06 abr 2020

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remodelación

Barcelona completará en el 2023 la reforma que desterrará el coche de la Via Laietana

La remodelación se iniciará a finales del 2021 y tendrá un presupuesto de 34 millones

El vehículo privado no podrá circular de subida y compartirá carril 30 con las bicis de bajada

Toni Sust

Imagen virtual de la Via Laietana después de la reforma, con la nueva distribución de carriles y la calle de Jonqueres pacificada. En el vídeo, Janet Sanz, teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad, explica la reforma de la calle. / VÍDEO: ACN

Tras años de previa, después de sopesar diferentes opciones, el Ayuntamiento de Barcelona ya ha acotado el diseño de la reforma de la Via Laietana, el calendario de las obras y su presupuesto. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, y el concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, han comparecido este miércoles para precisar esos datos. Las obras de una de las calles principales de la ciudad, la que conecta el frente marítimo con el Eixample, se iniciarán en el último trimestre del 2021 y está previsto que se prolonguen durante 18 meses y finalicen a mediados del 2023El coste total de la operación se cifra en 34 millones de euros.

La transformación será considerable, y quizá el principal efecto para el ciudadano  es que el coche y la moto perderán presencia en la vía: el vehículo privado pierde un carril por sentido, cumpliendo con la filosofía del actual gobierno de la ciudad, que, como ha subrayado Sanz, persigue recortarle espacio para dárselo a los peatones.

Las aceras, que ahora miden 2, 5 metros -un máximo de 2,7 metros en algunos tramos- se ampliarán hasta los 4,15 metros. De bajada, habrá un carril para bus y taxi y un carril 30 (30 kilómetros por hora como velocidad máxima, la que Colau quiere para el 75% de Barcelona en dos años) que el vehículo privado compartirá con las bicis.

De subida, no se permitirá la circulación de coches y motos, excepto los de los residentes en la zona. Habrá un carril para bus y taxi junto a la acera. A su izquierda, habrá un carril bici segregado.

La Via Laietana, este jueves, con una notable presencia del coche privado. ELISENDA PONS

Superficie y subsuelo

Sanz ha explicado que los trabajos de la “reforma estructural” se dividirán en dos partes: las obras que afectan a la superficie y las de las infraestructuras que se encuentran en el subsuelo: "Galerías subterráneas en las que históricamente apenas se ha intervenido". En primer lugar, ha precisado, se empezarán las obras subterráneas. Cuando estén acabadas, se acometerá la remodelación de la superficie.

La teniente de alcalde ha vaticinado varios efectos positivos en la remodelación de la vía, de cerca de un kilómetro de extensión: “En la nueva Via Laietana habrá menos ruido, menos contaminación. De una calle estresante, otra autopista de la ciudad, se pasará a un espacio en el que serán prioritarios el transporte público, la bicicleta y el peatón, que es el gran olvidado”.

Ruta alternativa

La reforma que acabará con el coche privado de subida por Via Laietana se suma  al caso de la Rambla, en el que también esté previsto el veto al vehículo particular en sentido ascendente. Sanz y Rabassa no temen el colapso. Los coches, han dicho, podrán ir por Marqués de l’Argentera, Picasso y Pujades, y allí o bien seguir y subir por Roger de Flor -para ello se habilitó un giro pensando en la futura reforma de la Laietana- o subir por Lluís Companys. En todo caso, ha agregado Sanz, la voluntad del gobierno es recortar espacio al coche, así que la idea no asusta al consistorio y tiene un objetivo último muy rotundo que la teniente de alcalde ha subrayado: “Garantizar que la gente de la ciudad no se muera”.

Imagen virtual de la Via Laietana después de la reforma, con la nueva distribución de carriles y la calle de Jonqueres pacificada. En el vídeo, Janet Sanz, teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad, explica la reforma de la calle. / VÍDEO: ACN

Sanz ha afirmado que ya se definirá en unos meses el calendario de afectaciones de la obra, que sin duda supondrá un reto para la movilidad. Para el barcelonés que está acostumbrado a bajar por Via Laietana lo mejor será pensárselo dos veces. Porque a partir del final de Pau Claris, en Urquinaona, a pesar de que el coche privado podrá seguir haciéndolo todo indica que no será una ruta especialmente rápida.

Espacios más amplios

En el cruce de Laietana con Jonqueres el escenario será totalmente distinto. Tantas décadas después, la calle dejará de ser una especie de salida de autopista. Los coches ya no subirán por allí. Físicamente, lo impedirá una acera. En el espacio en el que se encuentra la estatua dedicada a Francesc Cambó habrá una plaza. Un espacio amplio con árboles, como sucederá en la plaza de Antoni Maura, en la plaza del Àngel y en la de Antonio López.

El ayuntamiento ha elegido la reforma anunciada entre dos posibilidades que han sido estudiadas en los últimos meses. La alternativa presentaba unas aceras de 3,7 metros de ancho y conservaba un carril 30 de bajada solo para el vehículo privado, que convivía con el carril bus y un carril bici pegado a la acera. De subida, el modelo no elegido, como el que se ha impuesto, proponía solo carril bus y bici. Pero en ambos casos estaba previsto el carril bici junto a la acera. Finalmente, estará en el centro, y el que tocará a la acera será el carril bus.

La comisaría

Preguntado por si el ayuntamiento confía en que en el marco de la reforma se logre el objetivo ya declarado de lograr el traspaso de la comisaría de Via Laietana, 43, Rabassa ha respondido que no es una cuestión que esté ahora en debate y que sigue vigente la iniciativa que se aprobó en comisión, de convertir el centro policial en un espacio de memoria de la represión franquista, una vez el Ministerio del Interior acepte ceder su titularidad al consistorio o a la Generalitat.