LISTADO OBSOLETO

Gràcia refuerza y amplia la protección de su patrimonio

El futuro catálogo incluye un millar de edificios, el doble que en la actualidad, además de jardines y patios

Las casas de la calle de Encarnació.

Las casas de la calle de Encarnació. / ELISENDA PONS

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Natàlia Farré

Lo que no está en el catálogo de patrimonio de Barcelona no existe. No está protegido. Da igual si el edificio es ejemplo de algo o es único, a efectos de protección no existe. Es invisible. Y si no está catalogado, peligra que desaparezca bajo la piqueta en un plis plas. Eso es lo que estuvo a punto de pasar hace un año con las casas de la calle de Encarnació de Gràcia, unas viviendas unifamiliares sin protección patrimonial que quizá no tengan pedigrí arquitectónico, pero sí tienen un valor intangible: dan carácter, personalidad y encanto al barrio. En definitiva, son parte de su memoria histórica.

Acabaron salvándose pero no porque la ley apoyara a los que se oponían a su desaparición sino porque los vecinos de Gràcia se organizaron para evitarlo. Lo dicho, no estaban protegidas; pero es que el catálogo patrimonial de Barcelona suma décadas a sus espaldas y adolece de lo que entonces se consideraba patrimonio: la monumentalidad.  El sagrado (y viejo) listado no recoge los contemporáneos criterios sobre lo que debe o no protegerse, es decir, en él no hay ni rastro de los elementos que conforman la memoria histórica y el paisaje de Barcelona. Pero los habrá.

No en vano el caso de Encarnació abrió la espoleta para que el ayuntamiento se planteara su revisión con una mirada más acorde con los tiempos. Y en esto está. Ayer la comisión de gobierno aprobó, en fase inicial, la revisión en el distrito de Gràcia y el martes se puso en marcha una modificación del Plan General Metropolitano (PGM) en este ámbito.

La mirada de la propuesta del nuevo catálogo de Gràcia es amplia, en él aparecen patios y jardines, y en él se duplican los edificios protegidos, se pasa de 564 actuales a 1.021 del futuro. Esto es así porque incluye la figura de conjunto, o sea, en la calle Verdi de Dalt, uno de esos conjuntos, no se catalogan edificios concretos sino toda la vía, lo tangible y lo intangible.

El resto de la ciudad  

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Otro espacio a considerar como un todo es la Vila de Gràcia, que queda preservada entera: 390 edificios construidos antes de 1932 –los que dibujan la trama típica del barrio– deberán  mantener la volumetría, la fachada y los elementos originales. El resto, no podrán derribarse sin una licencia previa de construcción donde se refleje cuál es el nuevo proyecto. En cuanto a los patios y jardines –privados y públicos–, el nuevo catálogo fijará criterios de cómo y qué hay que mantener, y cómo y qué puede transformarse.

La protección está en marcha pero no será definitiva hasta que la modificación del PGM y la propuesta de catálogo pasen por el pleno, hasta entonces, una suspensión provisional de licencias impide cambios en el barrio. La idea es que a finales del 2020 esté todo listo, y la idea es, también, continuar con el patrimonio del resto de la ciudad. 

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