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NATURALEZA URBANA

Mortandad de tórtolas en Montjuïc por un virus

Los brotes locales del virus de Newcastle afectan periódicamente a estas aves, pero no son peligrosos para las personas

Ernest Alós

Técnicos del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona recogen tórtolas muertas en el Poble-sec, la semana pasada.

Técnicos del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Barcelona recogen tórtolas muertas en el Poble-sec, la semana pasada. / ÁLEX R. FISCHER

Decenas de tórtolas turcas han aparecido muertas en los últimos días en el parque del Mirador del Poble-sec, en la ladera de Montjuïc. No se trata del resultado de que las actuaciones de control de la población de palomas, cotorras o gaviotas se hayan extendido a este ave que está ganando terreno en muchas partes de la ciudad sino con toda seguridad, a falta de realizar análisis, de un brote de un virus aviar que afecta a esta especie, el virus de Newcastle, muy contagioso entre las aves pero que no es peligroso para los humanos.

La alerta la dieron al Ayuntamiento de Barcelona vecinos del barrio y los trabajadores de las cercanas instalaciones de Parcs i Jardins. Bajo los árboles no dejaban de aparecer tórtolas desplomadas en el suelo. Según fuentes municipales, se dio el aviso a la Conselleria d’Agricultura, cuyo Servei de Sanitat Animal es el responsable de identificar la causa de la mortalidad y tomar la smedidas necesarias.

Sin peligro para las personas

Según fuentes municipales, desde la Generalitat se informó al Ayuntamiento que todo indicaba que se trata de un brote del virus de Newcastle. A partir de ese momento, operarios del servicio de retirada de animales muertos, que forma parte de la contrata de limpieza urbana, han procedido a acudir periódicamente al parque para retirar a los animales muertos: los vecinos han podido ver cómo en cada una de sus visitas llegan a retirar una bolsa llena de tórtolas difuntas.  

Una tórtola en la calle de Vila i Vilà de Barcelona, este domingo. / ÁLEX R. FISCHER

Sin embargo, el Departament de Agricultura sostiene que "no consta" que se haya enviado desde el Ayuntamiento de Barcelona ninguna ave como muestra al Centre de Recerca de Sanitat Animal, el laboratorio responsable de identificar los patógenos responsables de cualquier brote de mortalidad animal de aves salvajes o urbanas. Según el protocolo al seguir en caso de sospecha, es el ayuntamiento correspondiente el que ha de remitir los cadáveres de animales al Cresa.  

Una enfermedad prevalente en Catalunya

En otros puntos de Catalunya donde se han producido mortalidades de tórtolas con las mismas características, las aves sí han dado positivo del virus Newcastle, según el Departament d’Agricultura. Ante episodios de muerte de al menus una decena de aves en un radio de 50 metros, Sanitat Animal efectúa análisis para aclarar si se pueden tratar de brotes de gripe aviar, el virus del Nilo Occidental o el botulismo.

El virus de Newcastle, bautizado así porque se detectó por primera vez en 1926 en esta ciudad inglesa, procedente de la isla de Java, ha provocado también la muerte de cientos de tórtolas en los dos últimos dos años en puntos de Málaga, Cádiz, Huelva. El virus es transmisible a otras aves, incluyendo las palomas y las de corral (en los años 70 llegó a acabar con 12 millones de gallinas en EEUU) y en caso de contacto a lo sumo puede provocar síntomas leves, similares a una conjuntivitis o una gripe, en las personas.

Un estudio del CREA, el IRTA y la UAB del 2016 recogía, desde el año 2010, 26 episodios de mortalidad de aves a causa del virus Newcastle, sobre todo en las prolíficas tórtolas turcas y sin que en ningún caso se hubiese producido el temido contagio a las aves de corral. 

La tórtola turca (distinguible por el collar negro de su nuca de un tamaño menor al de una paloma), llegó a Catalunya por primera vez en 1968 y a Barcelona en 1989, y desde entonces ha proliferado enormemente. En Barcelona, según el 'Atles d'aus nidificants de Barcelona', está expandida por toda la ciudad, con unas 3.000 parejas y en aumento, pero las mayores concentraciones, en zonas humanizadas pero con espacios verdes, se sitúan sobre todo en Montjuïc, la fachada marítima, los Tres Turons y las zonas enjardinadas de Pedralbes y Nou Barris, aunque está ausente en Collserola, donde resiste su forestal pariente autóctona, la tórtola europea.