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BARCELONEANDO

Sant Cugat tendrá un museo del cómic

Un edificio de Sant Cugat pronto se convertirá en un museo del cómic de iniciativa privada, ante el retraso del que proyectaba la Generalitat

Ramón de España

El edificio de Sant Cugat donde se instalará un museo del cómic.

El edificio de Sant Cugat donde se instalará un museo del cómic.

Si el barcelonés aficionado a los tebeos toma los Ferrocarrils de la Generalitat, se baja en Sant Cugat y camina hasta la plaza de Pep Ventura, en el número uno se encontrará un bonito edificio de 1850 que pronto se convertirá en el Museo del Cómic y la Ilustración. Ante el desinterés de la administración autonómica, que nos pasó por las narices un edificio en Badalona que actualmente se dedica a todo tipo de asuntos, salvo albergar el prometido Museu del Comic i la Il.lustracióla iniciativa privada se ha tenido que encargar de sustituir a los políticos. Como me dijo Ferran Mascarell, cuando aún me dirigía la palabra, es muy complicado dedicarles a los tebeos un museo nacional. Es decir -se lo traduzco-, que, aunque son innumerables los guionistas y dibujantes catalanes dedicados al comic desde sus inicios, como formaban parte de la cultura española, pues toda su obra, por uno u otro motivo, estaba en castellano, como que no había manera de utilizarlos para hacer país y contribuir a la causa del soberanismo. No es para sorprenderse, ya que la administración autonómica siempre ha mostrado menos interés por la cultura en general que por el idioma en que se manifestaba. Inevitablemente, la propuesta de un museo del cómic remitía al comic español, y eso es anatema para la Generalitat, da igual quién esté al frente.

La iniciativa privada se ha tenido que encargar de sustituir a los políticos

Por ese motivo, dos coleccionistas de pro, Paco Baena y José Luis Villanueva -quien ha tenido el detalle de aportar el edificio- se han unido para crear un museo privado, aunque abierto a todo tipo de patrocinios. Con las colecciones de los dos se pueden llenar dos museos como el de Sant Cugat, pero habrá que ser selectivo: el espacio tiene 500 metros cuadrados y está dividido en una planta baja y dos pisos.

“La idea”, me comenta Paco Baena, “es dedicar dos espacios a la colección permanente, que incluye material de entre 1850 y 2000, y uno a las exposiciones temporales, para las que estamos abiertos a todo tipo de sugerencias. En mi situación actual, el museo es lo que más ilusión me hace en la vida. Tengo 71 años, llegué a Barcelona desde Granada a los 16, estoy jubilado, tuve dos agencias de publicidad que me vendí a sendas multinacionales, me ha ido bien en la vida y el museo es como el último sueño que cumplir”.

Hace años que conozco a Paco y sé que es un multicoleccionista. Además de tebeos, el hombre atesora carteles de cine, cachivaches varios y memorabilia de todo tipo. Ha publicado algunos libros profusamente ilustrados con el material que ha ido acumulando en su casa que son auténticas joyas, siempre con el mejor papel y la mejor impresión. Pero yo creo que lo que realmente considera la obra definitiva es ese museo que confía tener abierto para el mes de mayo -coincidiendo con la nueva edición del Salón del Comic de Barcelona-, aunque reconoce que la cosa puede retrasarse hasta septiembre, pues la duración de las obras siempre suele alargarse. En cualquier caso, antes de fin de año tendremos, por fin, un Museo del Cómic a menos de media hora en tren de Barcelona, mientras la administración invierte el dinero en el Museu de la Ratafia Catalana o el Museu dels Castells (el segundo sé positivamente que existe, el primero me lo he inventado, pero, ¿a que suena verosímil?).

El centro, la "última ilusión" de Pacto Baena, tendrá solo dos plantas, con 500 metros cuadrados

Paco no quiere ser el director del Museo y anda barajando nombres mientras avanzan las obras. Suenan, de momento, los de dos genuinos creyentes de los tebeos, Toni Guiral -autor de un excelente libro sobre la Editorial Bruguera, editado por José Luis Martín, y de muchas cosas más- y Joan Navarro -fundador del Salón del Comic barcelonés y editor de largo recorrido con el que sacamos la revista 'Cairo' a principios de los ochenta-, siendo ambos dos grandes archiveros del tebeo español. Habrá también una especie de consejo asesor (del que formo parte, lo confieso), y algunos coleccionistas de originales, como Vicent Sanchis, han prometido su apoyo a la causa. Eso sí, esperar que esta iniciativa privada le saque los colores a la administración es una pérdida de tiempo.