28 sep 2020

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FORO DE DEBATE PRIMERA PLAN@

El Ayuntamiento de Barcelona no eliminará las motos de todas las aceras

Rosa Alarcón, regidora de movilidad del ayuntamiento, Josep Mateu, presidente del RACC y Carlos Sotelo, CEO y fundador de Silence, debaten sobre el futuro de la moto y la movilidad

Desde el consistorio ponen al peatón y al transporte público como ejes, pero entienden que la movilidad privada puede seguir existiento bajo un prisma de multimodalidad sostebible

Xavier Pérez / Sergi Mejias

PRIMERA PLAN@: La nueva movilidad en las ciudades, el caso de la moto en Barcelona. / ZML

Motos sí o motos no. Aunque tras el anuncio municipal de aplicar la normativa de retirar las motos del espacio público de las aceras parezca encaminado a ese debate, todo apunta a que no es ese el objetivo. Desde EL PERIÓDICO abordamos el tema de la nueva movilidad y el papel de la moto de la mano de tres de los principales actores: administración, instituciones y fabricantes. Rosa Alarcón, regidora de movilidad del Ayuntamiento de Barcelona y presidenta de TMB, Josep Mateu, presidente del RACC y Carlos Sotelo, CEO fundador de Silence compartieron con los lectores sus ideas y propuestas de un futuro urbano, ordenado y sostenible.

La transformación de las ciudades, la sostenibilidad y la movilidad son temas que van de la mano. Las Smart Citys ganan peso y Barcelona pasa por ser uno de los referentes mundiales. La moto, históricamente aliada de la descongestión urbana se ha puesto ahora en entredicho. Rosa Alarcón, representante de la movilidad municipal reconoce que "debemos caminar hacia ciudades más sostenibles porque lo necesitamos por tema de salud, y la pandemia lo ha evidenciado, y por temas medioambientales porque es evidente que lo necesitamos no solo porque Europa nos haya marcado unos objetivos para 2030, sino porque como sociedad necesitamos respirar mejor y los niveles de contaminación se han elevado mucho en los últimos años".

Josep Mateu (RACC), Rosa Alarcón (Ajuntament) y Carlos Sotelo (Silence) / FERRAN NADEU

Según la edil, "la movilidad debe tener en cuenta esta premisa. También hay que considerar  la economía y la generación de empleo. Si no lo hacemos y la movilidad no favorece la eficiencia de la economía, podemos encontrarnos con otro tipo de crisis que es la destrucción de puestos de trabajo. La crisis social provoca muchas desigualdades. La movilidad debe ser más eficiente, más sostenible, y el tronco central en entornos municipales como el de Barcelona debe ser el transporte público. A partir de ahí hay otras modalidades como son la bicicleta, que no es la solución pero aporta soluciones al tema de la contaminación medioambiental".

El eje sostenible está claro, y desde el RACC así lo han mantenido siempre. Para su presidente "Que sea limpia y sostenible es evidente, y que hay que sacar los coches y vehículos contaminantes, pero también hay que ayudarles. Los coches más antiguos están en manos de familias que son más desfavorecidas y en ese sentido hay que proponer ayuda económica y transporte público eficiente", apunta Josep Mateu.

Espacio para todos

La movilidad en una ciudad como Barcelona es multimodal tal y como añade el presidente del RACC, "y no nos gusta hablar de tribus. No hay los que van en bici, los que van en moto, los que van en transporte público o en coche. Hoy en día una misma persona puede usar todos los modos.  Otra cosa es el tema generacional. La gente que vive en la ciudad, no todos tienen 30, 40 o 50 años, aquí hay gente mayor, y hay que darles alternativas porque no van a ir en bicicleta".

La moto y la movilidad van unidas. "BCN es una ciudad de motos por historia, aunque desde el ayuntamiento se haya apoyado al Bicing con 12 millones de euros en los 10 últimos años. Vivimos en una ciudad construida en una ladera y un elemento como la moto da mucha movilidad. Estamos ante una oportunidad histórica para seguir abanderando la descongestión urbana sostenible. Debemos luchar por ese objetivo", comenta Carlos Sotelo.

Debate Foro Primera Plan@ en la redacción de EL PERIÓDICO / FERRAN NADEU

"Para eliminar la congestión hay que ordenar el espacio público. Somos multimodales, es evidente, pero creo que el peatón debe estar en el centro. Las aceras deben ser sagradas para el peatón, especialmente por la gente mayor", explica Alarcón. "Sabemos que Barcelona no es solo el Eixample, hay barrios con calles estrechas, aceras estrechas, farolas, postes de luz, pero también hay vehículos que estacionan y van por esas aceras. Hay un punto de incivismo asociado a algunas motos, a alguna bicicletas y algunos patinetes".

"Claro, pero hay que ser flexible", puntualiza Josep Mateu. "Tenemos cerca de 300.000 motos censadas y espacios para aparcarlas creo que hay 70.000. Tienen una gran ventaja porque son más ágiles, contaminan menos que los coches. Creo que se está pidiendo que no aparquen en las aceras, que estoy de acuerdo, pero hay aceras y aceras. Si una moto perjudica a un peatón, de acuerdo con sancionarlo, pero hay que ser flexibles".

