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BARCELONEANDO

Supervivientes en Collserola

"Si la Pantoja puede sobrevivir, todo el mundo puede", te garantizan aquí. PlayD Survival imparte cursos de técnicas de supervivencia y 'bushcraft' ("vivir en el medio natural con los recursos que existen")

Ana Sánchez

Albert Vila, el instructor de PlayD Survival, enseña a hacer fuego durante un curso de supervivencia de 3 horas.  

Albert Vila, el instructor de PlayD Survival, enseña a hacer fuego durante un curso de supervivencia de 3 horas.   / ÁLVARO MONGE

“¡Qué sitio más chulo para sobrevivir!”, exclama un grupo de urbanitas en medio de Collserola. Debe de ser de los pocos lugares en los que no se ve a Ferreras con su pactómetro. Te dan un toldo impermeable, piquetas, cuerdas. Tienes 10 minutos para hacerte un refugio, te dicen. “La presión de 10 minutos no es nada con lo que os puede pasar en realidad”. Así que tiras de sabiduría de Discovery Max. ¿Está empezando a llover? No, no es lluvia, es Albert poniendo a prueba tu refugio con una bomba de agua manual. “Si la Pantoja puede sobrevivir –se ríe-, todo el mundo puede”.

Esto es un curso de supervivencia. No, no lo da Pablo Casado. El instructor es el que lleva la camiseta de la serie Lost. “Me encanta perderme”, asiente mientras te interna en un arbolado. Muy tranquilizador. En unos minutos descubrirás que es una mezcla de MacGyver y el presentador de Bricomanía. No fabrica bombas con el chicle, pero ha vivido un mes en el bosque con 20 euros. “Es un montón de pasta en el bosque”, se ríe. Suele dormir en la naturaleza tres días por semana. A cuerpo. 

Albert Vila es 'wilderness guide', guía de entornos agrestes. Sabe lo que es estar dos días sin beber agua y cinco sin comer

Albert Vila, 29 años, lo mismo te enseña a montarte una casita con un toldo y un par de bellotas que a enterrarte en un desierto para sobrevivir al calor. Además de guía de montaña, es wilderness guide. Guía de entornos agrestes. Eso significa que ha pasado noches sin saco a 15 grados bajo cero en Noruega. Sabe lo que es estar dos días sin beber agua y cinco sin comer.

“Lo que enseñamos nosotros es a abrir la mente”, añade al lado Víctor. Y te detalla todo lo que se puede hacer con un mechero estropeado: utilizar el muelle como anzuelo -enumera-; si rascas la piedrecita, generas chipas y, con una buena yesca, fuego; y si calientas el plástico, te sirve de pegamento.

Víctor Sala, 32 años, es publicista y montañero. Le parece “normal” despertarse y encontrar una serpiente enroscada en la espalda. Se pasó mes y medio con los indígenas del Amazonas. Sí, la adrenalina, dice, es “necesaria para vivir”. 

"El medio natural te puede dar todo lo que necesitas"

Víctor y Albert son los dos socios de PlayD Survival. Hace dos años que imparten cursos de técnicas de supervivencia bushcraft. ¿Bush-qué? “Es vivir deliberadamente en el medio natural con los recursos que existen –explica Víctor-. Eso significa que si tú estás en el medio natural porque tú quieres, el medio te puede llegar a dar todo lo que necesitas”.

Uno de los supervivientes del curso prueba su refugio improvisado. / ÁLVARO MONGE

¿Para qué aprender a sobrevivir? "Para darte tranquilidad –apunta Víctor-. Si te vas a correr y  te rompes un tobillo, que sepas cómo reaccionar"

¿Para qué aprender a sobrevivir? “Para darte tranquilidad –apunta Víctor-. Para practicar cualquier deporte en el medio natural. Si te vas a correr y  te rompes un tobillo, que sepas cómo reaccionar”. También es útil en la ciudad. "Parepía", te dicen aquí: PAra, REspira, PIensa, Actúa. “¿Que tu jefe te ha chillado? Paro, respiro, pienso y actúo, y le doy la respuesta sin alterarme. ¿Se te rompe la mochila? Usas el cordón del zapato. Es abrir la mente. Lo tienes todo tú”.

Un tertuliano de La Sexta Noche aguantaría aquí vivo cinco segundos. Primera norma básica de supervivencia: “No se habla de política, ni de religión ni de fútbol”, advierte Albert. “¿Qué cinco cosas necesitas para vivir?”, pone a prueba  al grupo. “¿Wifi?”, tantean algunos. “Agua”, se ponen serios. “Calor”. “Comida”. “Dormir”. “Respirar”. Hoy enseñarán “las bases”, adelanta el instructor: hacer un refugio fuego. “En tres horas es lo que da tiempo”.

Hay cursos de 3 horas, de 5, 9, 28 y hasta de 50 por diferentes parques de Catalunya. A finales de verano, además, montarán Escape Land. “Una especie de escape room, pero en el medio natural”.

Albert enseña a hacer un refugio con un toldo, cuerdas y bellotas. / ÁLVARO MONGE

“Si no eras Rambo antes –advierte Albert-, no lo serás después del curso”. Hoy hay 14 personas con la misma cara de desubicados que los del primer capítulo de The walking dead. Esa es la idea. “Se corta la luz un día en Barcelona y es The walking dead”, asegura el guía. “Hace ya 100 años que nadie sabe hacer un fuego”. Hoy aprenderán 14. ¿Que por qué se han apuntado a un curso de supervivencia? “Nunca va mal –dice Miki-. Él es escalador. “A veces me he perdido”. El 80% de los alumnos -calcula Víctor- son mujeres. También les piden mucho team building para empresas. 

El 80% de los alumnos de estos cursos de supervivencia son mujeres. También les piden mucho 'team building' para empresas 

Los supervivientes potenciales se presentan uno por uno. “¿Cuál es vuestro talento oculto?”, les pregunta Albert. “Puedo dormir en cualquier lugar”, responde Jorge. “El cuchillo”, suelta Miki. “Soy carnicero –se justifica-. Puedo hacer desaparecer a alguien sin problema”. Murmullo general. “A la vuelta, recuento”, pide Eloy. A él le gusta el motor. Laly baila salsa. Jordi hace airsoft. ¿Pablo? “Me gusta mucho comer”, se encoge de hombros. Salvará al grupo de la extinción Luis, que dice que sabe reparar cualquier cosa. La Carmel es maestra de “actividades de alto impacto”, cuenta como si nada. Luego enseñará vídeos en los que camina sobre fuego y cristales rotos. Casi todos saben quién es Bear GryllsEl último superviviente, que ahora está en Netflix con una aventura interactiva.

“Tienes buena chispa”, te dice Albert. Nada que ver con tu gracia. Aquí significa que estás usando bien el ferrocerio (para alguien que no vaya al Leroy Merlin tres veces por semana, es un palito metálico que produce chispas cuando se frota con algo rugoso). Terminarás haciendo hasta una hoguera, que se apaga al momento con la bomba de agua. “La seguridad es lo primero”, dice Albert.   

“Todo el mundo debería saber hacer estas pequeñas cosas”, concluye Miki. ¿Lo que más gusta? “Desconectar –responde Pablo-. Y superarte”. La mitad del grupo se apunta al curso de 28 horas. Y se van sin hacer recuento.

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