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LAS CUENTAS DE LA CIUDAD PARA EL 2018

El divorcio de Colau y Collboni

Reproches entre el socialista y el gobierno en el entierro de los presupuestos, condenados por el voto contrario del PSC

La aprobación de las cuentas mediante una cuestión de confianza se activará el 2 de febrero en un pleno extraordinario

Toni Sust

La alcaldesa con rostro de preocupación durante el pleno.

La alcaldesa con rostro de preocupación durante el pleno. / RICARD CUGAT

El pleno municipal ha certificado este viernes la derrota del proyecto de presupuestos de Barcelona para el 2018. La sesión no ha tenido mucho de imprevisto. Se trataba de votar el texto, sabiendo que sería rechazado con el siguiente guión de voto: voto favorable de los 11 concejales de Barcelona en Comú, abstención del PDECat y de ERC, y el ‘no’ del PSC, de Ciutadans y del PP, y a última hora, del diputado no adscrito Gerard Ardanuy, que se planteaba la abstención hasta que aritméticamente dejó de tener sentido. La decisión de los socialistas de votar en contra, anunciada a 24 horas del desenlace, condenó a las cuentas a ser rechazadas.

El pleno era un acto necesario para seguir el proceso: una vez rechazados, en otro pleno, este extraordinario y convocado para el próximo viernes, 2 de febrero, la alcaldesa, Ada Colau, los volverá a presentar asociados a una moción de censura. Si en un mes la oposición no logra acordar un nuevo alcalde, y unos nuevos presupuestos, la aprobación de los de Colau será automática. Por tercera vez en el mandato, no logrará aprobarlos de forma ordinaria.

Fiesta truncada

En suma, alquilamos la sala de fiesta para una boda y al final nos ha salido un entierro. Ni siquiera ha habido mucha novedad en las muestras de despecho y enfado entre los antiguos socios de Barcelona en Comú y el PSC y los eventuales nuevos aliados temporales de Colau, por intentar acotar la relación, el PDECat y ERC.

El presidente del grupo del PSC, Jaume Collboni, el exsocio de Colau, expulsado del gobierno, y visiblemente dolido por ello, el hombre que ha decidido tumbar los presupuestos con su ‘no’, ha defendido su posición al asegurar que en las condiciones actuales su grupo no podía apoyar unas cuentas que no eran las que necesita la ciudad.

La comisión del 9 de noviembre

Collboni ha denunciado que no ha habido negociación presupuestaria de verdad. Ha advertido de que el acuerdo entre el PDECat y Colau apenas supone en dinero cinco millones de euros, un impacto del 0,2% del total de los presupuestos. “No podemos aprobar un paripé”. También se ha remontado al anterior mandato para recordar que el PSC pactó unos presupuestos con el entonces alcalde Xavier Trias y le ha reprochado a Colau: “Usted nos dijo que pactábamos con la mafia”.

Sobre el hecho de que los socialistas avalaran las cuentas en la comisión de gobierno del pasado 9 de noviembre, para abstenerse luego en la tramitación inicial en comisión y acabar votando en contra, Collboni ha recordado que la pareja ya estaba rota: fue el mismo día en que se presentó la pregunta de la consulta de Barcelona en Comú sobre si se debía romper o no el pacto de gobierno con los socialistas.

Pulso Pisarello-Collboni

El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, se ha mostrado molesto con Collboni por sus acusaciones de connivencia con los independentistas y le ha contestado con dureza, reprochándole que no se ha encontrado al PSC en luchas sociales como la de combatir los desahucios y rechazando que le dé lecciones de izquierda. “A populismo no le ganaré, hace tiempo que me di cuenta”, ha contestado Collboni.

La concejala del PDECat Sònia Recasens ha denunciado el “aislamiento” de Colau y el de ERC Alfred Bosch, que no haya podido pactar las cuentas con sus "excolegas" socialistas. Ciutadans, el PP y la CUP son los grupos a los que el gobierno municipal renunció a sondear para pactar las cuentas, a la vista de que la diferencia de posiciones era insalvable. Está el matiz de la llamada porsiaca que Pisarello hizo a Ciutadans a última hora para interesarse por una posible abstención, al saber que Collboni votaría 'no'. Una llamada, lógicamente, infructuosa.

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