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seguridad ciudadana

Barcelona combate la droga con más horas extra de los urbanos

El muinicipio destina 800.000 euros en solo dos meses para mejorar la seguriedad en Ciutat Vella

La policía local cerró ayer dos nuevos 'nacopisos' en la céntrica calle de Rauric

Óscar Hernández

Patrulla de la Guardia Urbana, esta mañana en el Raval.

Patrulla de la Guardia Urbana, esta mañana en el Raval. / Albert Bertran

El ayuntamiento de Barcelona está decidido a acabar con el problema de la droga en Ciutat Vella y de la inseguridad que genera y, ante la imposibilidad de ampliar más la plantilla de policías que tiene la ciudad, ha decidido aumentar las horas extra de los agentes además de concentrar en el distrito más antiguo a la totalidad de las unidades especiales del cuerpo, como los antidisturbios o la canina.

"No hablamos tanto del número de agentes destinados en Ciutat Vella sino del aumento de horas por policía. Y por ello el ayuntamiento ha destinado 800.000 euros a las horas extraordinarias de los guardias urbanos para los meses de noviembre y diciembre, que se incluyen en los dos millones de euros previstos en el plan de choque de Ciutat Vella", ha explicado Amadeu Recasens, comisionado municipal de seguridad,  este mediodía en la plaza del Bonsuccès, junto a la sede del distrito de Ciutat Vella.

Policías recién salidos de la escuela

El aumento de horas extra se suma a otras medidas, como destinar desde el mes de junio a Ciutat Vella la práctica totalidad de los nuevos 150 guardias urbanos, pertenecientes a la última promoción de la Escola de Policia, que se añaden a su vez a los 500 policías con los que se cuenta en el distrito. Además, hay agentes de unidades especiales como la antigua Unitat de Soport Pplicial (USP) o antidisturbios de la policía local, que estuvo amenazada con desaparecer, pero que ahora va a ser uno de los pilares en la vigilancia de los puntos calientes. Estos efectivos se coordinan con los Mossos d'Esquadra que también destinan ahora más patrullas que hasta ahora no estaban en estos barrios conflictivos.

Recasens ha explicado que mientras no se aprueben los Presupuestos  del Estado, para poder ampliar la plantilla con nuevos agentes, se ha optado por la solución de concentrar recursos policiales en Ciutat Vella y sobre todo ampliar el número de horas extras que hacen los agentes. Este mediodía en la Rambla, por ejemplo, en el tramo entre el Liceu y la plaza de Catalunya, este diario ha contado ocho policías locales, cuatro paseando a pie por el centro y otros cuatro en patrullas por los laterales del paseo.

Dos narcopisos menos

Recasens ha enmarcado estas actuaciones en el plan de choque para la mejora del espacio público en Ciutat Vella, lo que incluye, fundamentalmente, el cierre de los narcopisos, pero también impedir la presencia de armas blancas en la calle. Precisamente ayer por la mañana, la Guardia Urbana cerró dos nuevos narcopisos en la calle de Rauric, cuyos vecinos respiraban hoy más aliviados.

Los narcopisos estaban en dos viejos inmuebles de los números 15 y 19 de Rauric, entre la plaza de Sant Jaume y la plaza Reial,  y la operación , que se efectuó a las 8 de la mañana, se saldó con tres detenidos y la incautación de heroína, LSD, marihuana y cocaína. "Nosotros oímos gritos de madrugada.  Eran unos hombres vestidos de paisano que entraban en ese piso pero no sabíamos que eran policías", ha explicado Amelia Funk, estudiante sueca de 27 años que ha venido a Barcelona a pasar una semana y que desconocía el problema de los narcopisos.

Peleas que ahuyentan turistas

La conflictividad que generaban estos dos últimos narcopisos también ha afectado a los pequeños negocios de la calle de Rauric. Mahfuzur Rahman, empleado de un supermercado, justo al lado de uno de los narcopisos, ha sufrido "desde gente que entraba a coger cosas de la tienda hasta peleas delante del local". El mismo problema ha vivido Abbas, encargado de una tintorería, justo delante, que lamenta que las peleas y la presencia de vendedores de droga y sus clientes en la calle ahuyente a los turistas, su clientela principal.

Araceli Gómez, de 74 años y vecina del cercano pasaje de Escudillers, pasa a mediodía justo por delante de los dos narcopisos "porque en cuanto se hace de noche no se puede pasear por aquí", explica. Para ella, el cierre de los dos últimos narcopisos es una buena noticia. "Pero el problema continúa. Hay personas en la calle que ofrecen droga y llevan a los interesados a un piso", se lamenta. "Y le quiero decir a Colau que ella tiene la culpa de que no podamos salir tranquilos a la calle y de las molestias de los pisos turísticos", afirma indignada.

De momento, la Guardia Urbana espera cambiar la situación con una mayor presencia en la calle, tanto de policías de uniforme como de paisano. Destaca la implantación de puntos fijos de vigilancia bien visible, como el cruce de Riera Baixa con Hospital, en pleno Raval; la calle de Robador, y la plaza del Padró, donde habrá patrullas prácticamente fijas.

'Narcopisos' abandonados voluntariamente

"Pero necesitamos también la colaboración de los vecinos a los que invitamos que nos den información para poder prevenir los problemas. Ellos tienen los ojos en la calle. Y si denuncian un narcopiso y nos les respondemos enseguida, estamos investigando para actuar en cuanto se pueda. No nos podemos precipitar", ha explicado David Martínez, inspector y segundo jefe de la comisaría de Guardia Urbana en Ciutat Vella.

Tanto Martínez como Recasens han confirmado que puede producirse un trasvase de narcopisos a otros barrios o distritos de la ciudad, como pasó hace unos días en Sant Antoni (Eixample) por la presión policial en el Raval. "De hecho ya hemos detectado narcotraficantes que han abandonado cuatro narcopisos. Pero si van a cualquier otro distrito de la ciudad, también actuaremos", ha añadido Martínez.