15 jul 2020

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CERCA DEL CLÍNIC

La Guardia Urbana cierra la terraza del restaurante Semproniana

La propietaria, Ada Parellada, admite que aún no tenía el permiso concedido

Carmen Jané

Ada Parellada.

Ada Parellada. / CARLOS VALBUENA

Una patrulla de la Guardia Urbana de Barcelona cerró anoche la terraza con cuatro mesas que el restaurante Semproniana había abierto ante su local en el Eixample, según ha denunciado su propietaria, Ada Parellada, en Twitter.

La cocinera explica que este miércoles por la noche, a medio servicio de la cena, dos agentes le instaron el cierre, supuestamente por no tener los permisos, tras una denuncia ciudadana. Parellada admite que los tenía en trámite porque los gestionaba a través del gremio y "van cortos de personal y el tema se ha demorado". "El lunes, cuando pasamos del apocalípsis a la apoteosis porque ya podíamos abrir, pusimos cuatro mesas fuera esperando que el permiso estuviera al caer", confiesa a este diario.

"Nos hacía ilusión volver a trabajar, volver a comprar cerveza, café, vino... esas cosas que se hacen en los restaurantes y sentir que todo volvía a funcionar. Si pierdo dinero con la terraza, pero así recuperaba a un camarero y a un cocinero que no cobran sueldos de consultor y aún no han cobrado el erte", explica Parellada. "Yo nunca había tenido terraza porque tengo espacio dentro y para mí es un follón servir afuera, pero ahora era la única forma de seguir".

El Ayuntamiento ya se ha puesto en contacto con la cocinera y asegura que podrá volver a abrir cuando se le conceda la autorización, que en estos momentos se tramita por un trámite "temporal y excepcional" para todos los establecimientos que estaban en la misma situación de necesitar abrir por el covid-19. El trámite permitirá ubicar un máximo de entre seis y ocho mesas. Pero Parellada y otros no podrán abrir la terraza hasta que el ayuntamiento resuelva.

Necesidad de abrir

"Trabajar es lo único que nos queda para salir adelante, sobre todo a los que dependemos del comercio local y del barrio. Somos gente pacífica, nuestros clientes son tranquilos y nos gusta trabajar", afirma la restauradora, tercera generación en el oficio.

 Durante el confinamiento, señala, mantuvieron el servicio a domicilio y hacían menús "a precio de coste" para los sanitarios del hospital Clínic, sus vecinos.

Otros locales en la misma situación

Menos mediáticos, otros bares y restaurantes también han sufrido los problemas burocráticos a la hora de abrir. Un local de Sant Boi denunciaba a este diario que le han cerrado la terraza del bar porque no cumplía la distancia con el borde de la acera.