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VERANO EN LOS ARENALES

Playas de la Barceloneta: más mojitos y menos masajes

El cóctel es el elemento más demandado entre los productos ofertados

La venta de pareos y los trayectos en triciclo pasan a un segundo plano

Arnau Soto

Vendedores ambulantes de mojitos preparan la bebida para venderla en la playa de la Barceloneta / FERRAN NADEU

Vendedores ambulantes de mojitos preparan la bebida para venderla en la playa de la Barceloneta
Preparación de mojitos entre las rocas, para su venta en la playa.
Botellón en la playa de la Barceloneta al anochecer.

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¿Quién diría no a un refrescante y sabroso mojito mientras el cálido sol broncea la piel en la playa de la Barceloneta? La temporada de verano es sinónimo de temporada de vendedores ambulantes en las playas de Barcelona. Desde el lujoso Hotel W hasta el Port Olímpic es donde se concentra la mayor afluencia de vendedores ambulantes, que durante la temporada de calor ofrecen a los bañistas productos de todo tipo: desde pareos, pasando por los paseos en triciclo hasta llegar a los mojitos, que este año han desbancado a los masajes chinos.

La Barceloneta (y eso incluye a las playas de Sant Sebastià, la Barceloneta y Somorrostro) es durante estos días el principal centro de venta de los ambulantes, que confían en los extranjeros para poder solucionarles los ingresos diarios o mejor dicho su negocio. “Nosotros compramos todo en un almacén y luego salimos a venderlo. No es fácil, nos jugamos mucho cada día”, explicaba Yasim, vendedor de pareos en la playa de Sant Sebastià.

Vendedor ambulante en la playa de la Barceloneta/ carlos montanyes

Oferta variada y atractiva

La oferta de productos durante esta temporada de verano es variada y atractiva. Han desaparecido los famosos masajes chinos para dar paso a los pareos para tomar el sol, los refrescantes mojitos en primera línea de mar y los paseos en triciclo.  

Los pareos, a la venta por un módico precio de 10 a 20 euros, son un atractivo para los extranjeros que llegan a la playa y se sienten seducidos por la brisa marina. Pero no son los únicos consumidores. “Te salvan el culo. Puede ser que algún día olvides la toalla en casa o simplemente no tengas”, explicaba Matías, comprador local de un pareo. 

Otro servicio que también llama la atención a mucha gente, sobre todo turistas, es el triciclo, que ofrece un tour por la Barceloneta y sus proximidades a un precio muy asequible. "Siete euros por persona cada 15 minutos es la tarifa mínima, hasta llegar a los 30 o 35 minutos”, concretaba James, conductor de triciclo en el Port Olímpic. 

Pero el producto estrella que más llama la atención, la mayoría extranjeros, es la venta ambulante de mojitos. Centenares de vendedores se concentran cerca de la orilla con una bandeja de cartón llena de vasos de plástico con hielo lima y una botella de ron, con la intención de vaciarla y llenar su bolsillo. “Yo vendo mojitos. Compro todo en un supermercado y luego lo vendo por 5 o 10 euros. A los extranjeros muchas veces les digo que vengo del bar de delante y me creen, entonces lo vendo por 15 o 20 euros”, desvelaba un vendedor.

Vendedores ambulantes de mojitos preparan la bebida escondida entre las rocas del espigon para luego venderlos en la playa de la Barceloneta / ferran nadeu

'Los mojitos' de la Barceloneta

El tradicional cóctel de verano presente en todas las cartas de bares y coctelerías también llega a las playas de Barcelona. Centenares de vendedores ambulantes se concentran durante la temporada de verano para ofrecer mojitos 'low cost' a los bañistas, principalmente extranjeros. ¿Pero cómo los hacen? "Los vendedores compran los productos, o eso dicen, para después elaborar el combinado en algún callejón, sin medidas salubres, y una vez han hecho el cóctel esconden el material sobrante dentro del alcantarillado", explicaba un vecino de la Barceloneta. "Cogen vasos y pajitas reutilizadas y a veces lo prueban antes de salir a vender" añadía. 

Vendedor de mojitos sirviendo a una consumidora / carlos montanyes

Polémica

El conflicto de la venda ambulante llega más allá de los propios comerciantes que dominan las distintas playas. La Guardia Urbana ha acentuado desde hace ya meses su presencia y actuación frente a los casos de venta ambulante y aplican desde la requisa de material hasta multas.

La polémica de momento sigue dando guerra al consistorio, es por que durante la temporada de verano ha desplegado para controlar la zona un subinspector, dos sargentos y cinco agentes. También ha incrementado el presupuesto para la limpieza y el saneamiento un 10% respeto la temporada baja.