ÉRASE UNA VEZ EN EL BARRIO... SARRIÀ (37)

El jardín de las protestas

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zentauroepp55302299 raventos201008124247 / JOAN CORTADELLAS

Helena López

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Desde la calle, las calles -da por un lado a la de Bonaplata y por el otro, a la de Fontcoberta-, es imposible hacerse una idea exacta de la magnitud y belleza de este frondoso jardín (lo frondoso sí es evidente, ya que sobrepasa los muros), aunque es fácil imaginarlo. Las flores lilas que asoman irreverentes en pleno otoño ayudan. Lo hace todavía más la pasión y las ganas por conservarlo de los tozudos vecinos organizados en la Plataforma Defensem Can Raventós. "Es un jardín histórico. Uno de los pocos que quedan en la zona después de que hayan ido desapareciendo todos. No podemos permitirnos que desaparezca", señala Eulàlia Marquès, miembro de la vocalía de urbanismo de la asociación de vecinos de Sarriày de la plataforma nacida para defender el apreciado espacio.

Como soñar es gratis -y el primer paso para lograr algo es imaginarlo- desde la plataforma no solo luchan por preservar el jardín tal y como está, sino que en un manifiesto al que en pocas semanas de han adherido 1.881 vecinos a título individual y 31 entidades y plataformas piden al consistorio que "estudie una fórmula que permita a la propiedad permutar la edificabilidad existente en la finca en otro espacio del distrito", "de manera que tanto el edificio como la totalidad del jardín pase a ser de uso público". Y tienen más ideas.

Edificio histórico

Su objetivo es que la bonita finca -construida en 1848 y recogida en el catálogo de edificios históricos de Barcelona con un nivel de protección C-, sirva para dar respuesta a las necesidades del vecindario y el jardín se convirtiera en una suerte de refugio climático, ahora que está tan de moda la expresión. "Podría ser un centro de día para personas mayores por las mañanas, que en el barrio no tenemos ninguno público, y un espacio de cultura popular y para los jóvenes por las tardes. Son dos usos compatibles y complementarios", expone Clara Darder, una de las impulsoras de la combativa y heterogénea plataforma vecinal.

Para que todo eso llegara a suceder harían falta infinitos pasos previos. El primero y clave, a ojos de Marquès , voluntad política por parte del ayuntamiento. "Aquí todo el mundo ha hecho su papel. La plataforma, apretar por un lado y la propiedad, por el otro, como es normal. Quien no ha sabido mediar ha sido el ayuntamiento", critica la activista vecinal, curtida en guerras similares, como la lucha para evitar la construcción de pisos de lujo en el parque de la Oreneta. En aquella ocasión ganaron.

Plan aprobado

En el último pleno municipal, celebrado el pasado 23 de septiembre, el consistorio aprobó el planeamiento urbanístico presentado por la propiedad -el primer punto del citado manifiesto vecinal es revertir esta aprobación-, que prevé la construcción de dos edificaciones con una altura máxima de tres plantas y piso. Según fuentes municipales, la superficie que se prevé construir es de 4.854 metros cuadrados (3.789 de nueva edificación y 1.065 correspondientes a la actual casa), menor que la que permitiría el planeamiento vigente . "El plan se adecua a lo dispuesto en el planeamiento vigente; es decir, hace compatible la conservación de la Casa Raventós con la materialización de la edificabilidad que deriva de la cualificación urbanística de la parcela", señala el consistorio.

Según defiende el consistorio, el plan aprobado incluye la preservación, rehabilitación y "puesta en valor de la Casa Raventós" y la definición "de un espacio abierto ajardinado que integre los diferentes elementos del plan y sea un espacio de preservación alrededor del edificio catalogado".  El gobierno municipal argumenta también su voto a favor al plan (se aprobó con el único voto en contra de ERC) por el hecho de que éste ha limitado la edificación bajo rasante para preservar "los árboles que hay que conservar". 

Jóvenes expulsados

A ojos de la plataforma vecinal, estas cesiones por parte de la propiedad son claramente insuficientes, "además de que ni siquiera hemos podido ver el plan definitivo", denuncia Marquès, quien destaca que el barrio se ha volcado en la defensa del jardín. "Estamos en el siglo XXI, no nos podemos seguir guiando por un Plan General Metropolitano de  los años 70. Hoy en día que solo se habla de ganar zonas verdes y eliminar coches de las ciudades, ¿vamos a dejar perder un jardín histórico y a construir pisos de lujo?", insiste Darder. 

Tanto Darder como Marquès ponen sobre la mesa otro asunto, más allá del jardín. "La gente joven del barrio se tiene que ir. Si los alquileres en Barcelona son caros en este barrio todavía más. Operaciones como esta, apostando por más pisos de lujo, no hará más que incrementar esta expulsión, que seguir elitizando el barrio", reflexionan ambas. Y no se rinden. El 16 de octubre han convocado una concentración en la plaza de Sarrià.