21 oct 2020

Ir a contenido

RECUENTO POSELECTORAL

Las subidas y bajadas del independentismo en las elecciones municipales de Barcelona

Las fuerzas secesionistas subieron 9.054 votos respecto del 2015 pero se dejaron 1,7 puntos en porcentaje de voto

También perdieron tres concejales y se quedan uno por debajo de la suma de PP, PSC y Manuel Valls-Ciudadanos

Rafa Julve

Decía el martes pasado la portavoz del Govern, Meritxell Budó, que el independentismo había ganado las municipales en la ciudad de Barcelona. Y es mentira. Tampoco ese tipo de elecciones son la mejor herramienta para calibrar la fuerza con que ondean las banderas, pero ya que Budó abrió el melón, vamos a catarlo.

ERC, un partido independentista, ganó los comicios del pasado domingo con 160.990 votos (el 21,4%). El bloque de fuerzas partidarias de la ruptura con España (Esquerra, JxCat, CUP y Barcelona És Capital) obtuvo 9.054 sufragios más que en las elecciones locales del 2015 e incrementó el número de apoyos en siete de los 10 distritos de la ciudad. Ahora bien, cabe tener en cuenta que la participación aumentó en 5,6 puntos (del 60,6% al 66,20%), pues acudieron a las urnas 52.417 electores más (756.007), muchos de los cuales optaron por otro color. Por eso el recuento final arroja unos resultados para el secesionismo peores que los que cosechó hace cuatro años: bajó en porcentaje de voto, del 41,2% al 39,5%, y perdió tres concejales, pues en el anterior mandato había 18 y ahora tendrá 15. Un edil menos que los conseguidos por los partidos contrarios no ya a la secesión, sino a un referéndum de autodeterminación (PSC, la coalición de Ciutadans y Manuel Valls y el PPC), que crecieron en 70.222 papeletas.

Pero es que el bloque independentista sacó en total 297.512 votos, 21.525 más que esos tres partidos que votaron a favor del artículo 155, podría alegar Budó. Lo que pasa es que para hacer el cálculo completo hay que incluir los 156.157 apoyos de BComú, que no respaldó el 155 pero que tampoco está a favor de la independencia, como le viene reprochando ese flanco desde hace años. El saldo en este Dragon Khan de cifras es por tanto de 297.512 contra 432.144, sin contar candidaturas menores.

Nou Barris vs Sarrià

Conste en el haber de los independentistas que lograron incrementar las simpatías en zonas tradicionalmente refractarias a sus postulados. Contribuyó a ello ERC, puesto que los posconvergentes de JxCat y los anticapitalistas de la CUP se dejaron como mínimo la mitad de los votos del 2015 en todos y cada uno de los distritos. En algún caso la suma de ambas pérdidas da aproximadamente lo que mismo que ganó Esquerra. En otros, la lista de Ernest Maragall subió algo más que eso. Por ejemplo, en Nou Barris. Allí las fuerzas secesionistas crecieron 3,23 puntos porcentuales, pasando de 14.219 votos a 16.819. Unos guarismos a su favor para los que también cabe un matiz: los tres partidos contrarios al referéndum (y no sumamos otra fuerza nueva) incrementaron los sufragios en 8,2 puntos (de 26.377 a 32.921) y se hicieron con el 48% de las papeletas, el doble que los independentistas (24,6%). Además, en ese distrito se encuentran algunos de los barrios donde la población es más contraria a la secesión.

Lo contrario sucede en Sarrià-Sant Gervasi. En esa zona también alta de Barcelona hay algún barrio donde la suma de ERC-JxCat-CUP-BCapital fue de las más elevadas de la ciudad, pero al mismo tiempo en el conjunto del distrito el independentismo perdió 4.949 votos respecto de hace cuatro años y cayó del 53,6% al 42,4%. La coalición de Manuel Valls y Ciutadans fue la que salió triunfante allí, y los tres partidos constitucionalistas saltaron del 32,3% de los apoyos en el 2015 al 43,9% en las últimas elecciones locales.

En el distrito vecino, Les Corts, los partidos secesionistas también perdieron 643 apoyos pese al aumento de la participación, pero tal vez fue más influyente en el resultado final su caída en el Eixample. El distrito más populoso de la ciudad, el que pone y quita alcaldes, propulsó a Maragall (del 12,1% al 22,8% de los votos), pero la suma con JxCat, la CUP y BCapital dio un resultado negativo de 1.692 papeletas menos que hace cuatro años. Eso sí, aunque bajaron del 50,2% al 45,4% de los sufragios, siguen muy por encima de PSC-Cs-Valls-PPC, que pasaron del 24,9% al 31,8%.

Horta-Guinardó

Los grupos rupturistas también pueden estar satisfechos en Horta-Guinardó, pues (pese a que PSC-Cs-Valls-PPC les recortaron distancias al llegar al 36,9%) crecieron 1,5 puntos (hasta el 37,5%) y 3.495 papeletas, de nuevo con una apreciable diferencia entre barrios. Por ejemplo, mientras en siete de sus barrios  los independentistas sacaron más del 40% de los votos. En otros , como el Carmel, se quedaron en el 21,5%. Una transversalidad que también predomina en Sant Martí. Allí el secesionismo creció en votos (+4.416) con el impulso del Poblenou o la Vila Olímpica, mientras en el Besòs i el Maresme y la Verneda presentó unos guarismos muy bajos. Lo que sí que está claro, aunque no lo dijera Budó, es que la izquierda se impuso en Barcelona. Se mire como se mire.

Las subidas y bajadas del independentismo en las elecciones municipales de Barcelona