Ir a contenido

ESPACIO HISTÓRICO

Premio europeo para la Sala Beckett

El estudio Flores&Prats gana la primera edición del Simon de Arquitectura por la conversión de una antigua cooperativa en un espacio de creación teatral

Cristina Savall

El primer piso del la Sala Beckett conserva los antiguos rosetones y ventanales de la cooperativa.

El primer piso del la Sala Beckett conserva los antiguos rosetones y ventanales de la cooperativa. / ADRIÀ GOULA

El estudio de Ricardo Flores y Eva Prats ha ganado la primera edición del premio Simon de Arquitectura en la categoría 'Lugares comunes' por transformar la antigua Cooperativa Pau i Justícia en la nueva sede de la Sala Beckett, espacio de creación y experimentación teatral dedicado a la dramaturgia contemporánea, que este año se ha traladado al histórico enclave de Poblenou, en la esquina de Pere IV con Batista. En el apartado 'Lugares personales', el reconocimiento ha recaído en el equipo francés Lacaton&Vassal por "aportar dignidad" a unos bloques con 530 viviendas en Burdeos.

"El proyecto de la Beckett logra revivir los recuerdos de un barrio, contribuyendo a generar un ambiente familiar en un edificio público. Su enfoque arquitectónico muestra con acierto las diferentes etapas de sus usos”, considera el jurado formado por Ilka RubyCarlos FerraterCamilla van DeursAlbert Moya y Salvi Plaja.

EL VELO DEL TIEMPO

La restauración no esconde el velo del paso del tiempo aportando nueva vida a los rosetones, los pavimentos de mosaico hidráulico, las carpinterías de madera con cristales de colores, las viejas cornisas y las escaleras de marmol, que son los vestigios de una cooperativa obrera que se fundó en 1895, pero que no se constituyó oficialmente hasta 1905. Su emplazamiento de la calle de Pere IV, que se remonta a 1924, llegó a albergar una escuela, un economato, almacenes, una sala de juntas, un teatro, una biblioteca, una coral, un salón de baile, un local donde se jugaba al ajedrez, un bar, una cocina y un centro excusionista. En los años 90 acogió un gimnasio, pero al cabo de cinco años el inmueble quedó abandonado.

"Ese estado de decadencia física en que encontramos el edificio nos interesó para llevar esa ruina hacia adelante y hacerla participar, con su carácter inacabado y de superposición de épocas, en una nueva realidad. Dibujar la nueva Sala Beckett en la antigua cooperativa ha sido movernos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, trabajando en continuidad con lo que heredamos, dibujando a partir de lo que el antiguo edificio nos proponía", exponen Prats y Flores, que han recogido el premio la tarde del jueves en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona.

Toni Casares, director de la Sala Beckett, valora la luz que radía este espacio de 4.439 metros cuadrados, que cuenta con un bar a pie de calle que se abrirá en breve. "Hemos trabajado con maquetas, huyendo de los ordenadores, por lo que todo el proceso creativo, más que un trabajo ha sido un juego", reconoce Casares, para quien este espacio huye de la solemnidad de los grandes templos de la cultura. 

0 Comentarios
cargando