CELEBRACIÓN MARCADA POR LA PANDEMIA

Barcelona apuesta por mimar al comercio y la cultura esta Navidad

El ayuntamiento dibuja un programa de actividades destinadas a incentivar el consumo en las tiendas de proximidad

La plaza de Catalunya, con un festival de artes escénicas, recupera el protagonismo perdido en los últimos años

Se inaugura la Fira de Nadal de la Sagrada Família. / FOTO Y VÍDEO: ACN / PAU CORTINA

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Natàlia Farré

No hay pesebre en la plaza de Sant Jaume. Ni habrá cabalgata de Reyes. Pero hay 100 kilómetros de calles iluminadas y una ambiciosa campaña municipal con icnografía propia y centenares de actividades programadas para celebrar la Navidad. “Es una Navidad complicada, es una Navidad especial pero es una Navidad más necesaria que nunca. [...]. Este año todos y todas necesitamos la Navidad”. Palabra de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. Así que nada mejor que hacer de la necesidad virtud y plantear unas fiestas mucho más amplias que otros años.  Barcelona es desde el jueves y hasta el 7 de enero ‘La Ciutat de Nadal’. O lo que es lo mismo, durante 40 días el municipio será sinónimo de celebración, con todo lo que ello representa de comercial, de tradicional y de emergencia sanitaria. “Haremos todo lo que haríamos y un poquito más”, a juicio de Jaume Collboni, primer teniente de alcalde. El presupuesto también crece, un 25% respecto al año pasado, y alcanza los cinco millones de euros. 

Así, la programación llega con numerosas novedades, la principal se llama Oriol Martí. El que fue responsable de Fira Tàrrega es el comisario artístico de la cita, el encargado de unificar propuestas a partir de un único relato. Y este hilo conductor es el comercio y la cultura, dos de los sectores de la ciudad más castigados por la crisis provocada por el covid-19. “El comercio no es solo miles de puestos de trabajo, es también identidad de Barcelona, es cohesión social y es hacer los barrios más amables, más vivos y más humanos”, según Colau. De manera que el llamamiento a la ciudadanía desde el consistorio es claro: acudir a las tiendas de proximidad y no olvidar el centro de Barcelona, una de las partes más castigadas económicamente por la pandemia y la falta de turismo. 

Homenaje a los ciudadanos

Esta invitación a redescubrir el corazón de Barcelona ha provocado un giro de guion en la programación navideña respecto a los últimos años: se ha vuelto a la centralización después de varias ediciones de desplazar los principales actos hacia los barrios. Con esta nueva (vieja) prespectiva, el epicentro de ‘La Ciutat de Nadal’ estará en la plaza de Catalunya. Donde durante años hubo la pista de hielo, esta Navidad habrá escenarios, dos, con escenografía incluida: una estrella en movimiento y un gigante calendario de adviento con los rostros de los barceloneses. Y habrá, además, festival de artes escénicas. En total se exhibirán 20 espectáculos que se repartirán en 100 sesiones. Mañana, tarde y noche. La primera franja horaria estará reservada para los más pequeños; mientras que los adultos podrán disfrutar del espacio a las cinco y a las siete de la tarde. La noche será para el Cuento de Navidad de Charles Dickens y la radical, onírica y multimedia versión de la novela que ha preparado la compañía Insectotròpics. Todos, espectáculos producidos en Barcelona por compañías de la ciudad. Lo dicho, apuesta por el comercio y la cultura locales.

No lejos, en la plaza de la Universitat, se homenajeará a los barceloneses y a sus esfuerzos (económicos, emocionales, familiares...) para frenar el covid-19. Será en forma de macromontaje lumínico con testimonios anónimos relacionados con la pandemia. Mientras, lejos del centro, en los ejes comerciales, ‘Nadal al barri’ acogerá actividades lúdicas y culturales. En total habrá cinco instalaciones y 10 espectáculos por distrito que abarcarán desde la danza a las marionetas.

Villancico propio

También habrá regalos. Musicales. Cien conciertos sorpresa en 50 ubicaciones secretas. Esa es la voluntad de ‘Sons de Nadal’. Así, la ciudad sonará a jazz clásico en terrazas y balcones ubicados en ejes comerciales. Sin previo aviso. Aparecerán de golpe, y de la misma manera desaparecerán. Se trata de evitar aglomeraciones, de ser respetuosos con el distanciamiento social y las medidas sanitarias. De ahí que no haya parrilla de conciertos.

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Pero el jazz no será la única banda sonora de estas fiestas. Barcelona contará por primera vez con villancico propio. Lleva la firma de la compositora Paula Valls y el objetivo es que suene en toda ‘La Ciutat de Nadal’. Una ciudad cuya imagen la pone el minimalismo maximalista del ilustrador Diego Marmolejo. Sus personajes darán vida a todas las posibles Navidades y a todas las existentes barcelonas.

Todo el mundo está invitado a vivir esta especial, diferente y difícil Navidad, pero desde el ayuntamiento hacen un ruego de responsabilidad y solidaridad con las actividades que requieren reserva previa: se pide que se liberen las entradas que finalmente no se usen para que otro ciudadano pueda aprovecharlas y no pase como en la Mercè, que se hizo acopio de entradas y luego quedaron sillas vacías.