Martí Fradera

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

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“La galería es bonita y los cuadros son buenos, pero el barrio es la estrella. El barrio para mí es una obra de arte”. La afirmación es como poco sorprendente, no en vano el barrio en cuestión es Canyelles, el último polígono de viviendas que se levantó en la Barcelona predemocrática y un lugar al que, a priori, cuesta ver como una obra de arte. Pero apriorismos y estereotipos no son del gusto de Andrew M. Dawes, escritor, artista, coleccionista, marchante y autor de la frase antes citada, además de impulsor y propietario de Gallery Opening, la que es, posiblemente, primera y única sala dedicada a la exposición y venta de arte en Canyelles. 

Dawes no solo cree que la cultura debe de estar al alcance de todo el mundo y que la cultura puede ser motor de revitalización económica y social, sino que, además, practica con el ejemplo. La ubicación de su galería, en la calle de Miguel Hernández, 25, no es fruto de la casualidad. Es buscada y querida. “Me gustan las periferias de las ciudades, me parecen importantísimas. Yo soy de las afueras de Nueva York, de Nueva Jersey, y esto me recuerda a mi casa. Considero Canyelles la Nueva Jersey de Barcelona”. Así que decidió apostar por el barrio para abrir su galería. “La gente expresaba sus dudas sobre mi decisión pero cuanto más dudaban ellos, más motivado estaba yo”. Dicho y hecho. El 1 de mayo hubo inauguración con un concierto de flamenco improvisado por los vecinos. Fue un éxito.

Puerta abierta y ajedrez

“Todo está saliendo muy bien, la cosa funciona y la gente es muy acogedora, como me imaginaba”. Lo cierto es que la puerta de la sala está permanentemente abierta y Dawes llena la acera con sillas y un tablero de ajedrez -“¡Imposible imaginarse la afición que hay!”- para que los vecinos puedan parar, sentarse y charlar. Al lado, uno de los bares más populares de Canyelles. El resultado es un constante ir y venir de gente por la galería. Y la inmensa y franca sonrisa de Dawes. “Cada día, cuando me levanto pienso que no prescindiría por nada de esto”. ¿Ni por un local en la calle de Consell de Cent, lugar por antonomasia del galerismo barcelonés? “Me atraen las cosas sencillas de este barrio, como poder dejar la puerta abierta e ir a comprar, y, sobre todo, su gente”. 

El galerista Andrew M. Dawes (a la derecha) explica la exposición de Víctor Bayonas que acoge la sala Gallery Opening a unos vecinos, en el barrio de Canyelles. 

/ Martí Fradera

Pero, ¿compran? “Si no lo hacen, me recompensa igual. Soy como los músicos callejeros, que se sienten felices solo con tener audiencia, y yo aquí la tengo garantizada”. Aunque se enfada con los que aseguran que no está en el sitio adecuado para un negocio como el suyo. “Hay gente de todas clases en todos lados”. Y para muestra, ahí está María, vecina espontánea y aficionada a los museos: “Estamos encantados. Hacía falta, esto es un barrio dormitorio como este, muy monótono. La galería nos da alegría y el arte es para todo el mundo”. Cierto. 

Bayonas, en las paredes

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De momento el arte que cuelga de las paredes de Gallery Opening es el de Víctor Bayonas (Lorca, 1999), un joven artista que iba para concertista pero que decidió cambiar el violín por los pinceles al cumplir los 18. En septiembre llegarán los paisajes abstractos de una emergente creadora italiana. Y luego ya se verá. No hay prisa. Dawes dejó las urgencias en Nueva York tras un grave accidente de tráfico. El choque le supuso un montón de traumatismos y una epifanía: quería dedicarse por entero al mundo del arte, algo que le venía de familia. Se plantó en Ibiza con un proyecto experimental de escritura que tuvo éxito. Y antes de que estallara la pandemia, puso los pies en Canyelles. 

¿Por qué? A saber... pero admite haber visitado todos los barrios que están por encima de las rondas. Le gustó Canyelles para su galería y Ciutat Meridiana para su estudio de artista.