Cambio cultural

"Hay que hacer un cambio cultural", reclama Alarcón «Con  el coche hicimos uno en los años 80, que era el concepto de puerta a puerta. En la calle, igual que no hay espacio para aparcar todos los coches, tampoco habrá espacio para aparcar todas las motos". "Pero no podemos coger a estos casi 300.000 ciudadanos y decirles que por ley que vayan al parking", replica Sotelo. "No, claro", expone Alarcón.

"No pasará de un día para el otro", afirman desde el Ayuntamiento: «No estamos diciendo que sacaremos todas las motos de las aceras porque no lo podemos hacer, pero llegará. Creo en el derecho a la movilidad más que en el derecho individual a la movilidad".

Josep Mateu, presidente del RACC. / FERRAN NADEU

«Nosotros como RACC estamos convencidos de que el vehículo privado saldrá del centro de todas las ciudades en cinco años, y digo privado incluyendo el vehículo eléctrico", expone Mateu". "El transporte público debe ser más competitivo, y fomentar el compartido", concluye. "Anunciamos que ampliaríamos a 10.000 licencias las de vehículos compartidos (ahora teníamos 7.000), estamos trabajando con AMB que no solo sea de la ciudad de Barcelona, sino de toda el área metropolitana", añade Alarcón.

Lecciones de la pandemia

Durante los momentos más duros del confinamiento hemos visto muchas cosas, y en la vía pública, también. Rosa Alarcón asiente mientras Josep Mateu expone su argumento: "Ahora que se está haciendo esta reforma del espacio público, debo decir que desde mi punto de vista ha sido poco consensuada. Había zonas para todos, y todos los colores. Hay una confusión tremenda. ¿Porqué no hacemos como se ha hecho con los contendores de reciclaje, un color para cada cosa…? Que la gente lo entienda. Ya hemos visto imágenes de usos no correctos", señala el presidente del RACC.

Este pantone inacabable de colores en que se han convertido las calles de Barcelona es algo que también hay que regular. La regidora de movilidad también lo tiene claro. "Lo hablaba con Janet Sanz (teniente de alcalde) que debemos establecer un código de colores para la ciudad en este sentido, y eso se comentó en la comisión de movilidad. Tenéis que saber que en estos momentos de pandemia como gobierno debíamos actuar, y en el primer momento de la pandemia tomamos medidas que en la vida como regidora de movilidad me habría planteado", explica Rosa Alarcón admitiendo que no fue fácil.

Debate Primera Plan@, movilidad y moto. / FERRAN NADEU

Había que hacer algo pensando en los ciudadanos, ese es el argumento multicolor. "Era evidente que con la desescalada se hacía necesario espacio para que la gente paseara. Medidas rápidas y urgentes. Las primeras iban en contra de todo lo que habíamos dicho, las otras eran más de espacio público que de movilidad. Creo que eran para un momento determinado, ahora estamos haciendo evaluaciones y ya hemos dicho que haremos ajustes en las medidas que se tengan que hacer y las que podamos consolidar las consolidaremos», admite la responsable de movilidad. 

En esa tesitura Carlos Sotelo reflexiona sobre otro de los efectos de la pandemia: el ruido. «Los que vivimos en la ciudad nos hemos dado cuenta en la pandemia que había sonidos que no conocíamos, el silencio (como su marca de motos eléctricas, Silence) oíamos los pájaros en lugar del sonido de los motores y los escapes de los vehículos, porque en Barcelona también estamos por encima de los límites de niveles de sonoridad", recalca el expiloto y fundador de Silence.

Por eso piensa que este puede ser uno de los efectos positivos de la pandemia, ya que "si nos ponemos de acuerdo en sacar el ruido de la ciudad y mejoramos la sostenibilidad, dejaremos de hacer demagogia de si tenemos que ir en bici, en moto, en patinete, en transporte público o en vehículo privado, porque hay que intentar dar libertad de movilidad a todos los ciudadanos".

Retroceder al confinamiento por los rebrotes no será positivo, de eso no cabe duda "por supuesto", admite Alarcón. «Y sobre todo no se puede caer en el falso debate generado durante la pandemia en torno a la dicotomía entre economía y salud", explica la edil de movilidad y presidenta de TMB.

Siniestralidad

La moto, en definitiva, sigue siendo útil, todos coinciden. "Reconozco que la moto es un elemento de movilidad de Barcelona", dice Alarcón, "hay una movilidad que necesita un cambio cultural de manera que no podemos ir con la moto de puerta a puerta, como tampoco con la bicicleta, hay que buscar donde dejar el vehiculo y hay que hacer ese cambio. Luego hay otro desplazamiento que es el de movilidad esencial que hay que hacer con vehículo privado, pero hay otro que hay que hacer con vehículo compartido. La moto tiene una ocupación por vehículo más alta que un coche (en coche es 1,2 personas) y ocupan menos espacio, y en ese sentido es mejor. Desventajas, tiene un elevado problema de siniestralidad que no debemos perder de vista".  

