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CRÍTICAS EN FRANCIA

El diputado fantasma de la Asamblea Nacional

En Francia se multiplican las voces que piden a Manuel Valls abandonar su escaño

Eva Cantón

Manuel Valls en su escaño en la Asamblea Nacional francesa, en julio del 2016.

Manuel Valls en su escaño en la Asamblea Nacional francesa, en julio del 2016. / AFP / FRANCOIS GUILLOT

Nada en la ley francesa obligaría a Manuel Valls a renunciar a su acta de diputado en la Asamblea Nacional si, como todo apunta, decide disputarle a Ada Colau la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del próximo mayo. Sin embargo, al otro lado de los Pirineos se multiplican las voces que piden al exprimer ministro abandonar su escaño por respeto a los electores. 

“No se puede ser diputado de la República francesa y al mismo tiempo hacer campaña en Barcelona”, dijo en France 3 la presidenta de los diputados socialistas en la Asamblea, Valérie Rabault. Más beligerante ha sido la antigua rival de Valls en las legislativas de junio del 2017.

Tras una campaña a cara de perro, Farida Amrani, candidata de la Francia Insumisa, se quedó a 139 votos de Manuel Valls y esa escasa diferencia le llevó a interponer una denuncia por “fraude electoral” que la fiscalía de Evry, localidad de 54.000 habitantes de la periferia sur parisina en la que Valls resultó elegido, archivó sin más.

El exministro, que había perdido meses antes las primarias del Partido Socialista, traicionó las reglas de su propio partido al sumarse a las filas del recién elegido presidente Emmanuel Macron y se hizo así con un escaño en la Asamblea Nacional por la circunscripción departamental de Essonne, que ocupa como diputado asociado a La Republica en Marcha.

Pero desde que decidió cambiar de pareja, de ciudad, de país y de vida, es difícil verle en el hemiciclo del Palacio Bourbon. Según datos de la Asociación ‘Regards citoyens’ (Miradas ciudadanas) desde mayo solo ha ido dos veces a una sesión plenaria y seis a una reunión de comisión.

No ha presentado una sola enmienda en más de un año de legislatura y su escaño estaba vacío el 12 de septiembre pasado cuando se retomó el curso parlamentario. Tampoco ha participado, como era su costumbre, en acto alguno de su feudo electoral de Evry, donde el sentimiento que cunde entre sus votantes oscila entre la perplejidad, el abandono y la traición.

Por eso, la eventual candidatura barcelonesa de Valls le ha dado a Amrani nueva munición para el contraataque. El pasado 16 de septiembre lanzó una petición en la plataforma change.org para exigir “la dimisión de Manuel Valls, diputado fantasma”, petición que este viernes sumaba casi 12.000 firmas.

Elegir entre Francia y Barcelona

Amrani tampoco ha desaprovechado la oportunidad que le ha brindado el propio Valls al lanzar un tuit que muestra sus pies sobre las inconfundibles baldosas de la capital condal y una sola palabra: Barcelona.

La edil de la Francia Insumisa ha replicado con una foto similar, sus pies sobre el pavimento y otra palabra: Evry. “Es intolerable. Nadie puede burlarse así de nuestro país y nuestros conciudadanos”, ha dicho indignada.

“No se puede tener un pie en Francia y otro en Barcelona, hay que elegir”, resumía el diputado de Los Republicanos Philippe Gosselin.

En las filas de La Republica en Marcha sostienen que si Valls se convierte en candidato oficial lo más honesto sería dimitir. “Parecería inconcebible que mantenga su sueldo de diputado mientras hace campaña en España”, ha indicado la diputada Laurence Bénédetti, en el diario ‘20 minutes’.