12 ago 2020

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Una obra tan grande como gafada

La Sagrera, la macroestación impuntual

El proyecto ferroviario, que nació con retrasos, acumula múltiples incidentes

Óscar Hernández

Vista de las obras de la futura estación de La Sagrera con los túneles por donde circularán y pararán los AVE.

Vista de las obras de la futura estación de La Sagrera con los túneles por donde circularán y pararán los AVE. / Jordi Cotrina

Si de algo presume el AVE es precisamente de puntualidad y alta velocidad. Sin embargo, ambas características ya no se cumplen en el ambicioso proyecto de construcción de la que será la mayor estación ferroviaria de España, la de La Sagrera. Los retrasos marcaron su alumbramiento como también definirán su finalización, ya que, pese a que las obras van ahora a buen ritmo, se pasará de largo la última fecha anunciada por Fomento, la del 2020, para su puesta en servicio. Por eso ahora nadie se atreve a aventurar una previsión para su esperado estreno.

El primer proyecto de construcción de una gran estación de ferrocarril en La Sagrera que sirviera para el AVE, los trenes de Rodalies y el metro se publicó en 1997, pero no se llegó a ejecutar ya que hasta 11 años después, en febrero del 2008, no entró en Barcelona-Sants el primer AVE procedente de Madrid. Aquel año, el entonces ministro de Fomento, José Blanco, afirmó que la estación de La Sagrera se inauguraría en el 2012, tres años después de que se adjudicaran las obras. Fue demasiado optimista.

Recorte millonario

La crisis económica a principios de la década, con un recorte de inversión pública en España de 6.000 millones de euros, provocó que se retrasara la previsión de la inauguración de la flamante estación hasta el 2016.  Poco antes, en el 2013 Fomento llegó a un acuerdo con la Generalitat y el Ayuntamiento para desencallar la estación reduciendo el coste de la obra de 820 millones de euros a 650. 

Otro de los frenazos en la obra se produjo en agosto del 2011, cuando se descubrieron restos de una villa termal romana del siglo IV con pinturas y mosaicos. Los restos fueron catalogados y trasladados. Pero no fue este el único hallazgo arqueológico que obstaculizó la futura estación. En octubre de aquel año se encontraron restos humanos neolíticos. Y un poco más tarde, un centenar de esqueletos de soldados de la Guerra dels Segadors (siglo XVII). Los restos funerarios de estas excavaciones fueron trasladados al depósito del Museu d’Historia de Barcelona en la Zona Franca. Otros hallazgos arqueológicos se sucedieron meses después.

Acción judicial

Un nuevo parón al proyecto llegó por el frente judicial. La Guardia Civil detuvo en junio del 2016 a 13 personas por presuntas irregularidades financieras que se sumaron a pleitos presentados por constructoras, lo que paralizó de nuevo las obras de la estación del AVE. Hace dos semanas una jueza descartó cualquier irregularidad.

El último empujón institucional para acabar la futura macroestación se produjo hace un año. En julio del 2018, ayuntamiento, Generalitat y Gobierno , junto a Renfe y Adif, acordaron invertir 500 millones en la obra. A partir de ese instante, todas las partes rehusaron volver a mencionar una fecha de inauguración mientras confirmaban que la del 2020 era imposible.

El secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Pedro Saura, y la concejala barcelonesa de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, coincidieron entonces en evitar hablar de nuevas fechas. Saura dijo: «Es mejor ir paso a paso que hablar de fechas». Mientras que Sanz afirmó que el ayuntamniento quería «menos fechas

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