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Adiós a Santa Rosalía

Es una lástima que nos hayan birlado del Fossar de les Moreres de Barcelona el homenaje gráfico de Tvboy a la autora de 'El mal querer'

Ramón de España

Unos viandantes se retratan al lado de la figura de Rosalía pintada por el artista TVBOY.

Unos viandantes se retratan al lado de la figura de Rosalía pintada por el artista TVBOY. / JUAN CAMILO MORENO

Menos mal que me di prisa en propulsarme al Fossar de les Moreres -donde no se entierra a ningún traidor, como todos sabemos- para ver el homenaje gráfico de Tvboy a la cantante Rosalía, pues ya ha desaparecido. No me fiaba del Ayuntamiento de Barcelona porque en esa casa son muy capaces de permitir que los manteros se eternicen en el intercambiador de la plaza de Catalunya y, al mismo tiempo, experimentar un poderoso y urgente deseo de eliminar de la geografía urbana una obra de arte. Y aún me fiaba menos de los 'indepes', capaces de tomarse la pieza como una provocación, aunque las opiniones del colectivo sobre Rosalía se dividen en dos grandes grupos: los que la detestan por flamencona, siendo de Sant Esteve Sesrovires, y los que la apoyan porque se empeñan en considerarla parte de la cultura catalana, se ponga ella como se ponga. Pero no han sido el ayuntamiento -que alguna multa le endiñó en el pasado a Tvboy, quien la pagó sin rechistar- ni los 'indepes' -que se habrían limitado a enguarrar la pieza con pintura amarilla porque Els Pets no han sido invitados al festival de Coachella-, sino un ladrón desconocido que tal vez tenía ganas de decorar su domicilio con la imagen de Santa Rosalía. Una lástima, ya que la pieza, como todas las de su autor, es de las pocas, dentro del confuso y pretencioso mundo de los grafiteros, que tenía algo que ver con el arte urbano contemporáneo.

Aunque esté claramente influenciado por el británico Banksy, el italiano Salvatore Benintende (Palermo, 1980, aunque criado en Milán) ha acabado por tener un estilo propio y ha conseguido que nos olvidemos de su maestro, como ya nos pasó, en el mundo del humor gráfico, con Óscar Nebreda y el francés Reiser. Su alias es el nombre del personaje con el que se dio a conocer en Milán, un chaval con la cabeza permanentemente metida en un televisor de tubo. A diferencia de sus colegas carentes de talento, Tvboy no se queja, no exige que le dejen pintar en las paredes y no predica ningún discurso antisistema. Él va a lo suyo, acepta lo precario de sus prácticas y se toma el secretismo y la clandestinidad de manera mucho menos estricta que Banksy, pues se pasea por ahí con una sudadera en cuya espalda figuran su seudónimo y el número 10, puede que en homenaje a algún futbolista famoso. También a diferencia de los que creen que pintar las paredes de la ciudad es un derecho constitucional, Tvboy ha sido admitido en galerías de todo el mundo, y el Instituto Italiano de Cultura de Barcelona le dedicó hace un par de años una exposición de sus serigrafías y litografías. Yo no sé si es un artista, un comentarista social o una mezcla de ambas cosas, pero cada vez que me he cruzado con alguna de sus piezas la he considerado un regalo a la ciudad.

Franco Frankenstein

Nuevo proyecto del artista TVBoy: un Franco en la plaza de Urquinaona.

Recuerdo su Franco con andares de monstruo de Frankenstein en la plaza de Urquinaona, y sus múltiples besos de tornillo entre personajes antitéticos -Rajoy y Puigdemont (al que también retrató vestido de Harry Potter), Trump y Putin, Ronaldo y Messi, una pareja anónima con la cabeza cubierta, respectivamente, por una capucha de senyera y una de bandera española… Desde que llegó a Barcelona en el 2009, sus peculiares retratos han ido apareciendo y desapareciendo en nuestras calles, expuestos a la curiosidad pasajera del paseante, permitiéndole un respiro artístico entre terrazas con precios abusivos y tiendas de las franquicias habituales (¿no habría que legislar una distancia mínima entre una sede de Zara, Mango o Yamamay y la siguiente?, me pregunto, pues solo nos falta abrir un Starbucks dentro de otro Starbucks).

Tvboy y la autora de 'El mal querer' estaban llamados a encontrarse, como ya paso con Ada Colau, travestida para la ocasión en Wonder Woman. Rosalía es un fenómeno global que no podía pasar inadvertido para nuestro hombre. Es una lástima que algún egoísta -o alguien que cree poder sacarse una pasta con la imagen de la santa laica- nos la haya birlado a los barceloneses. Seas quien seas, malamente, tío, muy mal, muy mal.