EXDIRECTOR DEL CENTRO PENITENCIARIO DE HOMBRES DE BARCELONA

Martínez Cadarso: "Los presos de la Modelo se alquilaban jeringuillas para inyectarse heroína"

"Habían 10 internos por celda y algunos tenían que dormir en un colchón en el suelo"

"La cárccel debería haberse cerrado hace años. La Modelo no ha sido modelo de nada"

El director de La Modelo en 1987-88, nos cuenta su experiencia / RICARD FADRIQUE

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

Especialista en Judiciales

Escribe desde Barcelona

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Santiago Martínez Cadarso cambió la dirección de la prisión Alcalá-Meco de Madrid por la Modelo de Barcelona un 2 de agosto de 1987. Al día siguiente cumplía 33 años. Durante 15 meses gestionó una cárcel que quedará vacía el próximo 8 de junio. En su cabeza se amontonan los recuerdos. Era la época de la masificación, la heroína y el sida

¿Cómo encontró la prisión Modelo al ser nombrado director? Masificada, con casi 2500 presos y con nueve o diez internos por celda. Algunos tenían que dormir en un colchón tirado en el suelo. También estaba impactada por los sucesos ocurridos en años anteriores, como la muerte de Raymond Vacarizzi con un rifle desde fuera de la cárcel o el motín de El Vaquilla. Los funcionarios tenían una sensación de impotencia porque pensaban que no se podía salir de ese círculo vicioso de acción, reacción; acción, reacción.

¿Cuál fue su primera decisión como director? En la segunda galería habían recluidos en sus celdas por voluntad propia 196 internos protegidos. El reglamento les permitía estar en su celda todo el día, excepto para salir una hora al patio en grupos pequeños. Cuando los presos, dentro de la cárcel, que ya es una reclusión, quiere recluirse más, es que algo pasa. Tenían miedo. Nos pusimos a averiguar lo que ocurría. Los amenazados no iban a decir nada porque en la cárcel impera la ley del silencio. Preparamos unos listados con los internos más conflictivos y los contrastamos con sus expedientes, donde costaba el delito y las sanciones por actos en el interior del centro. De ahí salieron los internos más conflictivos que, en aquel momento, eran los 'señores de la guerra'. Con sigilo para evitar filtraciones, intercambiamos esos 200 conflictivos con los 196 protegidos. Hubieron más de 1.200 traslados de celda. Encerré a los depredadores y saqué a los protegidos.

¿En la Modelo imperaban las mafias? Existían grupos organizados para extorsionar y para el tráfico de drogas. Estamos hablando de la época de hachís, de la heroína, del sida. Los médicos de la Modelo tuvieron que especializarse en esta enfermedad. La droga corría bastante en la prisión. No solo el hachís, sino la heroína. El sida se transmitía al compartir las agujas. Los presos se alquilaban las jeringuillas.

¿Cómo entraba la droga? La mayor parte por los familiares. No habían los controles de ahora. O por los paquetes de comida. Cuando en la Modelo se instalaron las rejas, metían la droga en una bolsita de té y en la punta de un hilo un cubito de hielo. Desde la calle, lo tiraban a la valla y cuando se deshacía el hielo caía la bolsita dentro de la cárcel. Nadie se atrevía a tocarla, salvo a quien iba dirigida. Si no, había jaleo.

¿Los funcionarios introducían también droga? Detuvimos a un cocinero de la cárcel. Le encontramos hachís en un paquete de tabaco con el plástico y el precinto. Fue arrestado y el juez lo ingresó en la misma Modelo. Esa noche me avisaron que había sufrido un síndrome de abstinencia al alcohol. Era alcohólico.

¿Había presos que pagaban por protección? Sí. No en dinero, sino en prestación de servicios: te hago la cama o te pago lo que consumas en el economato. Las violaciones en la cárcel, cuando la necesidad sexual está cubierta con los vis a vis, es por denigración y por sometimiento. En la Modelo me encontré con algún caso.

¿La cárcel era una olla a presión? Sí, era una olla a presión. Al cambiar a los conflictivos, la presión bajó. La cárcel es tiempo de espera para recuperar la libertad. Los educadores lo llenaron con contenidos. Empezaron a hacerse revistas, se creó un grupo de teatro, un equipo de básquet llamado Libertad y un conjunto de rock. Lo que debíamos hacer es tener a la gente entretenida. Dice el refrán que cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas.

Tuvo que acudir en una ocasión al juzgado a declarar por una denuncia de la fiscalía, ¿no? Sí, porque los reclusos de la quinta galería, los sancionados, no disfrutaban en rigor de una hora de patio que el reglamento les otorgaba como mínimo para pasear, pues de ella se le descontaban 10 minutos para la ducha. Me hice un listado de cosas que no se cumplían en la Modelo, como que los internos no se alojaban en celdas individuales, no había comedores (los presos comían en la celda), entre otros. Le entregué al juez un dossier. La denuncia se archivó.

¿Los funcionarios trabajaban con miedo en la Modelo? Más que con miedo, con el corazón encogido, sabiendo que en cualquier momento se podía liar. Luego fueron relajándose y aprendieron que la respuesta acción-reacción no era buena.

¿A qué tipo de incidentes se enfrentó? Solo intentos de fuga por el tejado. No eran protestas, sino que los presos lo vestían como tal para justificarse.

¿Joaquín Sabina hizo un concierto en la Modelo? Un día me invitaron a una entrevista a una radio. Llegué un poco antes y me hicieron entrar en silencio al estudio. El locutor Luis Arribas Castro estaba entrevistando en ese momento a Sabina. La última pregunta fue: “Joaquín, tengo en el estudios al director de la Modelo de Barcelona, ¿qué le dirías?”. El cantante, con su conocido discurso de izquierdas, empezó a hablar de la represión de las cárceles, de la falta de libertad, de las malas condiciones de vida de los presos. Arribas Castro me preguntó: “¿el director de la Modelo qué tiene que decir a Sabina?».  Y me salió algo así: “pues que menos palabras y más hechos. Que tiene a su disposición la Modelo para cuando quiera”. Arribas fue rápido: “Joaquín, ahora tienes que aceptar”. Sabina dijo que “sí, adelante”. Se tardó un tiempo en organizar todo. Al concierto asistieron 1.500 presos. A Sabina le costó muchísimo hacer con ese auditorio. No fue hasta que llegó la canción 'Pacto de caballeros', cuya letra acaba: “mucha, mucha policía”. Los internos se le entregaron totalmente. Al acabar, cada preso volvió a su celda y no se registraron incidentes.

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¿Qué piensas sobre el cierre de la Modelo? Debería de haberse cerrado hace años. La Modelo no ha sido modelo de nada.

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