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En Vilanova i la Geltrú

Los Mossos no hallan machas de sangre en la pared de la casa de la urbana acusada de asesinato

Un vecino envió un mensaje a la agente investigada preguntándole si estaba usando una sierra mecánica el día después del crimen

La investigada asegura que nunca ha tenido un aparato de estas características que, además, no tampoco ha sido hallado

J. G. Albalat

Mossos entran en casa de la urbana Rosa Peral, acusada de matar a su ex, en Vilanova i la Geltrú.

Mossos entran en casa de la urbana Rosa Peral, acusada de matar a su ex, en Vilanova i la Geltrú. / ACN / Gemma Sanchez

Los Mossos ha inspeccionando este jueves el domicilio en Vilanova i la Geltrú (Garraf) de Rosa Peral, la guardia urbana de Barcelona acusada de matar a su expareja junto a un compañero del cuerpo y amante, en busca de restos biológicos del cadáver de la víctima y si se había escondido en algún lugar una motosierra que podría haber sido utilizada para descuartizar el cuerpo. La inspección la ha ordenado la jueza que investiga la muerte del guardia urbano, cuyo cadáver calcinado fue hallado el pasado mes de mayo en el pantano de Foix. La policía ha entrado con picos y mazos. 

La acusada, que se encuentra en prisión preventiva, se ha desplazado a la vivienda junto a los agentes para presenciar la inspección ordenada por el juzgado. Fuentes conocedoras de la investigación han asegurado a este diario que no se han hallado machas de sangre en una pared que había sido pintada hace unos meses y que había levantado sospechas. Solo encontraron unas pequeñas gotas en el suelo de una estancia de la casa y que ahora deberá determinarse si pertenecen al fallecido. Este descubrimiento no tiene demasiada importancia, pues ya se habían encontrado machas de mayor calado.

El objetivo de la diligencia acordada por la magistrada era recabar indicios para averiguar si Rosa Peral y Alberto López, acusados del homicidio del urbano, mataron a la víctima en el domicilio del agente y trataron de deshacerse del cadáver en la misma vivienda, antes prenderle fuego y abandonarlo en el interior de un coche en el pantano de Foix.

El sofá desaparecido

El auto de la jueza, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, ordenaba la inspección ocular de la planta baja de la vivienda de la calle del Llorers a fin de comprobar "más exhaustivamente" la existencia de restos de sangre que puedan pertenecer al fallecido. La sospecha saltó tras comprobarse en una fotografía localizada en el móvil de la agente que en abril del 2015 había en la casa un sofá contra una pared a medido pintar de color naranja. Años después, en mayo del 2017, durante el registro del chalert, el sofá había desaparecido y la pared era blanca. Rosa Peral, precisamente, pidió a un testigo una furgoneta para trasladar un sofá que, según manifestó, había comprado. Esa persona le dejó el vehículo el 4 de mayo del 2017, tres días después del crimen y antes de que apareciera el cuerpo de la víctima.

Los investigadores sospechaban que los encarcelados pudieron haber intentado cortar el cuerpo de la expareja de Rosa Peral con una motosierra o con un hacha. La primera hipótesis se basa por un mensaje hallado en el teléfono de la guardia urbana encarcelada en el que un vecino le preguntaba si estuvo usando una motosierra en su domicilio la noche del 2 a 3 de mayo, un día después del crimen, ya que había oído ruidos procedentes de la vivienda. La agente ha asegurado que nunca ha tenido un aparato de estas características. 

Los dos agentes permanecen en prisión preventiva, acusados de haber asesinado a su compañero Pedro R., expareja de Rosa Peral, en un triángulo amoroso. 

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