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El 'top manta' late en Barcelona mientras 'comuns' y socialistas hacen equilibrismo político con el conflicto

La venta ambulante regresa con fuerza de noche en cuanto se retira el operativo policial

Patricia Castán

Unos manteros recogen sin poder instalarse en la zona del puerto.

Unos manteros recogen sin poder instalarse en la zona del puerto. / SERGI CONESA

Diez de la noche del domingo. El operativo policial que durante el día blinda la plaza de Colom y la zona del Port Vell ya se ha retirado y, como setas, las mantas empiezan a brotar en la zona. El mercado de la discordia es ahora nocturno, pero también late en muchos puntos de Ciutat Vella en cuanto los agentes no están a la vista. Un proceso agotador para todas las partes y que muestra los muchos tentáculos de la actividad. El ayuntamiento reiteró ayer que la reunión con los manteros para escuchar sus demandas se producirá en los próximos días, aún por concretar. 

El despliegue para ordenar el 'top manta' y recuperar el espacio público iniciado la semana pasada con la alianza de las diferentes admistraciones en Barcelona, parece librarse en términos de doble estrategia. En la calle, manteros y policías libran la batalla por la conquista (efímera) de las aceras. En los despachos municipales, los socios de gobierno BComú y PSC andan con pies de plomo en su deseo de sintonizar con sus votantes pero de no ofender a nadie. Así que primero fue Colau quien aceptó (tras años de resistencia)que la vía policial era una de las herramientas imprescindibles, y después fue el socialista Collboni (afín a la causa de los comerciantes de Barcelona que llevan años exigiendo soluciones para acabar con la venta ambulante sin regular) quien abogó por destacar también el abordaje social y humano. 

El ayuntamiento ultima una reunión con los manteros e insiste en el reto de Extranjería y social

Sin embargo, ayer fue la teniente de alcalde Janet Sanz quien recuperó las tesis más comuns sobre cambiar la ley de extranjería y considerar el conflicto como esencialmente social y laborales -»no es un problema de seguridad sino de espacio público», insistió-, mientras que la concejala de Comercio, la socialista Montse Ballarín, volvió a sacar pecho por el comercio que «paga sus impuestos» y no puede aceptar la «competencia desleal» a unos metros de su tienda. 

Equilibrio casi imposible

Ese toma y daca revela la complejidad de alcanzar un equilibrio que acabe con la impunidad de la venta sin licencia en la calle, sin herir conciencias ni perjudicar a los manteros en su lucha por la supervivencia en las calles de la ciudad. Sanz insistió en que la intervención policial -"estrategia de saturación", porque se evita desalojar a los manteros y se opta por tomar la acera para evitar que estos se instalen- es solo una vía más, no central, de la resolución global.

En la reunión que espera mantener en breve con los vendedores sin permiso (que la semana pasada replicaron a la ofensiva policial con una manifestación), la edila quiere abordar más temas que la reubicación u horarios de la actividad, como son la reinserción laboral y otros planes.

La concejala socialista de Comercio apunta  que no se puede mantener la "compencia desleal"

Sanz pidio a Gobierno y Generalitat -quien considera que lidera la acción policial- que "no se pongan de perfil" en otros enfoques del problema, ya que "no se solucionará con una varita mágica". Incluso dijo "compartir" la opinión del concejal de sus filas, Marc Serra, que ha defendido en un tuit gravar a las grandes superficies para ayudar al pequeño comercio, en lugar de combatir el top manta con enfoque de seguridad.

Pero mientras los políticos hacen encaje de bolillos, los comerciantes del mercado artesanal de Colom denuncian que en estos días en cuanto policía porturia, mossos o Urbana se retiran de su zona, se despliega un gran mercado nocturno sobre las aceras. «También hay varios intentos de instalarse durante el día, que la policía logra evitar», relata el portavoz de la plataforma de afectados por el 'top manta' del Port de Barcelona, Héctor Guillermo Izuel. De día, los vendedores sí logran hacer suyos puntos del centro de la ciudad, como en la plaza de Catalunya o el paseo de Gràcia.