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El enigma del cuadro de Trotski continúa

  • Aparece en Barcelona 'El peón', el óleo de Aleix Clapés que la leyenda asegura compró el líder revolucionario ruso en París, y Stalin confirmó su custodia en el Kremlin

Los historiadores Josep Casamartina y Carlos Alejandro Lupercio, junto al cuadro ’El peón’ de Aleix Clapés.

Los historiadores Josep Casamartina y Carlos Alejandro Lupercio, junto al cuadro ’El peón’ de Aleix Clapés. / Robert Ramos

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Poco se sabe de Aleix Clapés (1846-1920), pintor de entresiglos tan enigmático como controvertido. No era muy dado a dejar rastro documental alguno, pero si algo da por bueno y verídico la familia es la leyenda alrededor del que se considera su mejor cuadro, y si no el mejor, sí el iniciático, el que le dio entrada a Eusebi Güell, su mecenas junto con Antoni Gaudí. La tela en cuestión es 'El peón', un óleo de considerables dimensiones influido por la pintura española del XVII, sobre todo por las maneras de Francisco de Zurbarán y José de Ribera.

La tradición familiar habla de su venta en París, en 1920, a Trotski. El retrato de un viejo minero exhausto y desaliñado que intenta transportar, sin mucho éxito, una pesada carga conmovió al revolucionario ruso, tanto como para pagar dos millones de francos por él. 'Pas mal' para alguien que no pasaba ni por coleccionista ni por tener los bolsillos llenos. Hay más. La hija de Clapés aseguraba la existencia de una carta remitida por el mismísimo Stalin a los descendientes del pintor confirmando la existencia del cuadro en el Kremlin y alabando su profunda carga social. Misiva quemada por la familia durante la posguerra. Fue el miedo a la etiqueta de comunistas. 

Al frente del Ejército Rojo

Así que pocos documentos para tanto cuadro y pocas fechas coincidentes para tanta historia, pues a Trotski en el año de la supuesta compra se le supone al frente del Ejercito Rojo luchando contra los zaristas, no adquiriendo arte en París. Con estos datos en la mano empezaron a buscar 'El peón' los historiadores Josep Casamartina y Carlos Alejandro Lupercio, comisarios de la primera gran antológica dedicada a Clapés (en el Palau Güell hasta el 30 de mayo) y de la monografía que la acompaña. Con la ayuda de otro historiador, Joan-Francesc Ainaud, llegaron hasta los museos del Kremlin. Fracasaron. Su directora respondió que 'El peón' no constaba en sus inventarios. Normal. La obra ha acabado apareciendo recientemente, pero no en Moscú sino en Barcelona. En un piso de la parte alta de la ciudad; concretamente, en un pasillo. Y no parece que haya traspasado muchas fronteras desde que salió de la paleta de Clapès, entre 1885 y 1886. 

La pieza la adquirió, antes de 1934, el coleccionista y empresario textil Joan Artigas-Alart 

El caso es que actualmente lo custodian los herederos de Joan Artigas-Alart Casas, empresario textil y coleccionista de arte. Además de apasionado de los mantones de Manila y hombre peculiar y heterodoxo que lo mismo abrió una tienda de bibelots en Barcelona, Casa Nancy, que compró el hotel balneario Monte Calvario, de Arenys de Mar. Cuando murió, en 1934, tenía 'El peón' en su casa, en un palacete de la calle de Muntaner, junto con otras dos obras de Clapés que tampoco estaban localizadas: 'Responsos' y 'Fraile'. Así se inventarió y así lo recogió otro historiador, Josep Capsir, en 2019, en un estudio realizado sobre el coleccionista. La cosa no trascendió ni 'El peón' se fotografió. Así que Casamartina y Lupercio tuvieron que dar con el trabajo de Capsir para localizar el óleo. 

Más elogios que Casas y Rusiñol

Este, tras su restauración a cargo de la Diputació de Barcelona, luce en público, en la antológica del Palau Güell, tras 135 años de no mostrarse, pues la última vez (y primera) que hay constancia de su exposición fue en una colectiva de la Sala Parés de 1886. Decir que la pieza recibió más interés y elogios que las expuestas por Ramon Casas o Santiago Rusiñol. Ahí pudo comprarla el padre del coleccionista, amigo de Gaudí y quien le encargó el diseño de los Jardins Artigas de La Pobla de Lillet. Aunque la pieza también pudo ser adquirida por el propio Artigas-Alart Casas más tarde a través de un marchante o en la muestra que la familia Clapés organizó en el estudio del pintor, en 1920, para recabar fondos cuando este murió. 

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La existencia de otra versión no localizada mantiene viva la posibilidad de una tela en Rusia 

Sea como sea, su hallazgo no acaba del todo con el enigma Trotski. Existe documentada otra versión, más pequeña, de 'El peón'. La misma escena y el mismo hombre pero en otra posición. Esta podría ser la que la familia asegura compró el revolucionario ruso, aunque de ser cierto, la transacción tendría que haber ocurrido en 1915 o 1916, cuando Trotski se hallaba en París. La pieza no está localizada. Podría estar en otro piso de Barcelona, no en vano en la ciudad hay mucho arte en manos privadas; o podría estar en Moscú, incluso en el Kremlin, no sería la primera vez que un museo traspapela una pieza en sus inmensas reservas. El enigma continúa.