El camino a la regularización

  • 150 migrantes de Barcelona participan en programas de inserción laboral para obtener permisos de residencia y trabajo

  • El ayuntamiento de BCN subvenciona la contratación de personas en situación irregular con entidades del tercer sector

  • Las ofertas de empleo, articuladas a través de BCN Activa, revierten en la ciudad y también se ofrecen formaciones específicas a los beneficiarios

Participantes en el equipo forestal del Programa Arrela’t, de la Fundació Formació i Treball, trabajan en el bosque de Montjuïc.

Participantes en el equipo forestal del Programa Arrela’t, de la Fundació Formació i Treball, trabajan en el bosque de Montjuïc. / Manu Mitru

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Anna Rocasalva

Silvia emigró a España desde El Salvador por motivos económicos y de inseguridad. “Unos pandilleros asesinaron a mi hermano”, contesta al ser preguntada por el motivo de su partida. Durante una década, confiesa la salvadoreña, ha sobrevivido a base de “trabajar de canguro, de señora de la limpieza o de cuidadora” pero no ha sido hasta el pasado mes de diciembre cuando, por fin, pudo empezar a regularizar su situación legal.

Ahora Silvia forma parte de la veintena de beneficiarios del programa Arrela’t, un convenio entre la Fundació Formació i Treball, el Ayuntamiento de Barcelona y BCN Activa, cuyo objetivo es que “las personas migradas obtengan los papeles a través de la inserción laboral”, explica Enric Falcó, jefe de servicios de la Fundació Formació i Treball. Y es que, tener una nómina legal lo significa todo, no solo para obtener el NIE, sino, también, para apuntarse a la Seguridad Social, alquilar un piso o una habitación, o tener una cuenta bancaria.

El programa Arrela’t permite contratar, a jornada completa y durante un año, a un grupo de migrantes en situación irregular, derivados a través de BCN Activa. “En la fundación analizamos sus perfiles y les destinamos a distintos equipos de trabajo según sus aptitudes, formación o conocimientos del idioma”, comenta Falcó. “Este es el equipo forestal”, agrega, señalando a Silvia y a su compañero Abdellatif, un joven marroquí que estuvo viviendo en la calle durante ocho meses.

El equipo forestal, formado por seis trabajadores, se ocupa de podar y desbrozar la montaña de Montjuïc. “De esta forma, la iniciativa también revierte en el territorio”, expresa el regidor de Derechos de Ciudadanía del Ayuntamiento de Barcelona, Marc Serra. Así, pertrechados con el equipamiento protector, de naranja chillón, y armados con una desbrozadora eléctrica, los nuevos empleados podan la vegetación para evitar incendios, mejorar la seguridad ciudadana y eliminar plantas invasoras. Todo ello bajo las directrices de Parcs i Jardins del Ayuntamiento de Barcelona.

Participantes en el equipo forestal del Programa Arrela't, de la Fundació Formació i Treball, trabajan en el bosque de Montjuïc.

/ Manu Mitru

Otros convenios

El programa Arrela’t no es el único que permitirá la regularización de personas migradas a través de la inserción laboral. Este año, el Ayuntamiento de Barcelona ha firmado otros tres convenios más con entidades del tercer sector.

“Hemos renovado el acuerdo con la cooperativa Diomcoop, de la cual se benefician 13 usuarios; tenemos otro convenio con la asociación especializada en la recogida de chatarra, Andròmines, para la inserción de cinco miembros; y con el Ateneu Cooperatiu de Barcelona se ha creado un proyecto propio para reforzar la atención a personas sin papeles para que puedan formarse en economía social y solidaria”, resume el regidor Marce Serra.

En total se podrán regularizar unos 150 migrantes, sumando todos los convenios junto con los planes de empleo propios de BCN Activa. La financiación del consistorio proviene del Plan de choque de derechos sociales aprobado durante la pandemia.

Trámites complicados

Regularizar la situación legal en España no es tarea fácil. En términos generales, se necesita estar empadronado un mínimo de tres años y tener un contrato laboral anual, que es complicado obtener. “Por eso muchos se ven obligados a comprar uno de falso en el mercado negro”, lamenta Serra. “Desde el Ayuntamiento denunciamos esta situación y exigimos que se modifique el decreto de la ley de extranjería que estipula el requisito de un contrato laboral anual”, añade.

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Con una nómina legal de un año se adquiere el permiso de residencia y trabajo, que deberá ser renovado hasta tres veces. “Para la renovación se necesita haber cotizado un mínimo de seis meses”, agrega el regidor. Por esto, explica, “es tan importante la formación”, un requisito obligatorio en los convenios que se han firmado con las entidades del Tercer Sector.

“Nosotros formamos a los usuarios en la actividad que van a desarrollar, a nivel técnico y profesional, así como en otras formaciones transversales para que obtengan los conocimientos para entrar en el mercado laboral convencional”, concluye Enric Falcó. Y, de momento, tanto Silvia como Abdellatif confiesan estar “encantados” y “muy agradecidos” por la oportunidad.

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