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EN EL EIXAMPLE

Apoteosis y (algunas) quejas en el estreno del mercado dominical de libros de Sant Antoni

La zona vuelve a registrar una jornada de marabuntas tras los más de 100.000 visitantes del sábado

Los libreros ponen en duda la funcionalidad de las nuevas marquesinas retráctiles pero debutan con subidón de ventas

Patricia Castán

Concurrido estreno del mercado dominical de libros de Sant Antoni.

Concurrido estreno del mercado dominical de libros de Sant Antoni. / DANNY CAMINAL

La senda del mercado rey del libro ha vuelto a cambiar de mapa, esta vez para quedarse. Ese entrañable tour que supone sumergirse entre cromos gastados de series de TV de los años 70, novelas centenarias, monedas casi extinguidas y manuales de casi todo (sin pasar por youtube) ha estrenado ubicación hoy domingo, y con ella los adictos a esas lecciones dominicales han tenido que reaprender a encontrarse con Sant Antoni. Libreros y coleccionistas estrenaban posiciones bajo los aparatosos toldos metálicos que rodean parte del renovadísimo equipamiento. Una marabunta ha recibido ese desembarco cultural, después de que ayer sábado más de cien mil personas visitasen las entrañas del área de alimentación y Encants.

El despegue ha brillado con el apasionado pregón del novelista Miqui Otero, cuando a media mañana el barrio ya era un hervidero de barceloneses llegados de todos los distritos. El también periodista y profesor ha dado en el clavo al recapacitar sobre cómo los libros nos buscan a nosotros y no a la inversa; y cómo ningún libro es viejo cuando resulta nuevo para ese lector que lo hace suyo.

Había expectación porque los 78 vendedores han dejado atrás la carpa provisional de la calle de Urgell,  que les ha cobijado más de siete años, para volver al perímetro del mercado, pero con distinto encaje. Esta tercera pata de la actividad del recinto fue de hecho la que generó más discrepancias entre el consistorio y los vendedores. Mucho estira y afloja hasta la actual solución metálica, que algunos vecinos ven como "mamotretos" que rompen la visión del espectacular mercado.

Hay temor entre los libreros a que cuando haga mal tiempo parte del género quede desprotegido

El techo de estas marquesinas se abre (casi como una lata de conservas) entre semana, y se cierra para procurar sombra o cobijo a la actividad librera. Pero muchos, como Jaime Bellini -con 44 años en la trinchera dominical-, están espantados por lo que pueda pasar en cuanto haya mal tiempo. "Los de las esquinas nos mojaremos seguro..., mira cómo sopla el viento ya aquí dentro. Tendré que tapar todo con plásticos en cuanto llueva", se teme. Para endulzar sus presagios se consolaba con las ventas, que al menos en el estreno estuvieron por encima de un domingo cualquiera.

Lógico, visto el ejército de curiorosos y compradores desplegados por los cuatro costados, ya que también se habilitan tramos de pasillos del mercado interior. Un público excepcional, que habrá que ver "cómo evoluciona cuando se pase la novedad", barruntaban los tenderos. Pero no hace falta una bola de cristal para aventurar que la afluencia será mayor a la cotidiana por la entrada en escena de la pacificación de Borrell y Tamarit, que ha llenado de vida ambas calles.

Estética y función

Maria Luisa es clienta habitual y hoy no ha querido perderse el debut. "Para comprar es bastante cómodo pero no sé qué tal será en invierno, lo que está claro es que estéticamente no pega mucho con el resto del mercado", opinaba. Joan Mateu, el presidente del colectivo de libreros y venta de coleccionismo, pide que publique literalmente su opinión: "Es feo de cojones". Defendió a ultranza un techo fijo que siguiera las líneas del mercado central para que el conjunto fuera más armonioso, pero el consistorio lo descartó para intentar hacer una estructura más ligera y menos compacta. Fuentes municipales aseguran que se ha testado para garantizar la impermeabilidad, tras el caso de una notable gotera en la primera estructura que se montó en Tamarit. 

Mateu, que también admite que la inauguración se ha acompañado de más facturación, defiende no obstante que es mejor hacer pequeñas campañas sostenidas y no grandes montajes como los de este fin de semana. Ambos días el ayuntamiento ha organizado actividades, juegos y desfile de políticos. "Se crea una saturación que no permite la venta con condiciones", o sea con mejor atención al cliente y tiempo, tercia.

Críticas aparte, dejar atrás la transitoriedad de una carpa es motivo de celebración. Y los asistentes lo han dado todo. Incluso tras el cierre del mercado de libros, miles de personas se han quedado a tapear o comer por la zona, que vive un relanzamiento acelerado tras el lastre de tantos años de obras.

Pacificación de la ronda

El consistorio ha explicado en un comunicado que las obras de reurbanización de la ronda de Sant Antoni -donde se emplazó el mercado de alimentos y Encants- empezarán en septiembre. Está previsto retirar las carpas provisionales durante el verano para dar paso a toda la transformación de la vía, de Urgell a plaza Universitat.

El objetivo es crear un nuevo eje pacificado y verde donde los peatones, las bicicletas y el transporte público ganen protagonismo. Se reurbanizará en dos fases: la primera de Urgell a Floridablanca, que se iniciará en septiembre y finalizará en ocho meses; y la segunda, de Floridablanca a Universitat, que se afrontará en el siguiente mandato.

El proyecto del primer tramo, que ya se ha aprobado, cuenta con una inversión de 5,6 millones de euros y prevé aceras más anchas, un único carril de circulación, y un carril bici bidireccionado en el centro de la calzada.