19 sep 2020

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Llegada de Sus Majestades de Oriente

Una cabalgata de Reyes sostenible recorre las calles de Barcelona

El desfile de Reyes tuvo escenografía autónoma, no movida por generadores

Unas 950.000 personas acudieron a ver el desfile más participativo de la ciudad

Beatriz Pérez

Las cabalgatas de Reyes reparten ilusión por toda España. En la foto, la cabalgata de Barcelona. / JORDI COTRINA / VÍDEO: EFE

Para estos Reyes, Marc ha pedido un videojuego de fútbol y el juego de mesa 'La Máquina de la Verdad'. Pero no solo: también salud, trabajo y amor para su familia, y menos contaminación, paz en el mundo y que se cure el cáncer. Lo decía la carta que este domingo ha entregado en mano al Rey Melchor, quien por cierto este año guarda un sutil parecido con Óscar Camps, el director de la oenegé Proactiva Open Arms. Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente han llegado hoy, a las 16.00, al Moll de la Fusta en el pailebote 'Santa Eulàlia' tras un larguísimo viaje. Pero ni el cansancio de la ruta ha mermado un ápice su alegría. No ha sido para menos: han sido recibidos por miles de niños, que han comenzado a saludarlos con algarabía y a lanzarles besos en cuanto los avistaron a lo lejos. Melchor, Gaspar (con una cierta semejanza al comisionado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Subirats) y Baltasar (quien, por su parte, tenía un aire al actor Babou Cham) ya están en Barcelona. El bullicio y el jolgorio se han desatado.

En su discurso de recepción de Sus Majestades los Reyes de Oriente, la alcaldesa, Ada Colau, ha dejado claro que los niños y niñas de Barcelona se habían "esforzado" por portarse "muy bien" el año pasado, por lo que esperaba que les trajeran todos los juguetes pedidos. Aunque también ha subrayado que "no hay juguetes ni de niños, ni de niñas". Y ha recordado a todos aquellos pequeños que "sufren en todo el mundo". A continuación, Colau ha procedido a darle la llave mágica de la ciudad: aquella que abre todas las casas de Barcelona para que Sus Majestades puedan dejar los regalos.

Niñas entregan sus cartas al Rey Melchor en el Moll de la Fusta, a su llegada a Barcelona. / JORDI COTRINA

El parlamento de este año, a diferencia de los anteriores en que lo hacía Melchor, ha corrido a cargo del Rey Baltasar, quien ha subrayado que Barcelona es "una ciudad abierta y tolerante" y que esperaba que los niños barceloneses no hubieran pedido "juguetes sexistas". Una vez acabada la intervención, los tres Reyes Magos han recorrido el Moll de la Fusta y han saludado a los niños que habían acudido a verlos. Muchos les han dado sus cartas en mano. Les han pedido 'selfies', al igual que a Colau. Una pequeña, Bruna, les ha pedido autógrafos. Otra ha entregado a Baltasar un dibujo en el que se lee "pau i amor". Otros niños, subidos a hombros de sus padres, luchaban por poder tocar a Sus Majestades venidas de Oriente. Un pequeño ha preguntado a Melchor qué tipo chocolate tenía que dejarle en casa para cuando fuera a dejarle los regalos. "Blanco y negro", le ha respondido el rey mago.

Multitud

Dos horas después, a las 18.00, ha comenzado la cabalgata de Reyes, que este año ha congregado a nada menos que 950.000 personas, según fuentes de la Guardia Urbana. El desfile ha arrancado en la avenida del Marquès de l'Argentera hasta llegar, tras un recorrido de cinco kilómetros, a la Font Màgica de Montjuïc. Ha sido, un año más, una gran fiesta callejera en la que han participado 1.200 personas entre bailarines, actores, zancudos y voluntarios. Espectáculos de danza, teatro, circo y música han recorrido las calles de la ciudad. Este año, además, se han incorporado elementos escenográficos autónomos, no monitorizados ni movidos por generadores para hacer un recorrido más respetuoso con el medio ambiente.

Otra de las novedades de la cabalgata de este año ha sido la futurista carroza de la estrella que guía a los Reyes de Oriente, dirigida por el paje Estel, que fue quien ha abierto el desfile. Pero, por encima de todas las demás, ha destacado la carroza del Rey Gaspar, cuyo diseño ha estado inspirado en las salamandras modernistas de Gaudí. Este año, además, una manada de cuatro cebras creadas por el artista Ramón de los Heros ha estrenado el cortejo del Rey Baltasar. Los animales tenían la peculiaridad de estar integradas en el cuerpo humano. Dentro del cortejo del rey negro también ha habido unas marionetas gigantes que simulaban una familia africana. Creadas por José Menchero, estaban inspiradas en las marionetas de Mali y con la tradición de movimiento de las danzas senegalesas.

La cabalgata de Reyes de Barcelona. / JORDI COTRINA

Mientras tanto, en las aceras, una gran fiesta ciudadana. Algunos padres han llevado escaleras plegables para poder ver la cabalgata desde más atrás. Más de dos toneladas de caramelos han sido lanzadas al paso de las carameleras. Muchas más cartas para Sus Majestades han sido entregadas a los pajes reales.

Y este año el carbón, en vez de estar sobre una carroza, ha estado en forma de gigante: el Gegant Carboner, diseñado y construido por Ramón de los Heros. El Gegant Carboner ha llegado de las minas de carbón más exquisitas de la Tierra y reparte tizón entre todos los niños: tanto entre los que se portan mal como entre los que se portan bien.

La cabalgata de Reyes es la fiesta más grande y participativa de Barcelona, como prueba el que haya aglutinar a cerca de un millón de personas. El buen tiempo ha ayudado, cierto. Pero no solo: es de sobras conocido el cariño que los barceloneses sienten hacia esta fiesta. Lo demuestra el hecho de que la Crida Ciutadana para la cabalgata haya recibido 2.283 solicitudes de vecinos de la ciudad que querían participar en ella. A través de un sorteo, finalmente se eligió a 190 personas. Todo para hacer posible la celebración de la noche más mágica del año.

Las cebras del cortejo del Rey Baltasar. / JORDI COTRINA