Carlos Sotelo, CEO y fundador de Silence. / FERRAN NADEU

"Cierto, el ciclomotor es el elemento más peligroso de la vía pública porque no frenan, no aceleran y lo coge gente que viene del coche y no ha pasado ningún examen para llevarlo", comenta Sotelo. "En este sentido la conectividad es interesante porque en las motos eléctricas se puede regular la velocidad y el ayuntamiento podría hacerlo electrónicamente en determinadas zonas. Esto solo con vehículos eléctricos porque los de combustión no se puede. Lo que hay que hacer es regular porque la gente se mata cuando circulan en moto a más de 50 km/h. Por debajo de esa velocidad no se matan, se rompen brazos y piernas, pero no se matan. Eso también habría que regularlo.  Hay accidentes a mucha velocidad", explica Sotelo.

"Cuando se entra en BCN la moto representa el 14% de las entradas y los accidentes un 40%. Por eso os pedimos un carril moto o poder usar el carril bus/vao, o unas horas determinadas se puedan entrar segregadas de los coches", pide el presidente del RACC.

"En ese sentido ya existe con el carril del bus/vao y es positivo", apunta Rosa Alarcón. "Cierto, y en el carril bus sería ideal", "pero no se puede hacer", señala Alarcón: "No, hay una diferencia en los accesos a la ciudad y en el interior". En el estudio presentado por el RACC "se habla de un problema de siniestralidad que no tiene que ver con la conducción en sí, que es el motorista que sale cuando se desplaza cuando para el bus", expone Alarcón

Los protagonistas del debate en la redacción de EL PERIÓDICO / ferran nadeu

No obstante, desde el Ayuntamiento considera que "por eso no se puede hacer…. Pero esta flexibilidad, para poder incrementar la velocidad comercial de bus poco a poco, se tiene que ir acabando. Porque es importante que sea competitivo. Otra cosa es ver qué es movilidad esencial. Distribución de mercancías… trabajar en este terreno es importante establecer un modelo propio para la ciudad, en el cual la moto tendrá un papel, la moto eléctrica, el coche eléctrico, la distribución, todo será importante". "Está claro", afirma Josep Mateu, "hoy en día las furgonetas de reparto son almacenes ambulantes".

El tema del taxi

"Otro tema es el tráfico de los taxis que buscan clientes", introduce el presidente del RACC. "Es el tráfico de agitación. Si se elimina o se obliga a la parada ayudaría", añade. "Pero durante la pandemia se ha hecho un gran paso", admite Alarcón, "nos hemos puesto de acuerdo asociaciones del taxi y administración para tirar para adelante una app pública para el taxi (no es como las comerciales porque está prohibido hacer negocio), que el hecho de levantar la mano se digitalice y eso significa tener la flota geolocalizada, tener una app que permita no tener que levantar la mano y se pueda hacer con un sistema de microparadas que reduzca el vehículo rotando todo el día. Cada dia circulan 8000 taxis en la AMB, entre el 70 y el 80% de los desplazamientos son en vacío, sin pasajeros. Si logramos hacerlo son acciones en positivo para el sector del taxi, y hay que agradecer el esfuerzo que han hecho. En la pandemia nos ha ayudado a regular esto", afirman desde el Ayuntamiento.

Rosa Alarcón, regidora de movilidad del Ajuntament de BCN / FERRAN NADEU

"Los taxis es importante para reducir congestión, incrementar la velocidad comercial del bus, incrementar inversiones en infraestructuras de transporte público, carril bus/vao, se están haciendo los deberes. Hay otro elemento que es que todos los modos los tendremos en la ciudad está claro, pero esta movilidad esencial asociada a coche y moto cada vez tiene que ser más compartida, más eléctrica y regular patinetes y bicicletas", explica Alarcón

La visión metropolitana

"Hay aspectos importantes en la visión metropolitana", introduce Josep Mateu. "La movilidad no es solo de los que viven en la ciudad sino de todos los que entran en ella ya sea con transporte público y privado. Y que las medidas que se tomen sean consensuadas. Más diálogo, escuchar más y discutir más para que haya más complicidad.. es cuestión de sentarse", reclama.

"Tenemos una tradición que es el pacto por la movilidad que es un espacio de consenso, y este gobierno es que siga siendo el punto de diálogo. En este sentido por supuesto", lanza Rosa Alarcón. "Aunque dentro del gobierno es más fácil hablar con unos que con los otros", indica el presidente del RACC, y añade: "Hay que buscar una visión a largo plazo. Tenemos la sensación que vamos por crisis".

Alarcón reacciona: "Hay un plan a medio plazo a cinco años vista, que da unas perspectivas de movilidad clara y sentará las bases sobre las que trabajaremos para que sea sostenible y eficiente. Tenemos que evolucionar por fuerza. No es un debate entre lo viejo y lo nuevo, ni entre la salud y la economía.

En conclusión: Movilidad sí, en moto también. Alarcón lo deja claro: El Ayuntamiento no está en guerra con la moto: "La moto forma parte del sistema urbano de movilidad de la ciudad, pero debe ser más saludable, más disciplinada y más segura".