LA MOVILIDAD EN LA BARCELONA METROPOLITANA

L'Hospitalet inaugurará 3 estaciones de metro en el 2019

El Govern invertirá 51 millones para desencallar los proyectos de las paradas de Provençana y Cerdà (L-10) y Ernest Lluch (L-5)

De izquierda a derecha, Oriol Junqueras, Núria Marín, Manuel Piñar y Josep Rull, durante la presentación de los proyectos de la L-10 y la L-5 del metro. 

De izquierda a derecha, Oriol Junqueras, Núria Marín, Manuel Piñar y Josep Rull, durante la presentación de los proyectos de la L-10 y la L-5 del metro.  / CARLOS MONTAÑÉS

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Víctor Vargas Llamas
Víctor Vargas Llamas

Periodista

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A los vecinos de Santa Eulàlia, en L’Hospitalet de Llobregat, se les ha quitado un poco la cara de haber perdido el tren en el último momento. Una sensación que les sobrevino el pasado diciembre, cuando la Generalitat anunció que en el 2018 abriría dos estaciones de metro de la L-10, las de Foneria Foc Cisell, tras llegar a en un pacto con el ayuntamiento de Ada Colau que pasaba de largo por paradas que vienen del enlace de la L-9 y que en principio tenían, al menos, igual prioridad.

Las obras en Ernest Lluch se interrumpieron  hace 6 años pese a estar en la fase final

Estaciones como las de Provençana e Ildefons Cerdà, cuyo agravio se ha visto reparado, en parte, este miércoles con el anuncio de que estarán operativas en el 2019. La guinda ha venido al anunciarse que también ese año abrirá sus puertas la parada de Ernest Lluch, en la L-5, clave como futuro intercambiador del suburbano y el Trambaix.

A CARGO DE LA GENERALITAT

Tanto los 37 millones de la inversión para la L-10, como los 14 para la parada de la L-5, los asumirá íntegramente la Generalitat, según ha anunciado el 'conseller' de Territori i Sostenibilitat, Josep Rull, flanqueado durante la presentación del proyecto por el vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, la alcaldesa de L'Hospitalet, Núria Marín, y el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de L'Hospitalet, Manuel Piñar. 

La reanudación de las obras en la L-10 será en junio de este año y culminarán con la puesta en marcha del servicio en febrero del 2019 en el caso de de Provençana, y en octubre de ese mismo año para Cerdà; también en octubre de dentro de 2 años estará operativa Ernest Lluch, cuyos trabajos se interrumpieron en el 2011, a pesar de estar en su fase final.

El proyecto dará continuidad al ramal de la L-10 sur desde que se segrega de la L-9, en Gornal, hasta las de Foneria y Foc Cisell, cuya inauguración está prevista para el 2018. Para coronar el tramo, quedará pendiente rematar cuatro paradas en el polígono de la Zona Franca, amén del tramo central de la L-9.

DECALAJE

"Hemos tratado de reducir al máximo la diferencia temporal entre las cuatro estaciones, dados los recursos disponibles", ha subrayado Rull. El Govern asume todo el presupuesto de las obras, a diferencia de Foneria y Foc Cisell, en las que los 40 millones presupuestados se financian gracias a la adquisición del ayuntamiento de Ada Colau de patrimonio inmobiliario a la Generalitat, que obtiene así liquidez para acometer los proyectos. 

La asociación vecinal valora la inversión  pero censura el desfase respecto a la Zona Franca

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Un extremo que recibe el reconocimiento de Piñar, pero que no complace del todo a la asociación que representa. "Estamos satisfechos por conseguir una cobertura de transportes tan necesaria para el barrio, pero no es la demanda que hicimos", ha dicho Piñar. La entidad vecinal no pierde de vista un calendario preferente para la Zona Franca y, de alguna manera, aún siente como si el tren siguiera pasando de largo. De ahí que haya convocado una asamblea el próximo 7 de junio para informar a los vecinos y que estos valoren la propuesta oficial.

Junqueras ha destacado que la inversión es "la mejor demostración del compromiso del Govern" con la ciudadanía y ha destacado que en el 2019 L'Hospitalet dispondrá de 20 estaciones de metro. Marín ha mostrado su satisfacción por poner fecha y cifras al proyecto, pero ha planteado al Govern nuevos retos pendientes en la estrategia de la red del suburbano que requieren una respuesta a la altura: impulsar el tronco central de la L-9 y extender la L-3 hasta el Hospital Sant Joan de Déu, con déficit de transporte público pese a ser una de las grandes referencias pediátricas de Barcelona y su entorno metropolitano.