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repercusión económica

Las tiendas de la zona de bloqueo de taxis pierden un 25% de clientes

Los colectivos de comerciantes piden a los taxistas que busquen vías para ser más competitivos

Cientos de reservas de restaurantes son anuladas por falta de transporte

Patricia Castán

Turistas con maletas pasan entre los taxis parados.

Turistas con maletas pasan entre los taxis parados. / JORDI COTRINA

El comercio del centro ha hecho balance hoy lunes por la tarde: han perdido un 25% de tráfico de clientes respecto a un día normal en las zonas afectadas por el bloqueo del taxi. Así lo ha denunciado RETAIL.cat, que representa a entidades clave del comercio como Cecot, Comertia, la Fundació Barcelona Comerç y la Fundació Comerç Ciutadà. El colectivo se suma a las muchas voces del sector económico que han mostrado su "preocupación por el colapso que vive la ciudad" y quiere advertir de las "consecuencias negativas sobre la actividad comercial y la imagen de la ciudad".

Salva Vendrell, vicepresidente de RETAIL.cat y también presidente de Barcelona Comerç, ha destacado que muchos compradores han preferido desplazarse a otros ejes para comprar con tranquilidad. Mantiene que la movilización de taxistas "provoca el efecto contrario al deseado por el sector del taxi: mala imagen y desafección de la ciudadanía".

Además se queja de que el bloqueo también perjudica a los trabajadores del comercio, ya que uno de cada tres han tenido dificultades para llegar a sus puestos de trabajo y están preocupados por la situación de "inseguridad y tensión cerca de las tiendas".

El colectivo pone el dedo en la llaga al considerar que el ámbito del taxi "de la misma manera que el sector del comercio, tendrá que encontrar vías para ser competitivo ante las alternativas que surjan". Y recuerda como el comercio tradicional ha tendio que enfrentarse en los últimos años a grandes operadores, al e-commerce y demás. Una presión que le ha hecho dar un paso adelante para ofrecer nuevas experiencias y servicios de compra de proximidad.

Problemas en la gastronomía local 

Las quejas se suman a las efectuadas el pasado domingo desde el sector de la restauración. Y es que muchos clientes en el mejor de los casos se molestan en llamar para avisar y en otros, directamente no se presentan. Así relatan diversos operadores de la ciudad la ola de cancelaciones de reservas que están viviendo por la crisis del taxi. "Hay muchos clientes, sobre todo de fuerte poder adquisitivo, que no están dispuestos a coger el metro para volver al hotel después de cenar", argumentan en un restaurante del paseo Marítim, donde han perdido cientos de comensales por este motivo. El Gremi de Restauració opina que es necesario un llamamiento a la "responsabilidad" de los gobiernos y el sector del taxi para "poner fin de forma inmediata" al conflicto.

La escena de Marina Village (los locales de restauración y ocio junto al Hotel Arts), se ha repetido en restaurantes de la Barcelona, de la Diagonal y otros puntos que suelen generar mucho trajín de taxis, al estar fuera del centro. Si se trata de turistas, prefieren optar por cenar o comer en los establecimientos más próximos a su hotel o en el propio hotel. Algo que solo beneficia a zonas con alta presencia de alojamientos.

En el caso de los comensales barceloneses, los establecimientos han notado más el efecto en el horario nocturno. Cuando volver a casa de madrugada en transporte público puede ser menos apetecible y el cliente opta por quedarse en el barrio o incluso en su casa.

Roger Pallarols, director de la patronal, destacó el domingo a este diario que la crisis está afectando al "consumo inmediato y a la imagen de la ciudad". Señala que el sector entiende todas las reivindicaciones, "pero la ciudad no puede seguir paralizada más tiempo y menos en temporada alta". Considera que el conjunto de la ciudad no puede permitírselo después de un 2017 "tan complicado" y con un inicio del 2018 más flojo de lo normal, cuando aún no había una recuperación completa.

Contra el vandalismo

El colectivo exige la "vuelta a la normalidad" y condena los "actos vandálicos que algunos han cometido y no ayudan ni a la ciudad ni a la causa que defienden". 

En paralelo, y tras la queja del sábado de Barcelona Oberta (los ejes comerciales más turísticos), el domingo también fue la Fundació Barcelona Comerç, que aglutina a los ejes comerciales de barrio, quien ha expresado su "preocupación" por la situación de colapso de la ciudad y sus nefastas consecuencias, en un comunicado.

La fundación dice compartir "el posicionamiento contra el intrusismo" y pide propuestas urgentes par lograr una solución al conflicto del taxi. Y aprovecha para recordar que están hartos de convivir "cada día con la venta impune de productos falsificados e ilegales, la competencia desleal y la actividad de plataformas digitales que muchas veces pagan sus impuestos fuera del país", para las que también piden soluciones.