28 mar 2020

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ÉRASE UNA VEZ EN ...

La fábrica de creación de Sant Andreu inicia una nueva etapa

Fabra i Coats cambia la hoja de ruta para colaborar con más proyectos culturales y llegar a más público

El amplio recinto se suma a la programación de la fiesta mayor del barrio con un espectáculo coral

Luis Benavides

La diseñadora Arlet Kuns muestra una de sus piezas, este sábado, en la jornada de puertas abiertas de la Fàbrica de Creació Fabra i Coats.

La diseñadora Arlet Kuns muestra una de sus piezas, este sábado, en la jornada de puertas abiertas de la Fàbrica de Creació Fabra i Coats. / JORDI COTRINA

Las chimeneas del antiguo recinto fabril Fabra i Coats, en el corazón del barrio de Sant Andreu, ya no emiten humos, sino creatividad. Hace ya una década que Barcelona decidió reconvertir este complejo industrial en una fábrica de creación, una iniciativa impulsada por el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB), abierta al vecinario y a la ciudad. Este rincón, vestigio del Mánchester catalán, sigue siendo un gran desconocido para el gran público, pero eso podría cambiar a partir del año que viene con la hoja de ruta de su nueva directora. 

La fábrica, cuyos orígenes se remontan al 1839 cuando el empresario Ferran Puig i Gibert y su socio Jaume Portabella deciden fundar una  fábrica de hilados conocida como Vapor de Fil, es ahora mucho más que un contenedor de espectáculos abiertos al público, mucho más que los festivales, exposiciones, ferias o la popular Fábrica de los Reyes Magos que acoge la planta cero. Esto solo es la punta del iceberg, la parte visible de un todo en continua transformación. Sus cuatro plantas, rehabilitadas casi integralmente, acogen hoy un vivero de empresas y espacios de trabajo para artistas y creadores de diferentes disciplinas. “Queremos acabar con esta diferenciación entre cultura y empresa porque hace más mal que bien; como el concepto emergente, que al final solo genera frustración”, puntualiza la nueva directora de la Fàbrica de Creació Fabra i Coats,  Joana Hurtado, quien lleva en el cargo desde el pasado mayo y espera darle un nuevo impulso al centro. “Todo proyecto requiere su proceso de gestación –continúa Hurtado- y hasta ahora me he dedicado principalmente a reunirme y escuchar a todas las personas y entidades que están o han pasado por este espacio. Espero que en febrero se puedan empezar a notar los cambios”.

Actualmente el edificio cobija unos 90 proyectos diferentes, y la idea de la nueva directora –no sustituye a nadie porque antes el centro estaba dirigido desde las oficinas del ICUB en el Palau de la Virreina- es aumentar la rotación para que llegue a más personas interesadas en desarrollar su carrera y, entre otras novedades, ofrecerá servicios muy demandados como asesoría legal y fiscal. Los proyectos escogidos, además, no deberán pagar por desarrollar su trabajo en la fábrica. “Ahora están pagando algo razonable, un precio público, pero entendemos que debe ser gratuito. Si por mí fuera, estaría becado, remunerado. Eso quizá llega más adelante”, avanza Hurtado, también al frente del relanzado Centre d’Art, hasta ahora sin una dirección clara y mucho menos un proyecto a largo plazo. De puertas para fuera, la nueva directora quiere potenciar la programación propia y mejorar la comunicación externa.

Sinergias y participación 

Un vistazo rápido a la primera planta de la Fàbrica de Creació Fabra i Coats, con todas esas mesas y salas de reuniones, sofás y máquinas de ‘vending’, puede hacer pensar que aquello no es más que otro 'coworking'. Ni lo es ni puede convertirse en eso.  Esta fábrica de creación es la única de las 11 repartidas por toda la ciudad 100% municipal y multidisciplinar. La gestión es directa pero la comunidad también participa. Victor Jiménez, uno de los usuarios, explica el funcionamiento. “Aquí hay comisiones de trabajo y un Consell Plenari. Una parte de la gestión del día a día se hace colectivamente con asambleas”, explica el cofundador de Bitlab, una cooperativa sin ánimo de lucro dedicada a los proyectos de innovación cultural. “Llevo desde el 2012 por aquí, primero con otros proyectos y desde hace unos tres años como Bitlab. Nosotros estamos dentro de la comisión de procesos colectivos como una de las entidades que integran la Xarxa d’Economia Solidària (XES) de Sant Andreu, también ubicados en una nave de Fabra i Coats”, añade Jiménez. 

Aquí las famosas sinergias entre compañeros no solo aparecen sino que se buscan y fomentan de manera activa, tanto dentro como fuera de las paredes de la fábrica. “Se trata de mantener el ecosistema vivo”, asegura Jiménez. Respecto al exterior, Maria Masolivé, la técnica encargada de las residencias artísticas de la fábrica, subraya sus tres dimensiones. “Es un equipamiento de muy implicado en su territorio, pero es un proyecto de ciudad y con voluntad de proyectarse internacionalmente”, asegura la referente de las residencias artísticas, convencida de la necesidad de “reformular” el modelo y solucionar algunas carencias. Entre otras, enumera, invertir en material técnico, mejorar la iluminación de algunas salas dedicadas a las artes escénicas y la insonorización de las destinadas a la experimentación sonora.

Jornada de puertas abiertas

Una buena prueba de esta voluntad de abrirse al barrio, y una buena oportunidad para dejarse sorprender, es ‘La fábrica en obert’una programación especial que se suma a los actos de celebración de la fiesta mayor de Sant Andreu. Hasta el próximo domingo 8 de diciembre, el recinto alberga un sinfín de actividades culturales entre las que destaca la jornada de puertas abiertas del sábado por la mañana y el espectáculo ‘El present no està escrit’, una pieza coral para todos los públicos que fusiona diferentes formatos artísticos como la música, el movimiento, el vídeo o la palabra. Uno de los directores de esta obra es Edi Pou, también artista residente. “Se trata de una serie de encuentros de improvisación que recorrerán las diferentes plantas, empezando por la tercera, cada una con una temática relacionada con el catastrofismo y las soluciones”, explica el 50% de los proyectos Za! y Los Sara Fontán.

"Llegué aquí hace bastantes años para preparar, para explorar, una colaboración entre Mishima y Za!. Fue puntual, unos tres meses. Luego me quedé como artista asociado y a cambio hice un retorno a la fábrica y al barrio ofreciendo talleres de improvisación, conciertos, colaborando con otros artistas, haciendo un programa de radio en la emisora Ràdio Fabra... Me gusta mucho su carácter multidisciplinar porque ofrece muchísimas posibilidades", explica Pou, que seguramente no se presentará a las nuevas convocatorias pero estará encantado de colaborar puntualmente con los nuevos residentes.

Hurtado sospecha que el vecindario todavía no conoce demasiado Fabra i Coats, que quizá está a la sombra de la vecina biblioteca Ignasi Iglésias-Can Fabra, un equipamiento muy valorado. “Igual que todo el mundo puede encontrar su libro -asegura Hurtado-, el arte contemporáneo también es para todos”.